La gran revolución de la realidad aumentada

Realidad aumentada en el Museo de Mataró

La realidad aumentada tiene todas las papeletas para ser la siguiente gran revolución tecnológica. No del mismo tipo de revolución que cuando los mac-eros se extasiaban porque Steve Jobs anunciaba que el siguiente iphone sería una milésima más delgado. Me refiero a una revolución con mayúsculas como cuando el ordenador se convirtió en electrodoméstico o el uso de Internet pasó a ser masivo. Una revolución de las que cambian nuestro modo de entender la cotidianidad. Es, al menos, por la que yo apostaría si tuviera que hacerlo por una.

¿Qué es la realidad aumentada?

La forma más sencilla de imaginar la realidad aumentada es como un filtro a través del cual ver la realidad de un modo nuevo. No es casual, por lo tanto, que el proyecto que más ruido mediático esté haciendo hasta ahora se concrete en unas gafas que está a punto de comercializar la marca Google. La ciencia-ficción lleva jugando con la idea desde hace mucho tiempo. ¿Recuerdas cómo observaban el mundo las distintas series de Terminators? Veían lo que les rodeaba, pero aderezado con mucha información importante para sus misiones (eliminar a la sufrida familia de los Connor, básicamente). De hecho, el ámbito militar es el que tiene mayor tradición en las realidades aumentadas, con aplicaciones desde hace décadas como las visualizaciones del terreno por parte de los pilotos de avión de guerra.

Los más optimistas pueden decir que se trata de realidades enriquecidas: nos permiten mirar y complementar lo que observamos con datos relevantes. Podemos ver los precios o ingredientes de los productos en los supermercados a través de nuestras gafas (o de nuestros teléfonos); podemos saber qué año nació el autor del cuadro que contemplamos en un museo (como en la fotografía, con una aplicación del Museu de Mataró que muestra los datos de la Wikipedia); podemos ver traducciones instantáneas sobre carteles de países que visitemos…

No es oro todo lo que se aumenta

De momento no se habla mucho de todas las posibilidades negativas que se nos abren también a través de la realidad aumentada. Merecen una entrada dedicada a ellas, pero no quería obviarlas del todo. De hecho, deberían combatirse desde la educación, a poder ser, de una manera más efectiva que se han combatido los efectos de otros “inventos” como los programas de máxima audiencia en televisión. Esta tecnología es, ante todo, un modo de contextualizar la información que nos llega. No es difícil imaginar maneras de que eso se convierta un filón para los reyes de la manipulación (léase publicistas en general y políticos en particular). Igual que podemos recibir información de los cuadros en un museo, nos pueden llegar ofertas del modelo del coche que está pasando ante nosotros. Si nos ponemos un poco futuristas, podemos imaginar que nos aderecen cualquier evento que presenciemos con opiniones subjetivas sobre lo que estamos experimentando.

Usos de la realidad aumentada en la educación

Lo cierto es que ya existen proyectos que utilizan estas tecnologías para desarrollar recursos educativos y sus posibilidades son increíbles. Hace ahora casi un año que me contaban en el seminario Education and Technology de la universidad de Harvard una experiencia desarrollada para grupos de primaria. Se trata de una propuesta muy sencilla, pero que creo que ejemplifica a la perfección por qué la realidad aumentada puede ser una herramienta educativa. Crearon una aplicación que los estudiantes podían descargar en sus smart phones y que utilizarían en sus excursiones a una pequeña charca cercana al colegio. Allí, como parte de la clase de ciencias naturales, el profesor les propone un juego a modo de gymkana detectivesca en la que los chicos deben ir encontrando pistas en ese espacio natural. Para conseguir su objetivo necesitan dos cosas. Por un lado, lo aprendido en las últimas clases sobre ese tipo de habitat. Por otro, los datos que le van facilitando los smartphones cuando apuntan con sus cámaras a distintas partes de la charca. Si enfocan hacia una planta o un animal, el sistema les informará de las características importantes de lo que están viendo; si la cámara capta que está lloviendo, les mostrará la meteorología típica del lugar y cómo repercute en la vida de sus habitantes.

Es fácil pensar en aplicaciones educativas relacionadas con otras materias: miradas enriquecidas sobre obras de arte y monumentos; ayuda lingüística en otras lenguas; representaciones tridimensionales de espacios o construcciones… La realidad aumentada está pasando de ser una promesa de futuro a una realidad del presente a gran velocidad. Muestras de ello son el encuentro del pasado febrero en el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) o los software de código libre como Atomic. ¿Se te ocurren maneras de aplicarlo a tu trabajo?

 

About Manuel Alcántara-Plá

Más información sobre mi trabajo en Ego surfing / You can find information about my works in this page.

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