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La prefectura de São Paulo pide una lista con los graffitis que son arte

Vídeo:

São Paulo ya nos había sorprendido anteriormente con su política de no publicidad en espacios publicos, pero creo que la nueva decisión de su prefectura puede ser incluso más polémica. Están pidiendo a los graffiteros de la ciudad que elaboren una lista con aquellas pintadas que deben ser consideradas obras de arte y, por lo tanto, patrimonio valioso de la ciudad.

La idea es, por un lado, facilitar esa lista a las empresas que se encargan de borrar los graffitis para que no cometan el error de eliminar arte en su afán por la limpieza. Por otro lado, proponen reunir a los autores de esos graffitis para planificar algún tipo de sistema de restauración.

Las medidas parecen bien intencionadas, pero es claro que conllevan una multitud de preguntas que quedan aún abiertas. Mi visión personal del asunto es que los políticos de São Paulo llevan tiempo ejercitando sus neuronas, lo cual les honra y distingue, pero no dejan de ser neuronas de políticos y no de artistas o de comisarios de exposiciones, y eso es algo que queda en evidencia en esta propuesta. Por ser más concreto, es evidente en el modo en que se obvian los gravísimos problemas que hay que resolver para poder llevarla a cabo. Por empezar por la base, de lo que no cabe duda es de que esto significará la institucionalización del graffiti, lo que no deja de ser una paradoja.

El suceso que ha provocado esta iniciativa ha sido el borrado de una obra de más de 700 metros cuadrados creada por los hermanos Gustavo y Otávio Pandolfo, de fama internacional bajo el descriptivo nombre de OsGemeos (en cuya admiración por su obra coincido completamente con la prefectura de São Paulo). ¿Qué pierde una ciudad al borrar una obra realizada por gente reconocida por la Tate Modern de Londres? Esa parece ser la cuestión a la que han decidido enfrentarse en la ciudad brasileña.

El tema es complicado… ¿Te parece bien que se protejan los graffitis? Mientras te lo piensas, aprovecho para mostrarte el vídeo de arriba con una entrevista a Osgemeos en su actual exposición Too Far Too Close en la galería Deitch Projects de Nueva York (hasta el 9 de agosto; para los seguidores de la blogosfera urbana, añadiré además que la galería se encuentra en Wooster Street 😉 ).

(¡Muchas gracias Shana por la pista! La noticia en el periódico Globo).

Published in pinturas

7 Comments

  1. Uff difícil y polémico tema, pero hay que afrontarlo porque esto no ha hecho más que empezar…

    Mi opinión, muy personal, es que todo lo que se deja en la calle está expuesto a su desaparición o a su transformación y creo que es parte del proceso artístico, los creadores lo
    saben y lo asumen, de hecho para evitar la desaparición de la obra crearon métodos de repetición rápida, como las plantillas.

    Una parte del valor que se da a un graffiti, se lo he oído mil veces a los propios artistas, se justifica por el riesgo, la clandestinidad, la subversión, el vandalismo…, pero si todos estos condicionante desaparecen y la calle se convierte en una especie de museo, un espacio protegido y subvencionado por los ayuntamientos, es decir se lo apropian las instituciones y controlan quién debe estar y quién no, ejerciendo de curators ante los equipos de limpieza, entonces los artistas que permanezcan y con los que he sido benévola y condescendiente por ejercer un arte generoso, arriesgado y perseguido, y que además se mira de lejos, pasan a la de categoría de artistas que exponen su arte en los museos o galerías y entonces los observaré con ojos críticos… me temo que muchos no va a salir muy bien parados… y es que en los museos, sean del tipo que sean… ya hay gente muy muy buena…

    Saludos Paul

  2. yo estoy completamente de acuerdo contigo, remedios. no sé si es una cuestión de ser más o menos críticos (creo que la mayoría de lo que hay en los museos no funcionaría tampoco en la calle), pero está claro que cada creación tiene un contexto. para mí, cada vez cobran más sentido las acciones del splasher (hasta que las empiecen a proteger también, claro 😉 ).

    un abrazo,

  3. No me parece algo viable, la verdad. La institucionalización del graffiti, como dice Paul, no deja de ser una paradoja, y no te digo nada si entramos en qué debe permanecer y qué no… ¿Lo que no es arte qué es? ¿Puro vandalismo? Y qué sería de la picardía y la intervención sutil y casi escondida de muchos artistas. Y también hay que pararse a pensar qué ganamos con esa “protección”… Sí, que obras como las de Os Gemeos (que a mí personalmente no me dicen mucho, aprovecho para decirlo) permanezcan mientras desaparecen otras según un criterio que establece ¿quién?. Na, creo que prefiero el estado de las cosas como están, no concibo el arte urbano sin su efimeridad (¿existe sustantivo para esto?), sin su “sihoynohagolafotolomismomañananoestá”. Me gusta esa dinámica.

    Mi discurso tan desordenado como siempre…

  4. A ver qué tal lo hacen, porque del dicho al hecho hay mucho trecho… y muchas trampas, pero en principio me parece bien la iniciativa, creo que poco a poco los políticos se van dando cuenta de que la política de tolerancia cero no da buenos resultados y van intentando implantar otro tipo de medidas, al final, aunque nunca llueve a gusto de todos, es mejor que tengan este tipo de iniciativas a que se limiten a intentar cortar el problema radicalmente aumentando las sanciones.

    Saludos.

  5. […] Esta es la fórmula que propone el blog Schhh y lo ejemplifica con la serie Los surcos de la ciudad de JR en Cartagena (la del vídeo de arriba). ¿Estamos ante el nacimiento de una nueva versión turística del uso del arte urbano con fines publicitarios? En cualquier caso, me parece que la conexión es bastante clara con el tema de la defensa institucional del arte urbano en São Paulo. […]

  6. Creo que el grafiti, es un arte vivo, Quiero decir que forma parte de un momento, y que a mi parecer, tiene que ver directamente con el grito social. Su primera manifestacion es tipografica, para leer, por que se asume el espacio publico como un espacio de lectura, de expresion.
    Creo que como impulso artistico merece ser objetivizado

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