Babel, González Iñárritu, Arriaga y los que ¿lo critican?

Babel

Babel es una de esas películas que vienen precedidas por bombos y platillos. Además, es de esas en las que las alabanzas llueven sobre mojado porque todos hemos visto Amores perros y 21 gramos y a casi todos nos sorprendieron y nos dejaron con ganas de más. Sin embargo, en este caso parece que el motivo de que llueva no es otro que la humedad del suelo. Con el mismo director (González Iñárritu), el mismo guionista (Arriaga), el mismo compositor (Santaolalla)… y el mismo planteamiento, ¿qué crítica se le podría hacer al producto resultante? Pues parece que poca, a juzgar por lo que dicen unos, otros y los de más allá.

Y la cosa es que uno sale del cine con una sensación diferente a las otras veces… con cierto aire de ¿y he pagado más de seis euros por esto? Pero como las críticas “oficiales” son tan positivas, hemos decidido pararnos a buscar los motivos de nuestra desazón. Lo cierto es que el planteamiento inicial de Babel es más atractivo que el de las predecesoras. Las acciones transcurren en Marruecos, Japón, EEUU y México -lo que explica el título- con personajes y culturas que contrastan fuertemente en la pantalla. El problemas es que contrastan estéticamente, pero no en el tono puesto que esta es una de esas películas en las que desde que ponen el título sabes que todo lo que va a ocurrir es trágico, y terminas contemplando a gente pasándoselo bien en una boda y tú con el corazón en un puño intentando adivinar por qué lado les llegará el zarpazo. Y es que entre los personajes de la película debe de haber un gafe profundo porque, si no, no hay quien entienda el argumento más allá del hecho, muy claro en la película, de que si te sales de EEUU corres un peligro serio.

El rompecabezas, estructura que se repite en la filmografía de sus autores, aquí no termina de cuadrar. Se nos presentan tres historias unidas por la casualidad y que no se añaden nada las unas a las otras (salvo disgustos, claro, pero ni siquiera esos los pueden degustar bien los demás, tan atareados con los propios). Esa falta de consistencia entre las historias se da también dentro de alguna de ellas, especialmente en la de esa inmigrante ilegal que, después de 16 años de experiencia como tal, se dedica a cruzar la frontera EEUU-México sin papeles y con un conductor borracho. Estos mejicanos es que no deben de tener televisión en sus casas… Y también fallan bastantes detalles, como ese intento de hacernos vivir una discoteca desde el punto de vista de una sordomuda, tan sorda que -milagro- no siente las vibraciones de los bajos y se encuentra perdida y sin poder bailar.

A pesar de lo dicho (que es lo que faltaba por decir en las críticas que hemos leído por ahí) hay algunos aspectos claramente positivos. La película falla por el guión, pero la dirección nos parece más que correcta, al igual que las actuaciones. La música de Santaolalla es excepcional una vez más (estamos deseando poder escucharlo en casa bien porque el volumen de la sala estaba tan alto que distorsionaba hasta la guitarra clásica). La captación de los lugares en los que transcurre el “argumento” es muy verosímil -quizá con la excepción de los EEUU- y podría haber servido para contrastar las violencias de las diferentes culturas.

No nos extrañaría que se llevara los óscars y esas cosas: es trágico, los protagonistas americanos son guapísimos, los polícias americanos son dignísimos, los mejicanos irresponsables, a los japoneses no hay quién los entienda… y tiene un puntito de crítica con las frases que se oyen de fondo de los políticos y los periodistas, como siempre a lo suyo. Además, Brad Pitt sale sutilmente afeado con el maquillaje y llora un par de veces.

Manuel Alcántara-Plá
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11 Comments

  1. Dedícate a otra cosa porque la critica cinematográfica no es lo tuyo ciertamente.Empezamos…¿Por qué ha de ser un problema que las historias contrasten esteticamente?supongo que no has visto títulos como Traffic(ahora me dirás que sí)dónde esto, lejos de ser un fallo, es una virtud.En cuánto al azar…bueno esto es de broma, te remito directamente a Paul Auster, último Premio Cervantes. Continuamos…lo de salir de Estados Unidos y los problemas es un tópico tan mánido que da hasta verguenza sostenerlo, basta decir que el policía inepto de la frontera no es Méxicano sino Americano, supongo que no has estado mucho por allí y hablas de oídas…y para terminar…si no sabes apreciar una de las secuencias más importantes de los últimos años, me refiero a la discoteca,es directamente,como ya te he dicho, para que dejes la crítica.

  2. Vista la mala educación de Mr Letboy al plantear su comentario, le adjunto unas cuantas reflexiones (no son mías, lo reconozco) sobre el contraste estético entre las distintas historias:

    “En “Babel” los 16mm (con todo su grano y fealdad) se emplean para reflejar las escenas que se sitúan en Marruecos y retratar así el país de forma desagradable, con mucho grano y poco color, ya que en él es donde van a sufrir las dos estrellas de la cinta (Pitt y Blanchett, sin maquillar, claro). Aún así, por cuestiones técnicas, el resultado final no ha sido tan granulado como ellos esperaban, como ha confesado Prieto. ¿Que no es lo de Soderbergh en la no menos demagógica “Traffic”? Pues puede que no, pero no le va muy a la zaga porque la intención es la misma (y por lo que leo en Internet parece que a los americanos, a los que va dirigida la película, les llega muy bien ese mensaje).

    En Japón, por el contrario, no hacen nada por ensuciar la imagen; no es el país ni sus gentes lo que resulta desagradable, sino el “aislamiento” que sufre la chica protagonista. Y ruedan en 35mm anamórfico porque la profundidad de campo es menor (el fondo está más desenfocado), lo que resulta más claustrofóbico porque separa a ese personaje del resto y del ambiente, lo AISLA de los demás; no hay dos personajes enfocados en el mismo plano, siempre van de uno en uno y nunca juntos.

    [Es muy discutible] plantarte el grano de los 16mm, quitarle el color digitalmente y decirte ESTO es Marruecos, así es su realidad. Porque entre otras cosas, no lo estás mirando a través del mismo cristal con el que miran México (35mm) o Japón (35 anamórfico). Si vas de realista y trascendente -como va Iñárritu-, juzga a todos de la misma forma y no alteres la realidad a tu conveniencia…”

    Y otro día hablaremos de por qué Paul Auster lleva siete años escribiendo la misma novela o de por qué el Cervantes no se lo dieron a Philip Roth, mucho más inteligente aunque menos colorista.

  3. No era mi intención ser maleducado y no he insultado en ningún momento, simplemente he expuesto opiniones, entre otras, que el que firme el artículo no es mi crítico de cine favorito…ahora contestaremos a pikodoro(no se si es el que firma el artículo)para empezar los argumentos no son tuyos…y tengo serias dudas de que sepas algo sobre cine técnico…de ahí que te dejes embaucar por los comentarios de los demás…los 16mm no sólo se usan para afear cómo tal…se usan, entre otras cosas, para dar sensación de bochorno(supongo que no has estado en Marruecos), comprenderás que es estúpido usarlo para recrear Japón…lo que te recomendaría es leerte algún libro técnico sobre cine e imagen para que así puedas tener tus propias opiniones y no tengas que plagiar a la de los demás…en cuánto a Roth…que puedo decirte…que también me gusta.

  4. Bueno pues como ya leíste en mi blog yo que si soy un firme defensor de Babel. De hecho creo que está perfectamente a la altura de las otras dos películas de Iñárritu… e incluso si me pongo que es menos tramposa que 21 gramos

    Encantado de conocer este blog! Un saludo

  5. Ante todo decirle a Letboy que con descalificaciones y ese tono condescendiente no añade más razón a su opinión. Más bien al contrario.
    Estoy totalmente de acuerdo con la crítica a Babel, y es más disfrute mucho leyendola.
    Sigo a Iñarritu desde Amores perros y 21 gramos. De las que pienso que son dos películas de culto.
    Pero, y lo siento más que nadie, Babel no está a la altura.

  6. Estoy de acuerdo con el post. Esperaba mucho más. Técnicamente muy bien pero no transmite como sus películas anteriores.

    Una pena, yo también quería más.

    Saludos.

  7. La película está bien lograda tecnicamente, las actuaciones son buenísimas, pero creo colabora este film a aumentar la visión tonta que que generalmente tienen los estadounidenses del resto del mundo (o por lo menos de los países “no desarrollados”), no me gustó la imagen que se dá ni de México ni de Marruecos, de México unos borrachos que andan con pistolas a la cintura y disfrutan degollando gallinas (¿no es acaso Estados Unidos en país mas armado? ¿no comen pollos ellos?), y de Marruecos da la imagen de un país de locos donde cualquier pastor de cabras puede balear un bus y donde el espíar a la hermana cuando se baña es la cosa mas común , eso y otras cosillas mas que muestra el fin que la verdad me parecieron muy tontas, sobre todo por que solo la hacen los que no son estadounidenses, y ya me imagino los comentarios del público medio norteamericano al salir del cine.
    No creo que el director haya tenido malas intenciones con este film, tal vez las intenciones fueron las mejores, ¡pero muchacho ¿te tragaste la pastillita que venden en “yanquilandia”?

  8. Yo estoy en la línea de Pikodoro. Me parece una película fallida a pesar de algunos aciertos (en la parte japonesa). Es desigual, con algunos personajes desdibujados, con situaciones sobreexplicadas y otras cogidas por los pelos. Y excesivamente larga. Nunca me había removido en el cine tanto viendo una película de este director.

    De todas maneras, mejor ir a ver Babel que otras muchas

  9. Contrario a lo que decís muchos, pienso que Babel refleja muy, muy bien los parajes de Méjico y Marruecos. De nada me sirve oir que EEUU esté más armado que Méjico, no estamos entrando en comparaciones, pero el rancho méjicano tiene mucho de folklórico, de sombreros de paja y de pistolas en la cintura. Y sí, Méjico es de muchas maneras, y una de ellas es la tradicional. Alejados de DF te encuentras los pueblitos chiquitos, chiquitos donde se celebra el culto al día de los muertos como si los años no hubiesen pasado por ahí.
    Marruecos, me da igual que milímitros haya usado para el film, me da igual que no haya mirado cada paraje con “el mismo cristal”. No tiene por qué hacerlo, pienso que al no ser iguales tampoco requieren el mismo trato. Pero no es ahí a donde quiero llegar. Me parece magnífico cómo ha retratado Marruecos, para nada banal la escena del niño mirando a su hermana, y creíble la historia del rifle. Cuando uno va en autobús por Marruecos, pasado el Atlas y bajando hacia el desierto, el encontrarse curanderas (horrible el doblaje en español, por dios!! b.s.o en este país ya!!), viejos consumidos, miradas de todo el mundo como si no supieran qué bicho eres, niños corriendo detrás tuya…no es una exageración ni un tópico de Iñárritu, no, no, no es una distorsión de Marruecos. Marruecos más allá de Chaouen, Casablanca, Agadir, Marrakech, Essaouira…y todos esos sitios BONITOS, es un vasto país de casas de adobe, montañas, naturaleza, aislamiento, tradiciones y creencias. Donde los hombres matan el tiempo tumbados en la sombra y mirando a los autobuses que pasan, y los niños, que cuidan del ganado, seguramente jueguen con un rifle. Creo que hay que saber distinguir unos tópicos de otros, esto es, distingur lo que es tópico de lo que es recreación de la “realidad” hecha por un director famoso y no independiente.

  10. La verdad, este comentario me confirma en mi inveterado hábito de no leer JAMÁS la crítica de una película… antes de verla. Porque, parece que yo vi otra película. O yo no entendí nada, o nuestro crítico listillo…. tampoco. Lo cierto es que tu crítica de “Babel” es mezquina y algo pequeña. En lo personal, es una de las mejores películas que he visto (muy superior a las dos anteriores de González, que también fueron muy buenas). Pero “Babel” logra momentos de impactante y desgarradora poesía, con una música estremecedora, indisociable de la experiencia visual. Está llena de detalles alucinantes… Y el final es de una intensidad psicológica notable, que a mí personalmente me llegó a lo más profundo ¿Situaciones “forzadas”? Para nada: es el mundo globalizado que vivimos y sufrimos.
    “Amores perros” fue una muy buena película. “Babel” me pareció una obra de arte.
    Prometo solemnemente no leer críticas antes de ver una películas. ¿Para qué contagiarse de percepciones que no son las propias?

  11. Fernando:
    Yo creo que la película no da una imagen de México o Marruecos ni desfavorable ni favorable, ni nada… Muestra situaciones particulares, y hay que ser muy bobo para creer que reflejan a todo un país o una cultura (no lo digo por ti, sino porque insinúas que el público necesariamente lo toma así -respecto del público medio estadounidense, ya los conocemos bien en su simplonería y “Babel”, por el contrario, les mostrará una imagen especular, no una distorsión prejuiciosa de los “otros”). El hecho de que sea un matrimonio estadounidense el que sufre el perverso azar, es una condición narrativa, y no significa el que el director se haya tragado la “pastilla de Yanquilandia”. Es lo mismo que, a partir de la película, alguien del norte del Río Grande dijera que González quiso mostrar a los estadounidenses como un país de paranoicos y racistas, y de desequilibrados opulentos que se van de terapia a Marruecos, desvinculándose irresponsablemente de sus hijos.
    Y ello sin olvidar que la película juega un poco con los estereotipos, precisamente para revelar la fatalidad que nos acecha a todos, cualquiera sea nuestra ubicación dentro del género humano.

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