Ha esta entrada la precede un prólogo…

Ayer comentaba el contraste entre la muerte provocada por una tragedia inesperada como la causada por el terremoto en China y las muertes que se conocen con anticipación. Estas últimas son un fenómeno cada vez más normal en nuestra sociedad “gracias” a los avances médicos. Como ha ocurrido en todo lo demás, también aquí la ciencia ha ido más rápida que la filosofía (no es de extrañar si comparamos presupuestos…) y ahora la primera nos enfrenta a situaciones para las que no hay apenas respuestas.
La mujer de la fotografía de arriba declaró lo siguiente el 31 de diciembre de 2002 en el hospital en que se encontraba ingresada:
Es realmente absurdo. Es sólo ahora que tengo cáncer que deseo vivir con todas mis fuerzas. [...] Aquí son de veras buena gente. Antes de esto mi vida no era precisamente feliz.
La siguiente fotografía es del 6 de marzo de 2003.

La serie La vida antes de la muerte del fotógrafo alemán Walter Shels capta precisamente esa circunstancia de ser consciente del inevitable final con dos retratos de cada persona, antes y después de su fallecimiento.
5 de diciembre del 2003:

La muerte no es nada. Yo la acojo. Esto no es eterno. Después, cuando nos encontremos con Dios, nos volveremos preciosos. Sólo volvemos a la tierra si estamos ligados a otro ser humano en los segundos finales.
15 de febrero de 2004:

(La pista).
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Mi nombre es Paul M. y utilizo este espacio desde el 2006 para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social.
Querido Paul, menudo tema. Has hecho bien en poner un prólogo porque estos dos post son…uf! dejémoslo en muy duros. Personalmente soy una de esas “débiles” ante la muerte, pero desde luego no quiero formar parte de esta colectividad enajenada que piensa que va a vivir eternamente. La muerte no vende, ni la enfermedad, ni las víctimas, ni la crítica, ni la filosofía, porque estamos en esta maldita sociedad del control dirigida por los departamentos de ventas y márketing. Por eso pienso que hay que desandar el camino y volver a repensarnos y establecer un pacto con la muerte, en todo muy sencillo, somos seres vivos, nacemos, crecemos, nos multiplicamos y morimos, lo que hemos sabido y aceptado hasta hace bien poco y que nos hacía más dignos e inteligentes para aprovechar el poco tiempo de que disponemos. Ahora no, ahora hay que esperar que te diagnostiquen un cáncer para tener ganas de vivir. Pues que estos post sirvan para hacer una parada en este camino hacia la nada que llena tantas páginas de “producción” científica (atentos a la expresión).
me gusta eso de establecer un pacto nuevo con la muerte (que, en realidad, lo es más bien con la vida)…
un abrazo,
buenas.. preparando un examen me topé con esta página.
este es un trabajo (Life Before Death) que me parece sumamente interesante y que abre muchisimos debates, y que vale la pena mostrar (con prólogo incluido)
pero debo hacerte una corrección. este trabajo fue realizado por el fotografo WALTER SCHELS junto con la periodista Beate Lakotta.
Joanna Moorhead (sospecho)es la persona que realizo una entrevista con ellos.
adios!
hola vanesa,
vaya racha que llevo… tienes razón, las obras son del fotógrafo alemán walter shels y joanna moorhead es la mujer que hizo el reportaje para el guardian. ya lo he corregido en la entrada.
muchas gracias por avisarme!
un saludo,
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