Cómo hacer un trabajo universitario 3: Bibliografía y citas

Bibliografía y citas

La bibliografía es una parte ineludible de cualquier trabajo académico y debe recibir un tratamiento cuidadoso y adecuado. Es el reflejo del trabajo de documentación previo, indispensable para cualquier investigación que realices. Una buena selección de la bibliografía te facilitará mucho las cosas a la hora de redactar un buen trabajo académico. Te ahorrarás tanto tiempo como quebraderos de cabeza de última hora.

Como fase previa a la realización de cualquier trabajo, y antes de ponerte a escribir, debes documentarte convenientemente. Cuando des tus primeros pasos de la investigación, para evitar perderte en el marasmo de referencias bibliográficas que se han escrito sobre algunas cuestiones (es muy difícil estar al día de los últimos avances), lo mejor es que te dejes asesorar por tu profesor sobre cuáles son las lecturas más aprovechables. A medida que vayas adentrándote en tu tema, irás creándote un criterio fundado y podrás decidir qué referencias merecen ser leídas para complementar tus conocimientos. Para ello, te serán útiles los resúmenes que incluyen todos los artículos publicados en revistas científicas y se recogen en los repositorios y bases de datos académicas de los que podrás servirte en esta primera fase de selección de la bibliografía. En el caso de la UAM, son accesibles a través del buscador único BUN!

Una vez seleccionada y leída la bibliografía relevante, debes dejar constancia de ella en tu trabajo a través de tu redacción, teniendo siempre presente la necesidad de mantener el equilibrio y seleccionando solo aquellas referencias que son pertinentes y útiles para tus objetivos concretos. Está claro que no debes resumir todo lo que se ha dicho previamente sobre el tema (para ello existen los artículos de síntesis bibliográfica, también conocidos como «puestas al día» o «estado de la cuestión»), sino que debes recoger las referencias que apoyan tu argumentación. Una bibliografía excesiva y poco adaptada al tema concreto de tu trabajo resulta tan poco adecuada como una bibliografía demasiado breve.

Puesto que uno siempre apoya su investigación sobre las aportaciones previas de otros investigadores, esta deuda se debe reflejar convenientemente en el trabajo, citando la bibliografía manejada que en el género académico se plasma a través de ciertos procedimientos convencionales, de manera que establezcas un vínculo entre las contribuciones previas y tu propia aportación, aunque siempre distinguiendo claramente estas dos categorías, para que no se te pueda acusar de plagio. Esto debe aparecer en tu trabajo de forma homogénea y coherente, para lo que usaremos un sistema de citas adecuado.

Sistema de citas

A grandes rasgos, existen dos procedimientos de citar la bibliografía: la mención completa de la referencia bibliográfica en el cuerpo del artículo (en concreto en las notas a pie de página) o, la alternativa más recomendable puesto que facilita la consulta, la remisión abreviada a lo largo del texto del artículo a la bibliografía manejada, que se cita completa en una lista ordenada alfabéticamente por el apellido del autor y que se incluye al final del trabajo.

Como se indica en Gaviño (2008), una parte fundamental de los problemas que encontramos para el análisis sintáctico se debe más a la tradición escrita de nuestras concepciones gramaticales…

Existen multitud de criterios de citación y, por lo general, no es extraño que cada revista cree sus normas específicas. Sin embargo, cabe destacar algunas generalidades de aplicación sistemática.

El título de los libros se cita siempre en cursiva (cuando escribas a mano, como no disponemos de este procedimiento, irán subrayados), algo que lo distingue de los títulos de los capítulos que los conforman o de los artículos, que van siempre «entrecomillados». Además del autor, es recomendable incluir también otros datos. Cuantos más incluyas, más fácil será localizar el libro concreto que has manejado y las páginas a las que remites en tu trabajo. Estos son: el lugar de edición, la editorial, el año de publicación y la edición (si es que ha habido más de una). Si se trata de una traducción, conviene indicar también el dato de la edición original. Ya hemos dicho que existen muchas formas de citar, pero una forma habitual es la siguiente:

AUTOR. AÑO-EDICIÓN. TÍTULO. LUGAR: EDITORIAL, (Y EDICIÓN ORIGINAL SI ES TRADUCCIÓN)

Puedes verlo en el siguiente ejemplo:

Johnstone, B. 2002. Discourse Analysis. Oxford: Blackwell.

Con respecto a los capítulos de libro o los trabajos recogidos en actas de congresos, que, como hemos dicho, deben notarse entre comillas, han de incluir también, además de los datos señalados antes, el nombre del editor o editores, responsables del volumen, así como las páginas en las que está el artículo que citamos. La disposición puede ser como sigue:

AUTOR. AÑO-EDICIÓN. «TÍTULO DEL TRABAJO», EN EDITOR (ED.), TÍTULO, LUGAR: EDITORIAL, PÁGINAS.

Narbona, A. 1996. «Sintaxis del español coloquial: algunas cuestiones previas», en A. Briz, J. R. Gómez Molina, M. J. Martínez Alcalde y grupo Val.Es.Co (eds.): Pragmática y gramática del español hablado. El español coloquial. Zaragoza: Pórtico.

Por último, los artículos en revistas científicas, otro formato bibliográfico que manejarás habitualmente, incluyen el nombre del autor y el título del trabajo entrecomillado, así como el nombre de la revista en cursiva, el número y fascículo (conviene incluir ambos datos en el caso de que cada número se publique en varias partes, puesto que facilita la recuperación de la referencia), el año de publicación (frecuentemente entre paréntesis) y las páginas que ocupa el artículo. Cabe añadir además que en muchas disciplinas se utilizan unas abreviaturas convencionales para referirse a las publicaciones periódicas especializadas en ese ámbito de conocimiento, algo con lo que debes familiarizarte cuanto antes. La estructura de la referencia sería, pues, la siguiente:

AUTOR. AÑO-EDICIÓN. «TÍTULO DEL ARTÍCULO», EN NOMBRE DE LA REVISTA, NÚMERO/FASCÍCULO, PÁGINAS.

Trueswell, J. C., M. K. Tanenhaus y S. Garnsey. 1994. «Semantic influences on parsing: Use of thematic role information in syntactic ambiguity resolution», en Journal of Memory and Language, 33, 285 -318.

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