Lavapiés, un barrio feliz

Carteles del concurso Un barrio feliz

Lavapiés se ha convertido en el símbolo del ayuntamiento de Madrid de todo lo que tiene que ver con la inmigración. Cuando les toca un día de jornadas sociales, Lavapiés es el ejemplo de la integración y la multiculturalidad. El barrio parece entonces decorado por los colores y el exotismo de las lenguas de quienes allí vivimos. Otros días les toca el día de la seguridad y entonces Lavapiés se convierte en el ejemplo de barrio conflictivo controlado por las fuerzas policiales. Mi impresión personal es que la gente del ayuntamiento tiene más días de los segundos que de los primeros. En cualquier caso, al barrio no lo caracteriza ahora precisamente la tolerancia y la apertura de mentes, sino la presencia policial continua (que no parece afectar demasiado al nivel de trapicheo, al menos en mi zona) y las cámaras de vigilancia. Estas últimas son precisamente el objetivo de una campaña civil denominada Un barrio feliz que denuncia la proliferación exagerada (48 cámaras nuevas en los últimos meses) de estos aparatitos.

Una de las propuestas de esta campaña fue un concurso de carteles de los que puedes ver algunos ejemplos arriba (foto de Luis Madrid) y al ganador, realizado por Cristi Rivera, abajo:

El cartel de Cristi Rivera para Un barrio feliz

Esta denuncia está sirviendo de tema artístico también fuera del concurso “oficial”. En la foto de abajo, que le tomo prestada a Guille, se ve una obra de Frágil y una plantilla “NO” cedida por Santiago Sierra con las que es fácil que te tropieces si entras en el área de seguridad.

Obras de Frágil y Sierra en Lavapiés

Un aspecto más de esa cosa extraña en la que estamos convirtiendo las ciudades que vamos a tener que seguir habitando. Te recuerdo que tenemos un espacio específico para tratar el tema de la vigilancia institucional esquizoide en Por tu seguridad.

Manuel Alcántara-Plá
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