Los números le dan igual a Trump y a muchos de tus vecinos

El otro día contesté a un tuit bienintencionado en el que aparecía una comparativa de quiénes asesinaban más estadounidenses cada año. Como 140 caracteres no son suficientes para explicar mi mensaje, que pudo parecer críptico, lo hago ahora aquí. Reproduzco la tabla de aquel tuit y que ha sido ampliamente difundida por la Red estos días:

Quiénes asesinan más estadounidenses

Las cifras son llamativas y dejan en evidencia lo desproporcionadas que son las medidas del nuevo gobierno americano contra los inmigrantes “sospechosos” de terrorismo. Si te mata alguien en los Estados Unidos, lo más probable es que sea un estadounidense, en una proporción de 5868 a 1 con respecto a los terroristas. No en vano es uno de los países del mundo con más armas de fuego en manos de civiles.

Mi reacción al tuit fue, sin embargo, la siguiente:

Estos son los números, pero no son suficientes. Necesitamos comunicarlos de forma que provoquen el efecto que deben.

Por muy espectaculares que sean los datos, y estos lo son, no tendrán el efecto esperado salvo que sepamos comunicarlos. Por increíble que pueda parecernos en un primer momento, la tabla de arriba puede confirmar lo atinadas que son las medidas de Trump. Al fin y al cabo, ahí aparecen retratados los “inmigrantes terroristas yihadistas”. Pocos muertos, sí, pero ¿quiénes son esos extranjeros radicales para venir aquí y matar a nuestra gente? El agravio puede ser numéricamente menor, pero es una invasión, una falta de respeto y una provocación.

Es un caso de mal encuadre de libro. En concreto, del libro ¡No pienses en un elefante! de George Lakoff. El título de aquella obra es una broma: no puedes pedirle a alguien que no piense en un elefante porque lo primero que hará será pensar en ello. ¿Qué nos dice la tabla de arriba? ¡No pienses en inmigrantes terroristas!

Lakoff, todo un clásico de la lingüística cognitiva, explicaba entonces que hay varios mitos que han hecho mucho daño a la izquierda. Uno de los peores es la creencia en que la verdad siempre triunfa.

Sabemos por las ciencia cognitiva que la gente no piensa así. La gente piensa con marcos. […]Para ser aceptada, una verdad debe tener sentido en alguno de los marcos existentes. Si los hechos no cuadran en el marco, este permanece y los hechos se rechazan. […] Entonces etiquetamos los hechos de locos, irracionales o estúpidos.

Vuelvo al caso que nos ocupa. El problema está en que los inmigrantes han sido enmarcados dentro del grupo de lo amenazante y peligroso. En un país que no habría conseguido la prosperidad actual sin la inmigración; en un país que siempre ha sido consciente y orgulloso de haber sido fundado por inmigrantes (incluiría, en realidad, a nativos, esclavos y esclavistas); en un país donde sus ciudadanos han normalizado una especie de doble nacionalidad cultural con sus italo-americanos, polaco-americanos, afro-americanos, etc.; ahí precisamente los inmigrantes han acabado en el marco de lo peligroso.

Para contraatacar, en lugar de remitir a las ideas que acabo de enumerar, solo se nos ocurre incluir a los inmigrantes en un listado con todos los peligros reales para la supervivencia de un estadounidense. Vale que la lista muestra en sí misma lo esperpéntico de utilizar estos números, donde hasta los niños jugando con armas superan a los terroristas, pero ahí de nuevo caemos en los hechos y “sabemos que la gente no piensa así”. La gente ve en la tabla a los inmigrantes relacionados con el terrorismo yihadista una vez más y a la vez los encuentra relacionados con los asesinatos que hay anualmente en los EEUU. La tabla tiene todo el sentido en ese marco y el efecto provocado es exactamente el contrario al que queríamos comunicar.

Imagino lo que estás pensando: “Conmigo la tabla sí funciona”. Yo también me indigné al ver esos números. En mi caso, y quizás también en el tuyo, han supuesto la confirmación de que nuestras ideas son las correctas. No obstante, creo que no es a mí a quien hay que convencer de lo dañina que es la política del nuevo presidente americano. Yo ya tengo un marco diferente en el que sus palabras chirrían y esos números cuadran. Para comunicar nuestro mensaje, debemos traducirlo para que les cuadre al resto.

Las políticas migratorias del gobierno de Trump serían igual de perniciosas aunque las cifras fueran otras. Sus políticas discriminan por origen y religión, y vulneran los derechos de personas que son acusadas sin pruebas. Esa es la base sobre la que debemos construir nuestros mensajes. Como diría el citado Lakoff, la base del discurso deben ser nuestros valores. Cuidado con los números cuando el daño está en las letras.

Manuel Alcántara-Plá
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