La tumba de las luciérnagas :: Hotaru no haka (1988)

Protagonistas de La tumba de las luciérnagas

Ante tanta expectación por la -maldita- reunión de los G8, mientras allí los trajes se abrazan con cuidado y se dicen lo bien que lo hacen unos y otros sin llegar a acuerdos importantes, se me ha ocurrido que quizá vendría bien un contrapunto. Algo de humanidad. Una de las películas que nos puede ofrecer más humanidad es curiosamente una en la que no hay personas, sino dibujos: La tumba de las luciérnagas del grandísimo Isao Takahata. Es cierto que es un clásico, pero también que no es precisamente un best-seller, por lo que me arriesgaré a hacerle una pequeña reseña casi veinte años después de que se produjera.

Esta animación es uno de los poemas más bellosy duros– que he presenciado ante una pantalla. La acción transcurre durante la Segunda Guerra Mundial en Japón. Allí, entre alarmas y bombardeos, un niño trata de sobrevivir junto a su hermana pequeña. Las circunstancias no se lo ponen fácil. No sólo por los peligros de la guerra, sino también por esa otra cara que muestran las personas cuando la comida escasea y cuando cunde el sálvase quien pueda.

Para mí, el mayor acierto de esta película es precisamente la perfección con la que está retratada la humanidad de las personas. Por un lado, en el amor de los dos hermanos. Es increíble que se pueda expresar con tales dibujos algo así con esa exactitud y naturalidad. Por otro lado, está la falta de solidaridad, que no llega ni tan siquiera a fundamentarse en el odio, sino en el miedo. Miedo a ser confundidos con los perdedores. Miedo a aceptar la derrota.

Isao Takahata es otro miembro del estudio Ghibli del que ya hablamos aquí en una ocasión con referencia a Miyazaki, el otro gran nombre de la animación japonesa. Ambos coinciden en tener una sensibilidad exquisita y en mostrarla cuando retratan -cada uno a su manera- la realidad que se cuece dentro de nosotros.

Si te quieres olvidar durante unos minutos de las noticias de plástico y del cascabeleo de las corbatas, La tumba de las luciérnagas es una apuesta segura para volvernos a sentir personas.

Manuel Alcántara-Plá
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3 comentarios

  1. Una de las películas de animación más bellas y más tristes que he visto en mi vida.

    Muy recomendable 🙂

    Recomiendo, eso sí, verla en un día que no te encuentres deprimido… porque si no…

  2. sí, tienes toda la razón del mundo. quizá lo debería haber advertido más explícitamente en la entrada: no es la película ideal para una depresión.

    eso sí, si la recomienda montse, nuestra experta favorita de animación japonesa, ya tenéis los demás una prueba de que no es sólo cosa de mi gusto… 😉

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