La clase inversa (Flipped Classroom) y sus tecnologías

 

Foto de Stanford Ed Tech

La clase inversa o flipped classroom/flip teaching es el tema de moda en innovación docente. Si no me crees, échale un vistazo a la conversación que hay ahora mismo sobre ello en Twitter. Sin embargo, no es algo tan nuevo: Eric Mazur ya hacía campaña por algo así en el Harvard de los 90, pero no se puede negar que ahora está en el momento álgido. Seguro que tiene mucho que ver el entusiasmo que han mostrado Bill Gates y Salman Khan, que encabezaban mi anterior artículo sobre Cursos universitarios online y gratuitos, pero hay más. La clase inversa es la aplicación directa de muchas de las cuestiones pedagógicas que se tratan en la actualidad y, además, tiene una clara relación con el uso de tecnologías en la docencia.

¿Qué es la clase inversa (flipped classroom)?

El nombre viene de que el movimiento básico que promueve esta metodología consiste en sacar la teoría de la clase para ocuparla con la realización de los ejercicios, es decir, lo contrario a lo que hacemos en una clase tradicional. Teoría en casa y “deberes” en el aula. De esta forma, el profesor le puede dedicar más tiempo a resolver dudas y a guiar a los estudiantes por las aplicaciones prácticas de los contenidos. El nombre que le dio originariamente Mazur, la educación entre pares (peer instruction) nos desvela el que probablemente sea el cambio más importante que conlleva, que consiste en una repartición novedosa de las responsabilidades del aprendizaje, que recaen más claramente en quien aprende. El estudiante es el agente más activo no solo en lo que toca a obligaciones, sino también a derechos. Él elige el ritmo, el momento y el modo en que realiza el aprendizaje. Eso nos deja a los profesores con un papel de guías o asistentes de ese proceso que ellos están llevando a cabo.

Me temo que la justificación más urgente de este cambio la tenemos que dar desde lo negativo: se amontonan los estudios que demuestran que la clase tradicional en la que el profesor explica la teoría para que los estudiantes la memoricen no funciona (aquí tienes un resumen del Oxford Center for Staff and Learning Development interesante al respecto). Lo cierto es que no es ninguna sorpresa: ni Buster Keaton sería capaz de mantener a un grupo de personas pendientes de él durante meses. Si nuestro cerebro no es exigido (no en el sentido de tener que entender cosas complicadas, sino de tener que demostrar activamente que las estamos entendiendo), termina poniéndose en stand-by y todos los profesores que hemos impartido lecciones de este tipo conocemos el rostro del alumnado cuando está en ese punto de ahorro de energía. Necesitamos un cambio para ser más eficientes en la enseñanza.

Tecnologías para la clase inversa

Aunque hay cierta confusión sobre ello, me parece muy difícil conseguir una clase inversa que funcione sin una implicación mayor del profesorado, tanto en tiempo como en concentración. Es una metodología más exigente para todos los involucrados. Nos pueden ayudar, no obstante, algunas tecnologías y, cuando se habla de flipped classroom, la reina suele ser la grabación de vídeo porque nos permite cierta personalización de esa parte teórica que estamos sacando del aula. Lo típico es grabar las explicaciones de modo que el alumnado pueda estudiarlas cuando y cuantas veces quiera. Esa es la conexión con la Khan Academy y las universidades online que mencionaba antes. También el uso intensivo de plataformas de docencia en red como Moodle que permiten compartir los materiales e incluso continuar las discusiones iniciadas en la clase.

Como la clave está en traer la práctica al aula, el abanico de las tecnologías que utilicemos en ella dependerá inevitablemente de la materia que se trate. Sin embargo, no debemos olvidar que nos tienen que ayudar a conseguir que:

  1. Los estudiantes sean quienes lleven el peso de la clase, dirigiendo ellos los debates y las prácticas con nuestra guía.
  2. Los estudiantes se vean animados a introducir en el aula elementos encontrados fuera de ella y de nuestros materiales, de modo que realicen una búsqueda activa de las soluciones a los problemas que les planteamos.
  3. Los ejercicios sean lo más realistas posible. Eso no sólo les facilitará aplicar en el futuro los conocimiento adquiridos, sino que también aumentará el interés que tengan en ellos.
  4. Favorezca el aprendizaje colaborativo entre el alumnado. Trabajos en equipo con los papeles de cada uno bien definidos pueden ayudar a conseguirlo.
  5. Permita a los estudiantes hacerse y hacernos preguntas que vayan más allá de lo establecido inicialmente en el currículum.
  6. Hemos visto que el origen del método está en el mundo anglosajón, por lo que no nos extrañará que se suela comentar como elemento positivo de la clase inversa cierto ingrediente de competición sana entre los estudiantes. En cualquier caso, puede ser una herramienta de motivación más siempre con cuidado de que no surta el efecto contrario sobre parte de la clase.

Podemos resumir estos seis objetivos que he destacado en la idea de que el estudiante desarrolle su aprendizaje desde el pensamiento crítico y enfrentándose a problemas complejos. Aún estamos descubriendo consecuencias positivas surgidas de un plantemiento así, como las que nos cuentan Jonathan Bergmann y Aaron Sams, que vieron un cambio radical en las tutorías con los padres de un colegio rural donde enseñaban siguiendo estas ideas. La pregunta pasó de ser si sus hijos eran respetuosos (silenciosos) y atendían en clase a si aprendían lo que les estaban enseñando.

Muchas de las tecnologías de las que hablaremos en el blog nos podrán ayudar a conseguir una clase inversa, pero no debemos olvidar que las tecnologías son las herramientas, no los objetivos que perseguimos y por eso he querido escribir esta entrada lo antes posible. No tenemos por qué seguir las ideas de la flipped classroom ni de ninguna metodología concreta, pero sí debemos estar atentos a lo que queremos conseguir. Las tecnologías tienen a veces esa extraña capacidad de absorber todo el protagonismo…

Por cierto que, como no podía ser de otra manera, también hay cursos en vídeo sobre cómo diseñar una clase inversa.