En la Plataforma de investigación de género y post-pornografía redescubrían el otro día este tema del primer disco de Mecano (de cuando la década de los 80 andaba en pañales). Como dicen en el blog de la plataforma, uno de los primeros himnos queer de nuestro reino bananero.

Qué buena pinta tiene esta expo que acaban de inaugurar en mi querido MUMOK de Viena. Gender Check, los papeles de género en el arte de Europa del este es un paseo por la representación de los géneros en el arte de la Europa -ahora ex- comunista desde los años 60 hasta el presente. Aprovechando que se cumplen los 20 años de la caída del muro, la serbia Bojana Pejic nos propone una visión compleja formada por más de 400 obras de 24 países diferentes.

De las imágenes del hombre y la mujer en el comunismo a las representaciones del neoliberalismo, un viaje por el tiempo y por los siguientes países/artistas: Albania (Edi Muka), Armenia (Eva Khachatryan), Bosnia-Herzegowina (Dunja Blaževic), Bulgaria (Maria Vassileva), Estonia (Katrin Kivimaa), Alemania (Angelika Richter), Georgia (Lali Pertenava / Nino Tchogoshvili), Kosovo (Erzen Shkololli), Croacia (Ivana Bago), Letonia (Mara Traumane), Lituania (Laima Kreivyte), Macedona (Suzana Milevska), Moldavia (Lilia Dragneva), Montenegro (Bojana Pejic), Polonia (Izabela Kowalczyk), Rumanía (Alina Serban), Rusia (Keti Chukrov), Serbia (Branislav Dimitrijevic), Eslovaquia (Zora Rusinova), Eslovenia (Urška Jurman), Rep. Checa (Martina Pachmanová), Ucrania (Hedwig Saxenhuber), Hungría (Edit András), Bielorusia (Almira Ousmanova).

![]()
Kelli Connell nos lleva a un tema que se suele repetir por aquí: el del diario fotográfico. Hace poco que te comentaba el trabajo en esta dirección de otra artista, Lina Scheynius, pero lo que Connell propone es diferente por varios razones. En primer lugar, las imágenes de Kelli Connell no documentan su vida de forma directa, sino que lo hacen ficticiamente con un uso intensivo del Photoshop. De hecho, si te fijas, es la misma persona repetida la que aparece en las fotos. Esto se debe a la segunda diferencia fundamental: el objetivo de la serie no es tanto documentar momentos de su vida (que también) como reflexionar sobre la sexualidad y sobre los papeles de género que conforman nuestras identidades. Ella misma lo describe de la siguiente manera:
La importancia de estas imágenes reside en la representación de dilemas interiores retratados como objetos externos – como una fotografía. A través de estas imágenes el público se enfrenta con “realidades construidas”. Yo estoy interesada no sólo en lo que se pueda decir sobre mí, sino también en lo que la reacción de los receptores diga sobre sus propias identidades y sus constructos sociales.
![]()
(La pista sexy).

Judith “Jack” Halberstam está por España presentando la edición en español de su libro Masculinidad femenina (Female Masculinity): mañana en la complu de Madrid, pasado en librería Berkana (también Madrid) y el 23 en el MACBA de Barcelona.
Copio de Mi feminismo y otras alteridades (blog que te recomiendo):
La performance drag king, la cultura butch y toda reapropiación femenina de la masculinidad es un ejercicio político que pone de manifiesto cómo tanto la masculinidad como la feminidad son prótesis identitarias, modos de habitar el cuerpo aprendidos que podemos (y debemos) trastocar.
¿Estás de acuerdo?

Desgraciadamente, no te puedo contar nada sobre el autor de estas fotografías, Yang Fei, pero no me parecía motivo suficiente para no hacerle un hueco aquí. Se agradecerá cualquier dato…


Anoush Abrar y Aimée Hoving (de Irán y Holanda respectivamente) forman un equipo de retratistas verdaderamente espectacular. Por si esto fuera poco, además muestran un claro compromiso social. El tema sobre el que más han trabajado es el de los modelos femeninos actuales, tema frecuente -lógicamente- entre nuestros artivistas. La imagen de arriba es de la serie El triángulo delicado (The Delicate Triangle), en la que se investiga sobre el aspecto de las mujeres que peregrinan a Hollywood desde todos los rincones del mundo con el sueño de triunfar en el cine.
Uno de los proyectos que me parecen más interesantes es el titulado Fan de 50 Cent, sobre el modelo que supone la MTV para las niñas. El proyecto está formado, hasta el momento, por dos vídeo de una misma niña, con 11 y 13 años, bailando del modo que lo hacen las mujeres que aparecen en esa cadena de televisión.
Otras series con temas similares (y que puedes ver en su página) son Muñecas reales (Realdolls), Vénusia Private Room (sobre una hermandad femenina de Ginebra), Sin título (2002) (con mujeres jóvenes -y adineradas- retratadas en las casas en las que crecieron) y Panties, que muestra “lo que normalmente sólo sabe quien lo viste”.

Las representaciones masculinas también tienen su espacio, especialmente en la serie sobre un aeropuerto militar suizo, en sus Tres imágenes atractivas y repulsivas (Attractive and repulsive images) sobre el vello y en la serie Deontológicamente correcto (Deontologically correct) que muestra a algunos de los abogados más renombrados de Ginebra en sus oficinas.

Por último y aunque completamente distinto a lo anterior (cuidado las almas sensibles, que viene sangre…), no me gustaría terminar esta presentación de su trabajo sin mostrarte alguno de sus experimentos inspirados en otros artistas plásticos. Mientras una serie está dedicada al controvertido pintor Balthus, la imagen de abajo es parte de una documentación sobre el hospital veterinario federal de Berna realizada tomando a Caravaggio (y sus luces) como punto de referencia.

(La pista).

Marina Bychkova es una artista de Siberia (afincada en Canadá en la actualidad) que se ha especializado en expresar sus ideas a través de sus muñecxs encantadxs. Las imágenes que acompañan esta entrada muestran su interpretación del cuento tradicional de Blancanieves, que ella misma describe:
¿Por qué un hombre cuerdo, tras encontrarse un ataúd con un cuerpo de una bella mujer milagrosamente bien conservado en una zona boscosa y oscura, se sentiría tan encantado por ella como para desear besarla? Es bastante inquietante si lo piensas. Sólo hay una explicación lógica a esta situación: él es un necrófilo.
Hay fuertes elementos de violencia en la mayoría de los cuentos de hadas. A mí me interesa mirar a un cuento de hadas desde una perspectiva diferente y crear una narrativa visual interpretando la fábula romántica con énfasis en los aspectos oscuros.

(La pista).

Mural de cuatro maestras del graffiti para la exposición Haciéndolo juntas (Making it together) en el Museo de las artes del Bronx, cuyo sugerente subtítulo reza “Arte colaborativo de mujeres + Comunidad”.
El mural se llama El activismo nunca estará acabado (Activism is Never Over) y sus autoras son Lady Pink, TooFly, Muck y Doña. Las mujeres retratadas han sido elegidas por ser modelos de activismo y se puede reconocer, por ejemplo, a Elvira Arellano (inmigrante mejicana que fundó la United Latino Family para evitar la segregación familiar causada por las deportaciones) y a Gloria Steinem (líder feminista que fundó el Ms. Magazine a principios de los 70). La niña de la derecha representa la esperanza que traen las mujeres jóvenes ya que, según Lady Pink, “estamos criando a nuestras hijas para que sean más fuertes y duras”.
El mural es la guinda de una exposición que muestra obras realizadas en Los Ángeles y Nueva York de forma colaborativa por mujeres de 1970 a 1985, periodo especialmente importante para el movimiento feminista.
La exposición permanecerá allí hasta el 4 de agosto y, una vez más, qué rabia estar tan lejos (a ver si con un poco de suerte surge algún viajecillo para allá…).
(La pista).
Pues la gente de Pripublikarrak lo dejan bien claro en el vídeo. Rolling Rolak son tres convocatorias en una para trabajar sobre los roles de género:
- Argazklik: Concurso fotográfico online abierto a todxs hasta el 21 de mayo.
- Camara Crossing: cadenas de fotografías sobre tres temas distintos: Euskal Blogosfera Feminista, Feminismo Islámico y Hombres contra el Patriarcado.
- Seminario teórico (única propuesta restringida a quienes vivan o se puedan acercar hasta Bilbao) que tendrá lugar en los IX Encuentros de Verano Bilbabo Arte eta Kultura de la Universidad del País Vasco los días 11 y 12 de julio.
Tres buenas ideas a las que habrá que estar atentxs en los próximos meses…
(La pista).

Ayer me quejaba de que eLe nos tenía abandonados… ¡y hoy tenemos una entrada conjunta! Una pequeña exposición llamada Mahrem exhibida en el Kunsthalle nos sirvió el lunes para retomar una de nuestras conversaciones favoritas (a juzgar por la facilidad con la que volvemos a ella). La conversación incluye muchos temas, pero gira alrededor de un sólo objeto: el velo (término que utilizo englobando tantos otros que se refieren a velos de distintos países y formas, como p.ej. el chador). La cosa empieza siempre por el papel de la mujer en el Islam actual, pero suele acabar por derroteros de lo más variados. Aquí va un resumen -guiado por el arte de tres mujeres iraníes- de los fundamentos de esas conversaciones. Eso sí, aviso desde ya que -como casi siempre- es una conversación con más preguntas que respuestas…

El velo es interesante porque se ha convertido tanto en símbolo del Islam (dentro y fuera de los países musulmanes) como de una aparente imposibilidad de encuentro entre “Occidente” y “Oriente“. Sin embargo, no hay que olvidar que el velo es, ante todo, un objeto presente en el día a día de muchas mujeres. Eso nos lo transmite directamente la artista iraní -afincada en Berlín- Shahram Entekhabi al cubrir con rotulador negro los cuerpos de las mujeres que aparecen en las revistas de moda y en los anuncios de ropa de Europa (como las dos imágenes anteriores, de la serie Pequeño vestido negro, Little black dress). Sin embargo, el de Entekhabi es un guiño con muchas aristas. Por un lado, es una llamada de atención a la/os europea/os, mostrándonos su relación con el papel de la mujer en occidente. ¿Está justificada la superioridad desde la que la mujer europea juzga a la de los países musulmanes? ¿Qué imagen es más respetuosa con la mujer, la de los posters originales o la de los posters velados? La asexualización de estas modelos, ¿las mutila o las protege?
Por otro lado, su forma de tratar las fotografías recuerda inevitablemente la censura realizada en Irán por los líderes religiosos tras la revolución islámica de 1979 (de la que hablábamos hace poco con Persépolis, película en la que se ve muy bien el cambio estético sufrido por la moda en aquellos años).

El velo ha adoptado como símbolo muchos significados en los últimos tiempos y algunos de ellos son ciertamente contradictorios. La posición europea anti-velo se fundamenta teóricamente en la defensa de la mujer y la lucha contra su segregación. Tras las últimas reformas en Turquía, ningún país del continente prohíbe el uso del velo, lo que no significa que su utilización no esté penalizada con diversas presiones. De hecho, la serie Señales de la artista Parastou Forouhar refleja claramente esta segregación (en la imagen de arriba remarcada por la línea roja y por la falta de espacio), pero no queda siempre claro si es segregación por ser mujer o por ser mujer con velo. Lo que se vende como un acto solidario con la mujer termina por ser en realidad un pretexto más para su segregación.
El concepto de segregación es, en todo caso, polémico cuando se juzga desde una cultura diferente. Algunos países islámicos (como Marruecos o Irán) tienen un porcentaje de profesoras universitarias muy superior al existente en países como España o Alemania. ¿A qué estamos llamando segregación entonces? Además, asegurar que el velo implica segregación es también injusto en el sentido de meter en un mismo grupo a países con circunstancias completamente diferentes, como pueden ser el Yemen y Turquía.

Hay quien cree que los ámbitos políticos y religiosos se están mezclando peligrosamente en este inicio del siglo XXI, algo curioso si tenemos en cuenta que estas voces vienen de los contextos culturales de dos religiones (la cristiana y la musulmana) que nacieron con un carácter eminentemente político. Lo que sí es cierto es que las interpretaciones actuales tienen poco que ver con las originales incluso cuando se trata de objetos en un principio tan tradicionales como el velo. Si no, ¿cómo es posible que se acuse al Islam de machista cuando Mahoma fue realmente revolucionario -en su contexto- con referencia al trato de las mujeres? Como todos sabemos, las tradiciones religiosas se reinterpretan e, igual que la palabra de Cristo -revolucionaria en cuanto a la igualdad entre todas las personas sin importar su origen o condición- se lleva utilizando milenios para reforzar lo que nos separa, la de Mahoma se ha utilizado irrespetuosamente para reprimir a la mujer en algunos casos, especialmente en lo concerniente a su sexualidad. Tanto Cristo como Mahoma lucharon por la igualdad, el segundo de una forma más clara y terrenal puesto que el Corán y los hadices son leyes morales y cívicas que regulan los impuestos, el estatus legal del ciudadano, etc.

Ese fue uno de los motivos que llevó a Shadi Ghadirian (de Teherán) a realizar la serie sobre retratos del siglo XIX a la que pertenece la imagen de arriba. Pero si te fijas bien en la fotografía, descubrirás que hay algo chocante en ella. ¿Siglo XIX? La imagen incluye muchos elementos de modernidad: una bicicleta de montaña, un casco, las posturas de las retratadas y un vestuario que mezcla las ropas originales con las modernas. El velo se ha convertido en una especie de nudo en un pañuelo con dos fuerzas que tiran desde sus extremos: la tradición y la modernidad. Parece lógico preguntarse si la opción más saludable para escapar de esas tensiones no es precisamente agarrarse al nudo en el que se juntan. Sobre todo cuando los otros se muestran ansiosos por tomar la decisión por una misma y quieren dibujar una modernidad a su medida (una medida en la que sólo se cabe si se deja de ser quien se es). Y cuando modernidad significa que el valor de la mujer se reduce -para algunos- a mostrar sus ombligos en invierno.
Muchas mujeres con las que coincidimos a diario -como estas artistas- parecen tenerlo claro. Algunas, como la propia Shadi, sienten que no es precisamente el velo lo que las cubre en los tiempos modernos. No se nos ocurre mejor manera de terminar esta entrada que dejarte con ella (la imagen es de su serie Ctrl+Alt+Del):

Nos han transformado. Nos han cubierto. A veces nos cubrimos tras ellos. A veces nos perdemos tras ellos. A veces hurgamos en ellos en busca de amores perdidos. A través de ellos, escapamos a veces del mundo real. Con un solo click, a veces nos borran.
Nos han transformado. No son como nuestras madres. Son únicos de nuestra era; de una mujer actual en el mundo moderno.
Nos han transformado. Nos organizan. Nos leen y nos escriben.
“Ellos” son iconos diminutos en nuestro ordenador. Ellos definen el modo en que me ves, a la mujer de hoy.

Mi nombre es Paul M. y utilizo este espacio desde el 2006 para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social.