¿Jóvenes al poder con las tecnologías? NFW!

Foto de Quinn deEskimo CC
Foto de Quinn deEskimo (CC)

El otro día hice una observación apresurada a mis jóvenes estudiantes mientras discutíamos sobre la evolución del español en los últimos años después de haber leído Defensa e ilustración de la neolengua de Jaime Semprún. Pensé que las tecnologías habían conseguido algo sin precedentes en la historia de la lengua: que los usos de los jóvenes se impongan al resto de la población y se consideren los prestigiosos. No ha habido época en la que no se haya considerado a la juventud como la máxima culpable de la degeneración lingüística. Siempre se ha dicho que los jóvenes hablan descuidadamente, con vocabulario muy básico y general y sin respeto por las normas. Quizá el problema estaba precisamente en que ellos hablaban mientras que sus mayores escribían, lo que conllevaba un estilo más cuidado y preciso. Dos cambios han ocurrido que han revolucionado este planteamiento. Por un lado, los jóvenes han pasado a escribir a todas horas y en todos los lugares. Es más fácil enumerar las circunstancias en las que no escriben que en las que sí. Durmiendo los jóvenes no escriben. No se ha inventado aún la forma de tuitear: “#soñando con fulanito”, pero todo se andará.

Por otro lado, la informática, terreno hasta hace poco (midiendo el tiempo en términos pre-digitales) exclusivo de la juventud, se ha convertido en el intangible más valioso. Los ordenadores han conquistado nuestros corazones y hogares mutados en decenas de formas minimalistas y sexys, generalmente con nombres que empiezan por el prefijo “i-“. Saber dominar una pantalla táctil, un microteclado virtual o una conexión por bluetooth parece convertirnos en cyborgs todopoderosos. Si no tienes tu CV en LinkedIn, una dirección de correo electrónico y un whatsapp, es muy difícil pensar un trabajo para el que puedas servir. Todos esos i-aparatitos tienen su propio vocabulario e incluso su gramática. ¿Y quién los domina mejor como para adaptarse perfectamente a las nuevas reglas de comunicación? ¡Los jóvenes!

Enseguida recibí respuestas escépticas de las estudiantes. La lengua para comunicar cosas serias sigue siendo la misma. La ventaja competitiva que les da la revolución tecnológica (posiblemente sean la primera generación con más experiencia técnica que sus maestros) y la admiración/envidia consecuentes no se traducen en prestigio lingüístico real. Hoy he leído la más rotunda de las demostraciones. El editor de la revista digital Gawker ha pedido a sus colaboradores que no utilicen “internet slang” porque quiere que suenen -y copio textualmente- “como seres humanos adultos normales”. WTF! La prohibición es muy explícita y divertida. Se prohíbe, por ejemplo, utilizar la palabra “epic” o las abreviaturas “pwn.”, “OMG”, “FTW” ni, ejem, “WTF”. También le molesta el uso de “this”/”this just happened”, “lulz”, “amazeballs” o del verbo “win”. Le dedica una sección especial a vetar “massive” para la que propone los siguientes sinónimos:

huge, enormous, vast, immense, large, big, mighty, great, colossal, tremendous, prodigious, gigantic, gargantuan, mammoth, monstrous, monumental, giant, towering, elephantine, mountainous, titanic; Herculean, Brobdingnagian; monster, jumbo, mega, whopping, humongous, hulking, honking, bumper, astronomical, ginormous

Si nunca has leído Gawker, pobre ignorante, quizá tengas la impresión de que se debe de tratar de una revista sobre teatro del siglo XVIII o sobre protocolo victoriano. En realidad, sus páginas suelen estar pobladas por la última ocurrencia de Lindsay Lohan o por titulares como “Los chimpances andan libres por el zoológico de Kansas City”. Algunos, como Steven Poole en The Guardian, creen incluso que fue esta revista la que popularizó estos usos de “internet slang”…

En cualquier caso, ya sabes: si quieres arriesgarte a sonar como “regular adult human beings”, elimina estas perversiones de tu vocabulario y estarás un paso más cerca de lograrlo.

En cuanto al libro de Semprún, hicieron una tirada de 200 ejemplares hace más de un año, pero seguro que todavía encuentras alguno por ahí…

Manuel Alcántara-Plá
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1 Comment

  1. En dos palabras: evolución y cambio. Los lenguajes así como los seres, son evolutivos, evolucionan. Y la gente que no sale de su círculo de confort siempre se muestra opuesta a los cambios, huye y revela de ellos.
    Saludos

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