Cuidado con los dragones (y la pseudociencia que nos gobierna)

Here be dragons, la película

Cada vez que enciendo la televisión o abro un periódico, lamento el fracaso de la educación en cuestiones humanísticas, especialmente lingüísticas y filosóficas. Es probable que no haya nada más peligroso que una democracia habitada por analfabetos y eso es lo que aún tenemos después de décadas de gobiernos electos. Si los ciudadanos no tienen capacidad reflexiva ni puntos de referencia para realizarla, el resultado de sus votos solo podrá ser bueno para ellos en el mundo fantástico de los medios de masas. Así no nos alejamos de la Edad Media pringosa cuyos miedos y trampas parecen hechas a medida para nuestro país. Si no conseguimos enseñar a leer (entendiendo y calibrando lo que se lee, no solo paseando las pupilas sobre la tinta, sea esta real o electrónica), las discusiones importantes seguirán mezclando los mitos con la ciencia como si fueran ambos hijos legítimos de la realidad. Continuaremos nuestros días dudando de si los medicamentos homeopáticos (que ahora quiere bendecir el Ministerio de Sanidad) son más que azucarillos; dudaremos si un feto de catorce días debe considerarse una persona con todos los derechos de cualquier nacido (es decir, con pocos sin previo pago, básicamente solo el de nacer); nos corromperá la duda de si todos tenemos el mismo derecho a decidir sobre cuestiones vitales que afectan solo a unos pocos, ya sea -a nivel individual- la misma decisión de abortar o -a nivel de grupo- la de considerarse de una nación u otra; no sabremos si los libros sagrados de las religiones deben enseñarse por su valor cultural o como si fueran revelaciones dictadas por los dioses; y, en definitiva, perderemos las ocasiones de evolucionar enredados en dudas que la ciencia resolvió hace siglos.

Si nuestro sistema educativo no ha sido capaz de eso, si permitimos que nuestros gobernantes nos hablen de ángeles y dragones, algo hemos estado haciendo muy mal. Claro que los poderes no han ayudado nunca mucho… El pensamiento crítico nace de y para la libertad y solo puede ser enseñado consecuentemente si quien lo muestra es libre, lo que nunca ha sido el caso de la educación aquí, siempre amordazada por chupatintas de todos los colores. Si quieren una reforma educativa revolucionaria, que prueben a darle independencia a los centros y a los educadores.

Termino este amargo lamento recomendando una película divertida y certera (con subtítulos y descargable en su página), titulada Here be dragona y realizada por Brian Dunning, el creador del Skeptoid podcast. Es una introducción  al pensamiento crítico y a la pseudociencia que nos rodea. Con tu permiso, se lo voy a dedicar a nuestra ministra de sanidad que, aunque no disponga de mucho tiempo para leer, seguro que puede invertir media hora en este visionado para ahorrarnos a todos años de vergüenza.

Manuel Alcántara-Plá
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1 Comment

  1. Tienes más razón que un santo… Después de mas de un año dando clase a chaval@s de la ESO y Bachillerato, he constatado una verdad terrible: no saben leer. Saben pasar los ojos por el papel, pero a muchos lo mismo le daría que el papel estuviese escrito en japonés, porque no asimilan la información. Y desde los centros educativos tampoco se fomenta que desarrollen inquietudes, capacidad crítica y curiosidad.
    Pero esto a nuestros gobernantes poco les importa, porque prefieren formar futuros obreros sin capacidad crítica (para muestra, un botón: la próxima reforma educativa, en la que la que pretenden que la religión católica tenga el mismo peso que la filosofía, por ejemplo).
    Es terrible, desde luego…

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