Libros vivientes :: Living books

Con todos ustedes: los libros vivientes

Algunas veces la lectura de un libro nos enseña cosas que no conocíamos. No ocurre mucho en este mundo gobernado por autores hipertextuales a lo Ana Rosa y Luci, pero sí lo suficiente como para que sigamos probando suerte (a ver cuándo la SGAE nos devuelve el dinero de tantos libros en cuyas portadas y críticas estos aparecían como obras maestras y después no fueron ni tan siquiera obras a secas).

Bueno, que pierdo mi propio hilo. Leer un buen libro requiere tiempo y dedicación, dos cosas que muchas veces le negamos no sólo a los libros, sino también a las personas. Si has ido en el autobús o en el metro leyendo apasionadamente un libro sobre lo mal que lo pasaban los monjes medievales sin levantar la cabeza para ver que había otros pasándolo aún peor a tu alrededor, no te sientas demasiado mal, pertenecemos a un club muy amplio. Por eso me ha parecido interesante la propuesta del proyecto Living books, una especie de biblioteca en la que se toman prestadas personas en lugar de libros. En concreto personas a las que normalmente no se les escucha y que, sin embargo, están deseando abrirse y contarte alguna parte de sus vidas. Bueno, o quizá no. Al fin y al cabo todos somos la misma sociedad. Una filósofa, una mujer musulmana con el cabello cubierto, un refugiado surafricano, un imam, una escritora de thrillers, un sin hogar, un futbolista profesional, una bombera… son algunos de los títulos que engrosan las estanterías de esta biblioteca. ¿A ti también te parecen interesantes?

Tengo la impresión de que cada vez nos sentimos menos dependientes de los que nos rodean. Nuestro futuro y nuestro bienestar no dependen de ellos, sino de otros factores sin ninguna relación con nuestros vecinos de autobús o de piso. Me parece que es un daño colateral de la ofensiva agresiva del mercado para convencernos de la importancia que tienen las cosas materiales. No me mires, no me toques, no te acerques a mí, no me hables sobre mis cosas personales, no me cargues con tu intimidad… ¿No ves que estoy ocupado leyendo este libro sobre los problemas de la clase media del Siglo de oro?

El proyecto de la biblioteca viviente es alemán, pero quizá no nos hiciera falta viajar tan lejos para alquilar uno de esos libros si tuviéramos tiempo e interés para leerlos.

Me dio la pista de la curiosa performance de los libros vivientes VVORK.

Manuel Alcántara-Plá
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3 comentarios

  1. Nietzche decía que los libros no se habían hecho para gente con prisas. Los libros se tienen que degustar, entender…ver la vida que hay en ellos. A las personas las escuchamos con prisas, pero a los libros también. Quizá los alemanes, que se adelantan en tantas cosas, están descubriendo que hay que tomarse un tiempo, tanto para las personas como para los libros

  2. El tiempo es uno de los bienes más escasos. Gracias por tomarte el tuyo para dejar aquí tu opinión! Y la verdad es que me veo bastante reflejado en lo que dices. Hemos cambiado el ritmo de muchas cosas, entre ellas el de recibir información, y parece que el nuevo no cuadra muy bien a veces ni con los libros ni con las relaciones sociales…

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