¿Cuánta gente había en la manifestación?

Waar is de Koning

Una entrada pintoresca para quienes leéis esto desde fuera de España. En este país, en el siglo XXI, cada vez que hay una manifestación los medios publican cuánta gente protesta utilizando para ello lo que dicen los convocantes y el gobierno. Ambos lo calculan a ojo de buen cubero con total parcialidad, lo que da como resultado contrastes de lo más divertidos. Si los convocantes dicen 200.000, el gobierno dice 300; si los primeros se decantan por 500.000, los segundos optarán por 150. Lo importante es conseguir que la media sea imposible.

Los medios de comunicación participan con júbilo de este pequeño divertimento y publican las cifras sin la menor nota de sarcasmo. Por ejemplo, sobre la última manifestación importante en Madrid, en favor de un tema baladí como es conseguir una educación pública y de calidad, El País publicó que había un seguimiento del 72% de los profesores según los convocantes y menos del 20% según el gobierno. ¿No es divertido? ¡Solo discrepan en un 52%! Desde luego, la educación matemática requiere de una reforma urgente.

Fuera del Reino Bananero de España, los métodos para contabilizar este tipo de cosas están llegando a un refinamiento extremo. Son cosas de las nuevas tecnologías. Al fin y al cabo, ahora cada persona es un GPS con piernas. El mapa de arriba es de la página Waar is de Koning?, diseñada por la agencia Clever Franke con motivo de las recientes ceremonias de sucesión de la monarquía holandesa. Lo que en él se mostraba era la densidad de personas que había en cada calle en cada momento. Para saberlo, utilizaron dos datos que iban procesando en directo: el uso de las antenas de los móviles (siempre encendidos) y la densidad de tuits geolocalizados que se iban publicando. De esta forma, era fácil adivinar por dónde andaba el rey en cada instante y de ahí viene el nombre de la página (¿Dónde está el rey?).

¿De verdad que los medios españoles no pueden hacer el pequeño esfuerzo de dar un dato verosímil? ¿No pueden contratar al menos algún servicio extranjero que lo piense por ellos?

Tampoco quiero ser trágico por un simple tema de números. Me consuelo pensando que este tipo de cosas pueden servir como reclamo turístico. Siempre nos hemos especializado en mezclar Sol y anacronismos para atraer a nuestros vecinos nórdicos. El bueno de Alfredo Landa nos ha abandonado esta semana. ¡Viva el nuevo landismo!

Manuel Alcántara-Plá
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1 Comment

  1. Pues me parece una idea estupenda!!! A mí me ponen especialmente nerviosa este tipo de variaciones en las cifras (aún recuerdo a Aznar en plan “Club de la Comedia” cachondeándose de los cuatro gatos que fuimos a manifestarnos contra la LOU…) porque tengo la sensación clara y diáfana de que se ríen, y mucho, de nosotros…

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