La foto de arriba, de Yuri Kozyrev, muestra una técnica utilizada por los soldados estadounidenses en Irak que recuerda a otras criticadas hasta la saciedad en los Estados Unidos: la marca de personas con códigos para controlar su movimiento.
Hace unos días se cumplió el aniversario de la ultima destrucción de Iraq y, por sorprendente que a mí me parezca, aún sigue viva la discusión de si la guerra había sido una buena idea o no. Todavía hay gente que no sabe que una guerra no es nunca una buena idea: siempre hay otras formas de resolver un conflicto, siempre hay otros modos de hacer dinero.
Campo de batalla (Battle Space) es una impresionante exposición online en la que los ojos de veinte fotógrafos nos muestran el rostro de los perdedores de las guerras de Irak y Afganistán. Los perdedores incluyen, claro, tanto civiles de aquellos países como soldados de ambos bandos.
La siguiente imagen de Stefan Zaklin muestra la detencion de un hombre iraqui a media noche.
Ghaith Abdul-Ahad ofrece el testimonio de lo ocurrido después de que un helicóptero estadounidense abriera fuego contra civiles que estaban celebrando alrededor de un coche quemado del ejercito americano:
Una pequeña advertencia: sabes que no me suelo cortar a la hora de mostrar una imagen, pero -creo que por primera vez- en esta ocasión sí he realizado un poco de autocensura. El paseo que nos ofrecen en Battle Space merece la pena tanto por la calidad de las fotografías como por la prueba que suponen, pero algunas imágenes son realmente duras…
Karriere Bar es uno de los restaurantes de moda en Copenague. Claro que ese no es el motivo de que te lo presente… Se trata de un establecimiento realizado por más de treinta artistas, cada unx de lxs cuales le ha dado su toque personal al lugar: desde el diseño de la página de Internet hasta el de la iluminación. Muchas de las propuestas son realmente arriesgadas y, a juzgar por el lleno completo que tienen a diario, todo un acierto para un público ávido de originalidades. Claro que ese no es el motivo de que te lo presente…
La cuestión es que la carta de precios es obra de Kenneth A. Balfelt, quien ha tenido una curiosa idea: que las bebidas cuesten según la apariencia del cliente. Algunos ejemplos: las cervezas tiene un precio extra si el cliente es un yuppie, algo que les ocurre a los hippies y activistas si piden soda orgánica. Los mendigos tienen mejor suerte con los cafés cortados porque se les aplica un descuento… La lista es larga, más o menos favoreciendo a los que son normalmente desfavorecidos (asiáticos que hablan danés y gente de color con pareja blanca están especialmente valorados). El camarero es el encargado de establecer el precio según las pintas que te vea.
Vamos, lo que nos vienen haciendo los bancos desde que el mundo es mundo, pero dado la vuelta.
Alguna vez he comentado el problema que creo que supone la masculinidad -a menudo cerrada- del mundo del graffiti y, en especial, del más próximo al hiphop. Por eso me ha parecido interesante el proyecto brasileño GraffiteirasBr, una unión a través de internet de mujeres que se dedican a este arte. Además, a diferencia de la regla general, parece que a ellas no les preocupa aparecer retratadas en las fotografías…
La idea surgió hace ya cuatro años a través de una lista de discusión y ellas mismas describen su objetivo:
mantener contactos entre graffiteiras brasileiras y sudamericanas alrededor del graffiti y enfocar la discusión de la participación femenina en este arte urbano. Como señalaron varias participantes en el período de surgimiento de la red Graffiteiras Br, el graffiti aparece en un ambiente predominantemente masculino y, a veces, machista, donde la mayoria de las graffiteiras no tenía chicas cerca para compartir sus angustias y experiencias. Por este motivo, la creación de la red fue esencial para que se establecieran algunas referencias femeninas en el universo del graffiti y, principalmente, para crear un espacio de diálogo entre las chicas que pintan en todo el país.
(Esta entrada va para Sha y Ro, amigos brasileños que han estado recientemente por aquí de visita y con los que siempre es un placer charlar sobre las dos orillas del charco).
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven negro que llora un sueño que tomará vida una vez pasado Gibraltar.
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven negro que se pregunta si permanecerá en la historia como el que llevaba el nombre de esta montaña.
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven negro que muere su vida estúpida de “gangster rapero”, pero…
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven que va a nacer, que va a ser el que las torres le impedían ser.
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven negro que bebe, en este bar donde las esperanzas se atropellan, una simple lata de Fanta.
Busca como un perro sin dueño el hogar que en realidad nunca tuvo y se dice que quizá pronto ya no buscará más.
Y algo se ríe en torno él y algo llora dentro de él.
No es necesario decir nada y todo se ha dicho y de pronto…
De pronto se convierte en un derviche que gira.
Baila sobre el bar, ya no tiene miedo, por fin grita como un faquir, de la vida pasa a ser discípulo.
Sobre el estrecho de Gibraltar hay un joven negro que toma vida, que canta, que le dice finalmente “te amo’” a esta vida.
Los otros lo oyen, lo siguen porque son de cobre.
Como este sol que baila quieren cebarse de estrellas y rasgar a su vez este miedo que los vela.
Sobre el estrecho de Gibraltar, hay un joven negro que ya no es esclavo, que grita como los valientes, incluso la muerte no es ya obstáculo.
Pide valor a aquellas y aquellos que ya no tienen confianza, dice:
“¡¡¡Rememos todos al mismo ritmo!!!”.
En el bar, hay un pianista y el piano está sobre las rodillas,
el joven negro mecanografía manos, grita como un loco.
Era necesario que ella soltara este odio sordo que lo tenía en atado, que lo desmontaba parte a parte.
Sobre el estrecho de Gibraltar, hay un joven negro que finalmente ve la luna señalarlo con el dedo y al sol tomarlo en sus brazos.
Ahora llora de alegría, resopla y se sienta de nuevo.
En adelante solo el Amor sobre él tiene derechos.
Sobre el estrecho de Gibraltar, un joven negro toma sus maletas,
sale del piano bar y cambia algunas de sus divisas,
Todavía con gran emoción mira detrás de él y embarca.
No es realmente tarde, el sol está aún alto.
Del estrecho de Gibraltar, un joven negro navega, navega hacia ese Marruecos tan cercano.
Navega hacia ese Marruecos que hará de él un hombre…
Sobre el estrecho de Gibraltar…
Esto no tiene mucho que ver con arte y activismo…, pero me ha parecido toda una maravilla de adaptación de la pintura a la superficie y no resisto la tentación de compartirlo.
Estos pequeños seres à la Tim Burton que -al parecer- habitan nuestros muros se llaman The Skelewags. El autor es Chewie (Richard Vermaak).
Casi tanto como su obra, me ha parecido curiosa/graciosa la forma en que describe su propio trabajo (en tercera persona):
Su trabajo se ocupa de la confusión en la percepción y abarca la subjetividad personal. Hijo de padres sicólogos, se inspira en la hipercondria, la obsesión y el exceso de preocupación. Su trabajo cruza distintos medios con un encanto consistente y una sensibilidad gráfica poética y poco seria.
El Proyecto Cartele ofrece una colección increíble de carteles tan imposibles como tantas otras cosas de nuestra cotidianidad (si se me permite la paradoja).
De la página:
Proyecto Cartele es un archivo colectivo de fotografías que registran lo insólito, lo asombroso y lo cómico en carteles, afiches y diversos tipos de comunicación espontánea de la vía pública.
Es la evolución de un pasatiempo que Machi Mendieta, Gastón Silberman y Esteban Seimandi comenzaron hace más de seis años y que ya acumula en su camino dos libros (Cartele y Proyecto Cartele) editados y agotados en su primera edición, numerosas muestras fotográficas en Argentina y en el mundo y una colección de más de 6000 fotografías.
Un montón de imágenes para reír, para realizar un estudio sociológico o para comprobar que no cualquiera puede dedicarse a la publicidad
La siguiente pieza musical del compositor Thierry De Mey es toda una demostración de lo que se puede conseguir musicalmente con tres mesas (Vía).
Vídeo:
Lo de este hombre es realmente sorprendente acostumbrados como estamos a políticos que nos tratan como a borregos -que somos, pero esa es otra historia…- jugando con nuestras preocupaciones e inventándose las suyas propias y, sobre todo, acostumbrados a políticos que no saben hablar con coherencia y contenido, sino que han equiparado la política con el arte de esquivar lo que no conviene. El siguiente vídeo es la forma que tiene Barack Obama de responder a las acusaciones que ha sufrido en relación con su raza y congregación religiosa. Sencillamente increíble la capacidad de mantener un discurso de más de 35 minutos yendo de frente contra el tema y haciéndolo de forma que cualquiera pueda entender sus decisiones (bueno, cualquiera que le escuche, claro: algún periódico lo ha publicado, a juzgar por el titular, sin verlo antes; ¿total, para qué?).
Vídeo:
Me vas a permitir que ponga otra charla en inglés aunque de carácter bien distinto. Esta semana nos ha abandonado Arthur C. Clark a sus 90 años. Hace apenas tres meses grabó el siguiente vídeo con cierto tono de despedida.
Pues va a parecer que tengo acciones de la cadena estadounidense HBO (los de Los Soprano y The Wire), pero lo cierto es que me asomo a producciones de distintos orígenes y da “la casualidad” de que las que me sorprenden suelen venir de esa factoría… He empezado a ver Dime que me quieres (Tell me you love me) y está siendo un descubrimiento de lo más inesperado. ¿Es posible que -¡al fin!- alguien se haya decidido a normalizar el sexo en la pequeña pantalla? Sí, sé que es difícil de creer. Y a todo esto, ¿por qué lo llamo sexo cuando quiero decir amor?
Un retrato valiente de las intimidades parejiles en todos sus aspectos (de clase media y heterosexuales de momento, eso sí). La primera temporada ya está disponible en dvd (al menos en EEUU) y en torrent (en todos los lados).
Mi nombre es Paul M. y utilizo este espacio desde el 2006 para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social. Más información.