Economía insostenible vs. arquitectura sostenible (Marjetica Potrc)

Dibujo de Marjetica Potrc sobre las granjas sostenibles en el PAC de Murcia

Los avances técnicos en el campo de la ingeniería y las reservas de dinero desorbitadas están dando lugar a una ola de proyectos arquitectónicos que rivalizan en espectacularidad. Sitios como Dubai o Shanghai se han convertido en símbolos de esta nueva arquitectura cada vez más alta y sofisticada. La arquitectura ha sido siempre el arte preferido para mostrar el poder económico. Todos los imperios han tenido sus demostraciones de piedra, ladrillo o cristal. No me refiero únicamente a imperios políticos. Son especialmente espectaculares los que mezclan política y espiritualidad: los que crean catedrales, pirámides… En este sentido, parece que el siglo XX ha terminado de despolitizar -también- el concepto de imperio. Nueva York y sus rascacielos no eran la capital del imperio político estadounidense, sino la de las multinacionales. Igual ocurre ahora con las mencionadas Dubai y Shanghai, que no reflejan con sus construcciones tanto las ideas de sus gobiernos como las de su esplendor monetario.

Tampoco parece haber límite para las técnicas actuales: edificios que se mueven, que se autorregulan, que muestran equilibrios en tensión… Ni para lxs arquitectxs convertidxs en superstars (por cierto, casi exclusivamente masculinos) que promocionan sus ideas como si fueran magos aunque buena parte de la magia la desarrollan sus mecenas, quienes normalmente se las apañan para pagar el doble de lo inicialmente presupuestado. La ciencia del presupuesto no se ha desarrollado al mismo ritmo que la arquitectura.

En ese contexto es en el que surgen joyas como los trabajos de la artista Marjetica Potrc con los que se replantea el papel de la arquitectura en temas socio-políticos. Uno de sus últimos proyectos lo ha desarrollado en Murcia dentro de la propuesta Estratos de Proyecto Artístico Contemporáneo. Murcia es una región que encierra una terrible paradoja ecológica: es un territorio especialmente afectado por la desertificación y es, a la vez, uno de los centros de agricultura más conocidos y de mayor riqueza en el estado español.

Está situación ha provocado desarrollos muy diversos. Por un lado, han proliferado los grandes cultivos industriales que intentan aumentar la producción de manera que se mantengan los precios de las frutas. Por otro, han empezado a surgir pequeñas cooperativas preocupadas por la sostenibilidad. Estas últimas -así como el modo en que basan sus producciones en la escasísima agua de las lluvias- son las que han llamado la atención de Potrc.

Estas cooperativas recogen el agua de la lluvia gracias a sistemas instalados en los tejados de las casas que la conducen hasta tanques biológicos de purificación. Esta medida es complementada por otras pensadas para cuidar el suelo y evitar que se desgaste. El agua y la tierra son los dos bienes de los que depende el trabajo de estxs agricultorxs y saben que no es algo que se pueda agotar a la espera de que vuelvan a surgir milagrosamente.

La preocupación por lo más alto, lo más grande, lo más espectacular… y la preocupación por la supervivencia más simple. Arquitecturas que rascan los cielos y arquitecturas arraigadas en el suelo. Uno de esos contrastes a los que empezamos a estar tan acostumbrados en este comienzo del siglo XXI. No hace falta que te diga cuáles son los que reciben las alabanzas de los medios. ¿O sí?

Manuel Alcántara-Plá
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