Falible

El ciborg duda de su amante. No es culpa de ella, sino de él, y eso lo deja en una situación incómoda. No está programado para resolver sus propios errores porque su diseño se presupuso perfecto. Su cuerpo y mentes maleables se adaptan a cualquier evento por muy accidental que este sea. La eficacia de su serie ha sido probada en las circunstancias más variadas y extremas: como salvamento en maremotos o incendios, como compañía de solitarios abandonados o comunes, como complemento en las mesas y camas más exigentes…

Cuando la amante lo observa, duda sobre qué faceta de su perfección tiene ante sí y él lo nota. Si los mecánicos fueran médicos, lo tratarían de personalidad múltiple preprogramada. Como no lo son, el ciborg calcula con una probabilidad de acierto del 99’999% que ella desaparecerá una tarde junto a otro menos tierno y eficaz, pero falible.