Eurovisión (o el anti-liberarte)

Eurovision

Nosotros, como imaginamos que también vosotros, nos hemos quedado embobados ante la pantalla desde muy pequeñitos durante la retransmisión de ese extraño programa internacional llamado Eurovisión. Había muchos motivos: el vestuario brillante (con brillos), esa iluminación reciclada año tras año, el interminable recuento de votos con esos locutores que sonreían sobre fotos de los monumentos de sus respectivas ciudades… Y, sobre todo, intentábamos desentrañar los porqués o, si la cosa llegaba a lo personal, los quiénes habían sido capaces de montar todo aquello tan complicado, quiénes podrían celebrar aquella noche lo bien que les había quedado el esperpento mientras nosotros, los inocentes, no podíamos dormir por el daño que nos habían hecho.

Ahora hemos resuelto, al fin, una de esas dudas (es una victoria modesta, ¡nos quedan tantas otras!): ¿era casualidad que la música fuera de tan ínfima calidad? ¿Sería todavía peor la democracia de lo que ya suponíamos, siendo capaces aquellos bodrios de ser elegidos por mayoría? Ahora sabemos que no. El secreto estaba guardado a gritos en la convocatoria de este año de Televisión Española (¡snif!¡snif!) para los futuros monstruos de Eurovisión. Dicha convocatoria expone algunas condiciones creativas de entre las que resaltaremos algunas perlas:

La duración máxima de la canción será de 3 minutos.

En cada canción, la voz estará acompañada por, al menos, un instrumento.

La letra de la canción no debe ser irrespetuosa, ni contener palabras de mal gusto. La letra de la canción no creará conflicto al Festival de Eurovisión.

La letra de la canción será en alguna de las lenguas oficiales de España aunque podrá contener palabras o partes de texto en inglés.

Se invita a los autores a que a la hora de hacer nuevas canciones piensen en la realidad actual del Festival de Eurovisión. Por eso, se valorará que:

  1. El tempo de la canción sea medio o rápido (ya que ninguna balada ha conseguido ganar el Festival en los últimos años).
  2. La canción contenga estribillo, partes de texto o palabras repetidas en inglés (ya que las canciones que están ganando el Festival son cantadas en inglés).
  3. En la canción aparezcan palabras españolas, universales para cualquier idioma; así como onomatopeyas, estribillos con sílabas que no signifiquen nada pero sean fáciles de recordar. (En Europa no entienden el español y en España no se puede votar nuestra canción).

¿Libertad de creación? Sí, claro, y también de selección, puesto que después de explicar que La Organización hará una preselección de entre la que los -incautos- internautas elegirán cinco canciones (o como las queramos llamar) a las que se le sumarán otras cinco elegidas de nuevo por La Organización, aclaran que:

La canción que nos represente en el 52º Festival de la Canción de Eurovisión, cuya Final se celebrará en Helsinki (Finlandia) el 12 de mayo de 2007, será elegida exclusivamente por el público.

Llegados a este punto, no nos puede extrañar que las candidatas más lustrosas se titulen: “Busco un hombre“, “I love you mi vida“, “Me gusta hacer canciones con un Hey“, “Ley le lee“, “Ain veri japi nau“, “Báilame” o “La reina de la noche“.

Avisa a tus seres queridos y que le pille confesado a quien se le resbale el zapping…

Manuel Alcántara-Plá
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