Tipos de trabajos universitarios: ¿Trabajo académico, ensayo o essay?

Antes de empezar a explicar cómo hacer un trabajo académico, conviene aclarar una confusión terminológica habitual en las Humanidades actuales. A lo largo de la vida académica, algunos profesores te pedirán que escribas un ensayo, pero realmente no esperarán de ti lo que la RAE define como tal (ver sección sobre El ensayo). Es una confusión muy común porque se hace una traducción directa de la palabra inglesa essay, que en realidad debería traducirse como “trabajo académico”. Si tienes profesores anglófonos, las posibilidades de que esto ocurra serán mayores. Asegúrate de qué es lo que te están pidiendo realmente (¡y no repitas fuera de clase el calco inglés!).

Cómo hacer un trabajo académico

Una vez que tienes claro sobre qué investigar, lo siguiente es organizar las ideas principales que vas a tratar. Es muy útil realizar una tormenta de ideas (brainstorming) previa que te ayudará a ordenar tus pensamientos. Cuando las tengas, ordénalas en un esquema sencillo según su orden en el trabajo y marcando claramente el grado de importancia de cada aspecto.

Introducción

Lo primero de todo, es conseguir una buena introducción, que posiblemente sea la parte más importante de tu trabajo ya que le servirá de presentación. Debes elegir cuidadosamente las palabras exactas puesto que va a dar las claves de lo que presenta e influirá en el interés que le suscite al profesor para leerlo y corregirlo. Ya sabes: la primera impresión es muchas veces la que cuenta.

Una buena introducción es la que presenta todo el trabajo sin necesidad de adelantar sus detalles más concretos. Es sencillo siguiendo unos pasos:

  • Idea general: Abre tu trabajo con una idea muy general y extendida sobre el tema global que trates.
  • Antecedentes del tema a tratar: Aporta datos sobre este tema, es decir, pon al receptor en antecedentes: información más específica para profundizar en la materia.
  • Tesis principal del trabajo: Finalmente, en una sola línea, reúne la tesis principal del trabajo en la que menciones los puntos generales que se van a desarrollar.

Una característica de los trabajos académicos es que son muy explícitos. Aunque sabes que tu profesor ya conoce lo que escribes, debes redactarlo lo más completo posible, como si fuera dirigido a un lector que desconociera tu tema.

Cuerpo en párrafos

El grueso del trabajo va incluido en esta sección. De manera clara y ordenada debes exponer y explicar todo aquello que consideres relevante para él. Organizado en párrafos, ve desarrollando las diferentes ideas que has mencionado en la tesis principal de la introducción.

  • Idea principal del párrafo
    • De nuevo, en una sola línea, abre tu párrafo exponiendo la idea principal sobre la que va a versar.
  • Argumentos que soporten esa idea
    • Para que esa idea tenga consistencia no vale solo con exponerla sino que hay que desarrollarla y explicarla. Siempre que sea posible, incluye argumentos de autoridad, citando a autores reconocidos en la materia puesto que así quedará claro que no es una idea propia sino que está respaldada por expertos en la materia. Recuerda: mejor una idea sólida que una original y muy controvertida.
    • Si los tienes, aporta datos empíricos que demuestren la fiabilidad de la idea expuesta. Utiliza recursos estadísticos apropiados y no descartes el uso de gráficos que permitan comprender mejor qué tienen de relevante esos datos.
  • Líneas generales de la idea expuesta
    • Al finalizar cada párrafo, es recomendable resumir, con tus propias palabras, lo que has expuesto, sobre todo los argumentos de autoridad tanto a favor como en contra que hayas encontrado.

Conclusión

La conclusión debe ser igual de potente que la introducción ya que es lo último que se va a leer de tu trabajo. Si la primera impresión era importante, piensa que la última será la responsable del “regusto” que le quede al lector. Además, es la parte en la que realmente aportarás tus propias conclusiones con ideas específicas respecto al tema global.

  • Resumen
    • En unas líneas, resume los diferentes puntos que has tratado en el trabajo con los argumentos utilizados, pero recuerda: ¡siempre con tus palabras!
  • Conclusiones
    • Y, por último, incluye tus propias conclusiones, recomendaciones, soluciones, predicciones e, incluso, opinión personal. Elige, según la temática del trabajo, la que mejor se adapte a la materia global.

Una pista de si has presentado tu trabajo de una forma coherente y completa te la puede dar la comparación de la introducción y de las conclusiones. Lo normal es que la relación entre ambas sea obvia y que se centren en cuestiones similares.

Bibliografía

Al terminar el trabajo, recuerda incluir toda la bibliografía, webgrafía y demás fuentes que hayas utilizado y consultado y, si citas textualmente, recuerda ponerlo entre comillas o tabulado para que no se te acuse de plagio.

Otros consejos para la elaboración de un trabajo

  • No te saltes el paso de la tormenta de ideas porque se notará en la elaboración puesto que tus ideas no seguirán un orden si no dedicas unos minutos previos a pensarlo.
  • Sigue los pasos para no dejar ningún punto sin tratar a la hora de escribir.
  • Para lograr una buena introducción que presente a la perfección tu trabajo y tus ideas, déjala para el final y así conseguirás que lo abarque todo y evitarás tener que retocarla cuando termines.

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