Ryan McGinley se ha ganado un nombre a base de un trabajo de enorme originalidad, de calidad y de cierto descaro. Esos ingredientes le han valido no pocos logros, como el de ser hace seis años el artista más joven de la historia en tener una exposición individual en el Whitney Museum of American Art de Nueva York. Eso fue después de hacerle una serie de fotos a sus amistades más cercanas (y desnudas), titularla Los chicos están bien (The Kids Are Alright) y mandársela a todos los galeristas, revistas y artistas que admiraba. La foto de arriba es un ejemplo de ese trabajo.
Ahora nos trae una nueva sorpresa sin abandonar el tema de los desnudos de jóvenes (aunque abandonando otros importantes de la primera serie como eran el sexo y las drogas). Su último proyecto, Moonmilk, sitúa los cuerpos en las cuevas más salvajes que ha sido capaz de encontrar. Lo hace, además, con una iluminación irreal y un encuadre en el que la atmósfera suele difuminar el protagonismo de los cuerpos, sumergidos en un mundo fantástico e inquietante.
(Pista flavorwired y futurista).
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Mi nombre es Paul M. y utilizo este espacio desde el 2006 para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social.
[...] que te pongas cómod@). Hace un par de días traía por aquí el último trabajo del fotógrafo Ryan McGinley, experto en fotografiar jóvenes desnudos, y precisamente ahora la revista Flavorwire publica un [...]
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