¿Perjudican las copias piratas a los artistas o a los piratas? A propósito de Searching for Sugar man

Searching for sugar man de Malik Bendjelloul

Searching for sugar man es un documental de Malik Bendjelloul sobre la vida de un músico, Sixto Rodríguez, desaparecido antes de llegar a triunfar en su tierra natal, Detroit. Está muy bien realizado, con un guion que no deja espacio para el aburrimiento, y plantea sutilmente varias preguntas que, a pesar de ser de lo más interesantes, no suelen tratarse en los medios (quizá porque son preguntas sobre su legitimidad en buena medida). Si eres un amante de la música, no deberías perderte esta especie de investigación detectivesca alrededor de la biografía de Rodríguez.

El primer punto de interés de esta película es lo bien que ejemplifica la construcción de los mitos dentro del arte. Primero se presenta la historia del músico tal y como queda en el recuerdo los fans: algunos dicen que se suicidó sobre el escenario prendiéndose fuego a lo bonzo; otros habían escuchado que, también sobre el escenario, se había volado los sesos con un revólver ante la incredulidad del público. Después se presenta la historia tal y como fue realmente y, sin entrar en detalles para no estropearte el visionado, diré que hay diferencias suficientes como para observar la fuerza de la imaginación cuando se trata de recrear la vida de alguien a quien se admira, pero de quien se desconoce cualquier detalle personal.

La pregunta que me ha surgido a mí con más fuerza al ver la película es la que encabeza esta entrada. Cuando se investiga un poco en las vidas de la mayoría de los músicos del pasado, se observa el trabajo realizado, la creatividad, el número de conciertos, el éxito de los discos… Sin embargo, suele ser más complicado seguirle la pista a la repercusión económica de todo eso. ¿Dónde está el dinero? Imagino que la respuesta menos inocente sería: ¡en el mismo sitio de siempre, no desde luego en las manos de quienes realizaron el trabajo! El mundo de la música es, además, ideal para las aves de rapiña porque hay mucho personal acostumbrado a trabajar -de forma literal- por amor al arte. La historia de Rodríguez es un bonito ejemplo de esto: buenas canciones, centenares de miles de discos vendidos y un artista sin oler un centavo y sin preocuparse ni tan siquiera por olerlo.

Por eso siempre me ha parecido que, cuando las discográficas dicen que el pirateo perjudica a los artistas, a lo que se refieren es a que, si ellos ganan menos, van a pasar de no pagarles nada a los artistas a cobrarles. O van a dejar de hacer discos porque no habrá nada que rapiñear. O van a dejar de apoyar los conciertos y festivales, que son el medio de subsistencia de la mayoría de los músicos que no subsisten por medios extramusicales.

En contraste con esto, Searching for sugar man es una preciosa lección de amor por la música. Nos la dan esos fans que se lanzan a buscar información sobre un músico admirado, pero del que no saben nada desde hace décadas. Y nos la da, sobre todo, la música de Sixto Rodríguez, fiel reflejo de una forma de entender la vida que no podía ser más alejada de ningún tema relacionado con el título de esta entrada. A mí el documental me ha recordado en esto a otro también maravilloso, el de Anvil: The story of Anvil, que cuenta la historia de esa banda canadiense que no llegó a consolidarse a pesar de compartir inicios con algunos de los grupos de heavy más influyentes.

Dos recomendaciones que no pueden fallar: Las historias de Sixto Rodríguez y Anvil. Si no te gusta su música, seguro que te conquistan por sus actitudes.

 

Manuel Alcántara-Plá
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3 Comments

  1. En el caso de Rodríguez, el que salió ganado fue Mr. Motown, que en el documental se retrata a si mismo como un auténtico depredador.
    Me fascina la estrella de Rodríguez. Encarna esa clave del éxito que reside no tanto en el qué sino en el dónde: un mexicano worked class en el Detroit “black blues and soul” de los 70 cantando a lo Bob Dylan estaba condenado al ostracismo.
    Habría que saber quién fue la chica americana que llevó su disco a Sudáfrica, provocando la conmoción y el efecto de copia masiva que cambió la suerte de Rodríguez por causa naturales.

    1. Completamente de acuerdo, Isabel. Y yo también me quedé con ganas de que se desarrollara un poco la historia de cómo llegó realmente la música hasta donde llegó en Sudáfrica, desde el viaje original hasta su difusión… Queremos un “Searching for Sugar man 2” 😉

      Un saludo,

      M

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