Tiempo de subversión

El Espanta cucos de Sebastian E.
El Espanta cucos de Sebastian E.

Estando como estamos en un blog sobre arte, el término subversión podría traer a nuestras mentes películas como la Déjame entrar americana, pero me vais a permitir -por ser las horas que son- que vaya un poco más allá para alabar el que probablemente sea el periodo histórico más subversivo de la Historia. Al fin y al cabo, también es mérito nuestro.

Que hagamos alarde de ello casi a cada momento no significa que no se necesario justificar ese orgullo. Algunos ejemplos para quienes no lo vean claro: ¿En qué otra época se ha promovido la austeridad con tal despliegue de medios? Ahora podemos inaugurar con un mes de antelación la época de compras (llamada Navidad por los antiguos) para recordar que es primordial el ahorro. No renunciamos a la estética de un representante de la humildad y la pobreza que se pasea rodeado por guardaespaldas con su pesada cruz dorada. Es un tiempo maravilloso para los corazones sensibles. ¡Ahora todo es posible! Somos capaces de acabar con la reflexión y el conocimiento gracias al invento de una herramienta de información infinita como Internet. Los intelectuales callan y los deportistas hablan. Los antiguos nacionales utilizan como insulto el apelativo “nacionalista”. Los actores dan la cara. Y mientras tanto, lo más especial: las nuevas generaciones, nacidas en este mundo posibilista, rizan el rizo convenciéndose de que lo posible es poco o nada y gozan el fingimiento de que gozar está prohibido en estos días en que las prohibiciones son de aire. Añoran ser como esos personajes vampíricos creados para el vicio y los ruidos de la noche y que se desviven por la paz luminosa de la castidad.

¡Qué bello el arte de estos tiempos en que la complejidad máxima no nos lleva a lo barroco, sino a lo mínimo! El lenguaje ha alcanzado un nuevo estadio en el que podemos llamar Óscars alemanes a los premios del festival de Berlín, Crack del 29 a lo que pasa en el 2010 o Vietnam español a la Independencia cubana. ¿Qué importan los detalles cuando todo revuela ante nuestros ojos?

(La obra de arriba es el “Espanta cucos” de Sebastián Errazuriz, vía ektópica).

Manuel Alcántara-Plá
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2 Comments

  1. “Añoran ser como esos personajes vampíricos creados para el vicio y los ruidos de la noche y que se desviven por la paz luminosa de la castidad”. ¡Muy bueno! También la línea anterior. Pero, ¿son así las nuevas generaciones? Mmmm…

  2. Me gusta este post 😉 Me quedo con:

    las nuevas generaciones, nacidas en este mundo posibilista, rizan el rizo convenciéndose de que lo posible es poco o nada y gozan el fingimiento de que gozar está prohibido en estos días en que las prohibiciones son de aire.

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