El 15M son ellos

Si es bueno para ti, no es bueno para nosotros
Si es bueno para ti, no es bueno para nosotros

Los medios de comunicación y los políticos se han convertido en una misma cosa: auténticos artistas en hacernos ver el mundo a su manera. Sin embargo, mientras los artistas nos liberan con sus juegos, ellos nos encierran en sus pequeñas fronteras.

La presentación de lo que viene ocurriendo desde el 15M es uno de los casos más claros de esta perversión. Si nos ceñimos a los hechos según lo que han visto mis ojos, desde el 15 de mayo de este año se han venido reuniendo grandes grupos de personas en todo el territorio del estado español para reflexionar y protestar sobre la venta actual de la democracia a los mercados. Es un resumen muy simple que se podría desgranar en mil aspectos (que los políticos no nos representan, que se antepone la producción a la salud del planeta, etc.). Si observamos lo que se nos viene contando desde esa fecha, lo más sano termina por ser el juego del “encuentre usted las diferencias”. Me pongo a ello:

  • La básica y en la que se sustentan las demás es la que ha convertido a esos “grandes grupos de personas” en “ellos” en lugar de en “vosotros”. Todas las encuestas han señalado que la mayoría de la población se siente identificada con las protestas o cree al menos que hay motivos suficientes para realizarlas. Mucha gente de esa mayoría participa de hecho en ellas, ya sea en las reuniones más multitudinarias o en las que se han organizado en barrios y pueblos. Sin embargo, los medios y los políticos insisten cada día en dejarnos claro que el 15M es cosa de un grupo más o menos simpático o antipático, pero siempre ajeno a cualquiera. Ni los medios ni los políticos se han referido a las protestas como “nosotros” (algo de lo que abusan en otras ocasiones) ni tan siquiera como “vosotros”.
  • Las “protestas en el territorio español” han pasado a ser “protestas en sitios muy concretos”, básicamente la Puerta del Sol en Madrid. La decisión de reflexionar seriamente sobre la situación actual y protestar contra las injusticias, aparentemente natural en cualquier cabeza pensante, ha pasado a sólo ser posible en terrenos muy concretos. Lógicamente son los espacios que ocupan esos “ellos” que protestan.
  • Las dos perversiones anteriores desembocan en una muy curiosa desde el punto de vista lingüístico: hemos dejado de ESTAR indignados porque lo que ocurre realmente es que hay personas que SON indignados. Así se completa el círculo perpetrado para aislar el problema. Nos enfrentan con gente presentada como “los indignados” y no podemos evitar sentirnos ajenos porque yo no soy indignado, no tengo el carnet de socio de los indignados (que a los medios les encantaría crear), no pertenezco a ningún grupo especial, ni necesariamente hippie, ni rojo, ni facha, ni madrileño, ni joven, ni pobre, ni… ni… Yo estoy indignado por la situación actual y por la estafa que suponen nuestros representantes políticos y nuestros medios de comunicación. Esta condición, la de estar indignado, la comparto con la mayoría de la población y, en ese sentido concreto, conformamos un grupo que una democracia debería tener en cuenta.

Los medios y los políticos saben que nos deberían tener en cuenta porque así funciona nuestro sistema, por mayorías. Como no les interesa, prefieren reinterpretar lo que ocurre para convertirnos en pequeñas minorías con las que nadie es capaz de identificarse. Si no estás donde ellos dicen que están los del 15M ni eres como ellos dicen que son, no puedes unir tu fuerza a la indignación general. Además, así es más fácil desviar la atención a las anécdotas absurdas (cómo influyen las quejas en las ventas de los establecimientos en Sol, cómo se visten algunos de los manifestantes, etc.). ¿Hemos escuchado a algún representante del gobierno (o a algún candidato a tal) decir algo sobre el contenido de las quejas? Pues a eso estamos esperando y es eso lo que va a ocurrir. No en la realidad de los medios de comunicación, sino en la de nuestro día a día: porque la mayoría somos cada vez más pobres mientras la minoría (los dueños de políticos y medios) es más rica. La minoría son ellos.

Bienvenido al nosotros. Pásalo.

Manuel Alcántara-Plá
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2 Comments

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  2. Interesantísimo el tema Ser-Estar indignado. El lenguaje, que debería ser utilizado para comunicarnos, puede ser utilizado como un medio tremendamente eficaz de manipulación. El ejemplo que pones es esclarecedor. No quiero decir que se haga a propósito, aunque la intencionalidad en este caso es irrelevante, sino que la propia perversión del sistema se traduce en la perversión de diversos aspectos de la sociedad; las relaciones personales, los comportamientos, los prejuicios y, también, en la perversión del lenguaje. Me vas a dejar toda la mañana cavilando. Gracias

    Una pregunta, ¿el cartel de la foto es real o es un fotomontaje? Es espectacular. Me encantaría tener acceso al archivo original del cartel y hacer unas cuantas copias para el 15-O

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