Porque yo no era la víctima

Crinkum-Crankum de Helen Dowling
Crinkum-Crankum de Helen Dowling

La situación en la que nos encontramos cada vez me recuerda más aquel famoso poema, frecuentemente atribuido a Bertold Brecht, del pastor alemán Martin Niemöller (1892-1984):

Cuando los nazis se llevaron a los comunistas,
guardé silencio
porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio
porque yo no era socialdemócrata.

Cuando se llevaron a los sindicalistas,
no protesté
porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté
porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

A veces incluso me asalta esa persona de base judeo-cristiana que, al fin y al cabo, no puedo dejar de ser y llego a pensar que nos lo teníamos merecido.

Este martes en una mesa redonda sobre lo novedoso del discurso del 15M, una participante les hizo notar a los ponentes que el discurso del movimiento venía de muy atrás y que, por lo tanto, no había tal novedad. De hecho, yo he escuchado a alguna de las personas más activas en él afirmar que pertenecen al 15M desde hace más de veinte años. No estoy de acuerdo, no obstante, en que no haya ninguna novedad. Cuando leo, por ejemplo, Fences and Windows, libro sobre el movimiento anti-sistema publicado por Naomi Klein tras el 11S,  no puedo dejar de sorprenderme al comprobar cuán fiel puede ser como descripción del movimiento 15M. Los problemas, la organización, los objetivos… incluso la incomprensión por parte de los media y de los políticos son exactamente los mismos. Pero lo nuevo radica en que ya no se llevan a los africanos ni a los asiáticos ni a los sudamericanos. Cuando han venido a por Europa y EEUU, no quedaba ya nadie más que pudiera protestar.

Crinkum-Crankum de Helen Dowling
Crinkum-Crankum de Helen Dowling

Las imágenes se corresponden con la primera y la última de la serie de cuatro Crinkum-Crankum de Helen Dowling.

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