Qué podemos hacer para que el conocimiento sea de todos (Open Access)

Logo de Open Access

El título y la idea de esta entrada están copiadas de una forma muy transparente de la publicación en inglés What you can do to promote Open Access de la página estudiantil FreeCulture.org. Me parece de gran importancia que los estudiantes se estén moviendo para cambiar las reglas de cómo compartimos la cultura. Si ellos entienden como normal una forma concreta de hacer las cosas, esta se acabará imponiendo inevitablemente por encima del peso de la tradición.

¿Qué es Open Access (Acceso Abierto)?

Se trata de una propuesta que nace con la idea de que el conocimiento se comparta de la forma  más libre posible ya que se considera la base imprescindible para la innovación y el desarrollo. Cuanto más difícil sea acceder a la información, más despacio avanzaremos o, con un poco de mala suerte, podríamos incluso retroceder. Copio de la Wikipedia:

Acceso abierto es el acceso inmediato, sin requerimientos de registro, suscripción o pago -es decir sin restricciones- a material digital educativo, académico, científico o de cualquier otro tipo, principalmente artículos de investigación científica de revistas especializadas.

Hasta qué punto se debe llevar esta apertura es motivo de discusión y existen multitud de propuestas. Sin embargo, el punto clave de consenso es que debe ser suficiente para garantizar el acceso a los materiales no solo eliminando las barreras económicas, sino también de cualquier otro tipo (técnicas, legales, etc.). Otro punto respetado por la práctica totalidad de propuestas es que se debe garantizar el control de los autores sobre la integridad de sus obras así como que se les reconozca siempre la autoría. Hay distintos nombres dependiendo del nivel de apertura: Gratis Open Access garantiza el acceso sin necesidad de pago económico; Libre Open Access elimina el pago y también el resto de restricciones típicas del copyright.

Probablemente el modo más sencillo de adherirse al movimiento sea utilizando una licencia de Creative Commons. En la firma inferior de este blog, por ejemplo, puedes ver el símbolo:

Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.

Significa que se publica con una licencia Creative Commons (CC) que permite su uso y reproducción siempre que se reconozca mi autoría (BY) y el producto que resulte de su uso se comparta con un licencia también de Creative Commons (SA). Dicho de otra manera, cualquiera puede beneficiarse de estos contenidos copiándolos y difundiéndolos de la manera que crea más conveniente con la única condición de que permita a cualquiera beneficiarse de la misma forma del producto que se consiga con ellos.

Acceso Libre en la educación

Los problemas que intenta resolver este movimiento son especialmente graves en el sistema universitario español y en dos vertientes muy diferenciadas, la investigadora y la docente. En cuanto a la primera, se da la paradoja de que la mayoría de los proyectos de investigación realizados en las universidades están financiado con dinero público, pero las instituciones públicas que evalúan los resultados de esos trabajos utilizan parámetros que terminan obligándonos a los investigadores a publicarlos a través de editoriales privadas que normalmente vende sus revistas a precios ridículamente desorbitados (que deben comprar las universidades para estar al día). La estupidez del sistema es tan obvia que no merece mucho comentario, pero sí resaltaré que, más allá del suicidio económico que supone para los gobiernos y el regalo que les hacemos a ciertas editoriales, implica un impedimento al normal avance de la ciencia. Yo he llegado a tener problemas para acceder a alguna publicación de la que yo mismo era uno de los autores. Si Kafka levantara la cabeza… Además la paradoja no deja de ser la gallina de los huevos de oro ya que las revistas tienen esos precios porque son las más prestigiosas y lo son porque lo que publican se lee y cita mucho. ¿Qué ocurrirá cuando se lean y se citen menos por culpa de esos precios? En algunos sitios, como el Reino Unido, han decidido no esperar al final del cuento y están comenzando a promover leyes que obligan al acceso abierto de todos los resultados que produzcan las investigaciones públicas.

En cuanto a la docencia, creo que el problema es más cultural. Curiosamente no estamos acostumbrados a compartir dentro del ámbito académico cuando es precisamente en este espacio que el verbo compartir debería ser especialmente venerado. Cada vez recibo más consultas alrededor de un problema que será seguro familiar a cualquier docente: los estudiantes cuelgan los apuntes que toman en clase en la red sin reconocer la propiedad intelectual del profesor y por norma general con multitud de errores e inexactitudes. La solución más sencilla a ese problema no suele plantearse casi nunca: Compartir nosotros mismos nuestros materiales con lo que nos reservamos el derecho a establecerles la licencia que creamos conveniente y nos aseguramos de que son correctos. ¿Qué estudiante va a preferir unos apuntes piratas a los legitimados por el propio profesor? Para un caso extremo de esta práctica, remito a una de las primeras entradas de este blog, dedicada a la fuerte tendencia en países como EEUU, Reino Unido o Alemania a compartir los cursos completos online y de manera gratuita.

En otros niveles educativos la falta de acceso abierto es incluso más grave y, como en los científicos, solo benefician a algunas editoriales en perjuicio del resto de la sociedad. El negocio de los libros de texto ha llegado en muchos casos a la inmoralidad. Una sociedad avanzada (y no me refiero a una con muchos smartphones) se reconoce porque sabe distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es tanto y no juega con las cosas que caen en la primera categoría. Parece difícilmente discutible dónde situar el disponer de materiales educativos de calidad de acceso abierto para todo el mundo.

Manuel Alcántara-Plá
Más información sobre mi trabajo en Info / You can find information about me in this page.

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