La viñeta de El Roto de hoy. Más razón que un santo.

El iPhone es la nueva Polaroid. Una verdad de esas que son obvias a todas luces, pero que yo todavía no había escuchado decir. Hasta ahora. La fotógrada Lisa Wiseman advierte sobre su serie hecha con su móvil:
Estas imágenes son una evolución de la polaroid [...] Ahora que el iPhone se ha convertido en un accesorio de moda y omnipresente, tomar fotografías improvisadas se ha convertido en la norma. Veo gente utilizando sus iPhones para tomar fotos espontáneas con la misma despreocupación con que se utilizaban las baratas polaroids. En concepto e ideología el iPhone replica la polaroid, pero forzando la estética más allá al usar un medio sin papel (y tecnológicamente infantil). [...] Las fotos del iPhone son inconfundibles porque la tecnología las limita a un tamaño y una resolución así como a una aberración cromática característica que dice “iPhone” y nada más.
Como puedes comprobar por la muestra que traigo, Lisa Wiseman sigue siendo igual de delicada independientemente de la cámara que utilice. Y tú, ¿utilizas tu móvil para tomar fotos que de otro modo no tomarías? Yo confieso que alguna cae de vez en cuando…
Siempre quise ser marinero y ahora tomo fotografías porque suspendí el examen de ingreso en la marina. Si hubiera aprobado, estaría navegando. Amo los barcos. Especialmente los de pasajeros.
Memorias de un perro (Memories of a dog) de Daido Moriyama.
(La pista 1000 words).
RAZÓN
Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor, poema
es esto
y esto
y esto
Y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy,
que existe
porque existo
y porque el mundo existe
y porque los tres podemos dejar correctamente de existir
Juan Larrea (1926).

Los puestos de periódicos se están convirtiendo rápidamente en un modo olvidado de comunicarse con el público. Con cada vez más suscripciones online, las compañías de periódicos están dejando abandonadas estas infraestructuras. Yo quiero volver a usar esta especie en extinción como un nuevo medio de comunicación con el público. Esto se consigue a través de los conceptos de “pensado para un sitio” tanto en el mundo real como en el online, y también introduciendo un nuevo concepto de “pensado para un momento”. Esta técnica ayuda a crear una historia a la que se le van añadiendo imágenes en la calle a la vez que en Internet.

Cada puesto de periódicos representa una página única de la historia “The Story of How Things Came to Bee”. Una vez que el puesto es devuelto al lugar original del que fue tomado prestado, se toma una foto en el preciso momento en que la historia está teniendo lugar. Añadiendo la imagen a la web, la narrativa se crea con “notas” (que se ven en el flickr al ponerte sobre la imagen) que no se pueden ver en la calle. Por último, se cuelga en Internet un mapa que muestra las localizaciones, permitiendo al visitante online a viajar a cada puesto y ver las escenas en la vida real.

Me encantan estos experimentos de nuevas narrativas. Lo que tenemos arriba son las tres primeras páginas de The Story of How Things Came To Bee. Para poder ver las restantes (de momento hay tres más) y leer las notas, visita el flickr del autor, Bumblebee.
(La pista unurth).

Nollywood es la tercera mayor industria de cine del mundo, con unas 1000 producciones anuales.
Esta abundancia es posible porque las películas se producen en condiciones que sonrojarían a la mayoría de los directores occidentales. Los films se crean y venden en una semana: equipamientos de bajo coste, guiones muy simples, actores elegidos el mismo día de la grabación y localizaciones de la vida real. A pesar de este proceso de producción improvisado, continúan fascinando al público.
Las películas cuentan historias que atraen y reflejan las vidas de la audiencia: las estrellas son actores locales; los guiones confrontan al público con situaciones familiares de romanticismo, comedia, brujería, robo y prostitución. La narrativa es hiperdramática, sin finales felices, trágica. La estética es chillona, violenta, excesiva; nada se dice: todo se grita.
Reportaje fotográfico sobre Nollywood (industria nigeriana) a cargo de Pieter Hugo, que ya apareció por aquí con su serie La hiena y otros hombres.

Ante la certeza de los dogmas y la homologación de las conciencias, tal vez haya que darle hoy su completo significado histórico a la emoción del lector. La soledad compartida de alguien que lee unos versos o una narración, alguien que pide tiempo para vivir cada palabra hasta hacerse dueño de sus propias opiniones, es la mayor ofensa que podemos hacerle a un economicismo desalmado que cuenta con poderosísimos mecanismos tecnológicos de control de las conciencias y que liquida los espacios públicos, suprimiendo los textos y las plazas, es decir, los lugares donde los individuos, sin renunciar a ser ellos mismos, borran un poco sus identidades concretas para convertirse en ciudadanos.
Oponerse al progreso de la ciencia y la tecnología es simplemente reaccionario. Pero eso no significa olvidar el sentido de las humanidades, o asumir una definición tecnológica del futuro. La ciencia no puede perder la raíz de su pacto humanista. Quizá ser moderno, más que llenar las costumbres de vocabulario desarrollista, consista es ser capaces de volver a formular un contrato social adaptado a los nuevos tiempos. Y para firmar un contrato conviene leerlo todo, hasta la letra pequeña de los documentos. Así lo siento cuando pienso en el futuro, mientras observo la impertinente soledad de mi hija que lee, rodeada de gente, en una playa del sur.
Puedes leer el texto completo (muy recomendable).
No hay mejor definición de poesía que ésta: “poesía es algo de lo que hacen los poetas”. Qué sea este algo no debéis preguntarlo al poeta. Porque no será nunca el poeta quien os conteste.
¿Se lo preguntaréis a los profesores de literatura? Nosotros sí os contestaremos, porque para eso estamos. Es nuestra obligación. “Poesía, señores, será el residuo obtenido después de una delicada operación crítica, que consiste en eliminar de cuanto se vende por poesía todo lo que no lo es”. La operación es difícil de realizar. Porque para eliminar de todo cuanto se vende por poesía la ganga o escoria antipoética que lo acompaña, habría que saber lo que no es poesía, y para ello saber, anticipadamente, lo que es poesía. Si lo supiéramos, señores, la experiencia sería un tanto superflua, pero no exenta de amenidad. Mas la verdad es que no lo sabemos, y que la experiencia parece irrealizable.
¿Se lo preguntaremos a los filósofos? Ellos nos contestarán que nuestra pregunta es demasiado ingenua y que, en último término, no se creen en la obligación de contestarla. Ellos no se han preguntado nunca qué sea la poesía, sino qué es algo que sea algo, y si es posible saber algo de algo, o si habremos de contentarnos con no saber nada de nada que merezca saberse.
Hemos de hablar modestamente de la poesía, sin pretender definirla, ni mucho menos obtenerla por vía experimental químicamente pura.
De los Fragmentos de lecciones de Juan de Mairena.

Más que nunca, el cuerpo se ha convertido en el tema de preocupación de la filosofía, la ecología, las ciencias o la política. [...] Las ciencias sociales, en absoluta moda en los años 60 y 70, se han reconducido en beneficio de la investigación del individuo como fin último, no tanto de la colectividad. Se estudia ecología para salvaguardar en un futuro el cuerpo de cada ser humano, se estudia economía para salvaguardar en un futuro el cuerpo de cada ser humano, toda una colección de propuestas seudomísticas, sampleado de diferentes religiones pasadas por la túrmix y el mercado, se ofrecen al consumidor de espiritualidad para salvaguardar la armonía de la mente. Cabe decir que el cuerpo es el tema de nuestro tiempo y, en particular, su tratamiento médico, que ha pasado de ser algo encaminado a descubrir lo sucio por mediación del bisturí (descubrir aquel ente oscuro y secreto que había en los cuerpos, la enfermedad) a renovarse en una inocente mirada que observa el cuerpo y lo atraviesa en su totalidad por rayos X (TAC), campos magnéticos (RMN) , antipartículas (PET), ondas de sonido (ecografía), con la única finalidad de establecer un diagnóstico. La individualidad, así, simbólicamente, resulta ascender a un hasta ahora impensable estatus de paisaje social: el individuo queda más que desnudo, penetrado, a la vista de todos. En este sentido, la auscultación del cuerpo resulta ser un banco de operaciones ideal para abordar la construcción de una postpoética que, como toda la poesía, resulta ser un cosmos infinito encerrado en un individuo finito, en un cuerpo. La diferencia entre la poesía clásica y la postpoética radica en las tan diferentes metáforas que se pueden establecer entre ambas poéticas y el cuerpo sano/enfermo.
Fragmento del ensayo de Agustín Fernández Mallo Postpoesía (finalista del Premio Anagrama de Ensayo y editado este año en esa misma editorial). Lecciones de anatomía a cargo de Rembrandt y El Roto.


La música House es más una situación que un sonido.
Debe de haber cientos de temas con voces preguntando “¿Qué es House?”. La respuesta es siempre alguna estupidez tipo tarjeta de felicitaciones sobre “vida, amor, felicidad…”. La nación House gusta de simular como si los clubs fueran un oasis aislado del sufrimiento, pero el sufrimiento está dentro con nosotros (Eso si te dejan entrar al club… Yo recuerdo uno en NY donde no me dejaron entrar a pesar de que estaban pinchando mi música…)
Echemos un vistazo a esas cosas de las que estás huyendo. Al fin y al cabo, es ese amplio contexto el que propició el Hhouse y te trajo aquí. El House no es universal. El House es superespecífico: East Jersey, Loisaida, West Village, Brooklyn – lugares que conjuran sonidos y ritmos concretos. [...] Me da igual lo que te digan. El Deep House de Nueva York pudo nacer con instrumentales minimal, pero cuando las distribuidoras empezaron a exigir música vendible con cantantes hasta la discográfica “Strictly Rhythm” traicionó la promesa de su nombre enlazando strictly vocals. La mayoría de los europeos aún piensan que “Deep House” significa House barato, energético y con vocales.
Así que, ¿qué es el sonido House de Nueva York? El House era más una situación que un sonido. La mayoría de los djs -como yo mismo- eran don nadies en clubs de poca monta: sin que nadie les escuchara ni les pagara. [...]
20 años después, las grandes discográficas nos dan House clásico de la misma forma que las bandas sonoras de las películas sobre Vietnam nos dieron el rock clásico. Se han olvidado los contextos en los que surgió el Deep House: crisis de género y crisis sexual, trabajo sexual trans, mercado negro de hormonas, adicción a las drogas y al alcohol, soledad, racismo, SIDA, ACT-UP, Thompkins Sq. Park, brutalidad policial, palizas a los queer, infrasalarios, paro y censura – todo a 120 golpes por minuto.
Con esta maravilla reivindicativa empieza Midtown 120 blues de Dj Prinkles, dj míticx más conocidx como Terre Thaemlitz.
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Mi nombre es Paul M. y utilizo este espacio desde el 2006 para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social.