El velo nos descubre

Obra Pequeño vestido negro de Shahram Entekhabi

Ayer me quejaba de que eLe nos tenía abandonados… ¡y hoy tenemos una entrada conjunta! Una pequeña exposición llamada Mahrem exhibida en el Kunsthalle nos sirvió el lunes para retomar una de nuestras conversaciones favoritas (a juzgar por la facilidad con la que volvemos a ella). La conversación incluye muchos temas, pero gira alrededor de un sólo objeto: el velo (término que utilizo englobando tantos otros que se refieren a velos de distintos países y formas, como p.ej. el chador). La cosa empieza siempre por el papel de la mujer en el Islam actual, pero suele acabar por derroteros de lo más variados. Aquí va un resumen -guiado por el arte de tres mujeres iraníes- de los fundamentos de esas conversaciones. Eso sí, aviso desde ya que -como casi siempre- es una conversación con más preguntas que respuestas…

Obra Pequeño vestido negro de Shahram Entekhabi

El velo es interesante porque se ha convertido tanto en símbolo del Islam (dentro y fuera de los países musulmanes) como de una aparente imposibilidad de encuentro entre “Occidente” y “Oriente. Sin embargo, no hay que olvidar que el velo es, ante todo, un objeto presente en el día a día de muchas mujeres. Eso nos lo transmite directamente la artista iraní -afincada en Berlín- Shahram Entekhabi al cubrir con rotulador negro los cuerpos de las mujeres que aparecen en las revistas de moda y en los anuncios de ropa de Europa (como las dos imágenes anteriores, de la serie Pequeño vestido negro, Little black dress). Sin embargo, el de Entekhabi es un guiño con muchas aristas. Por un lado, es una llamada de atención a la/os europea/os, mostrándonos su relación con el papel de la mujer en occidente. ¿Está justificada la superioridad desde la que la mujer europea juzga a la de los países musulmanes? ¿Qué imagen es más respetuosa con la mujer, la de los posters originales o la de los posters velados? La asexualización de estas modelos, ¿las mutila o las protege?

Por otro lado, su forma de tratar las fotografías recuerda inevitablemente la censura realizada en Irán por los líderes religiosos tras la revolución islámica de 1979 (de la que hablábamos hace poco con Persépolis, película en la que se ve muy bien el cambio estético sufrido por la moda en aquellos años).

Imagen de la serie Señales de Parastou Forouhar

El velo ha adoptado como símbolo muchos significados en los últimos tiempos y algunos de ellos son ciertamente contradictorios. La posición europea anti-velo se fundamenta teóricamente en la defensa de la mujer y la lucha contra su segregación. Tras las últimas reformas en Turquía, ningún país del continente prohíbe el uso del velo, lo que no significa que su utilización no esté penalizada con diversas presiones. De hecho, la serie Señales de la artista Parastou Forouhar refleja claramente esta segregación (en la imagen de arriba remarcada por la línea roja y por la falta de espacio), pero no queda siempre claro si es segregación por ser mujer o por ser mujer con velo. Lo que se vende como un acto solidario con la mujer termina por ser en realidad un pretexto más para su segregación.

El concepto de segregación es, en todo caso, polémico cuando se juzga desde una cultura diferente. Algunos países islámicos (como Marruecos o Irán) tienen un porcentaje de profesoras universitarias muy superior al existente en países como España o Alemania. ¿A qué estamos llamando segregación entonces? Además, asegurar que el velo implica segregación es también injusto en el sentido de meter en un mismo grupo a países con circunstancias completamente diferentes, como pueden ser el Yemen y Turquía.

Imagen de la serie Señales de Parastou Forouhar

Hay quien cree que los ámbitos políticos y religiosos se están mezclando peligrosamente en este inicio del siglo XXI, algo curioso si tenemos en cuenta que estas voces vienen de los contextos culturales de dos religiones (la cristiana y la musulmana) que nacieron con un carácter eminentemente político. Lo que sí es cierto es que las interpretaciones actuales tienen poco que ver con las originales incluso cuando se trata de objetos en un principio tan tradicionales como el velo. Si no, ¿cómo es posible que se acuse al Islam de machista cuando Mahoma fue realmente revolucionario -en su contexto- con referencia al trato de las mujeres? Como todos sabemos, las tradiciones religiosas se reinterpretan e, igual que la palabra de Cristo -revolucionaria en cuanto a la igualdad entre todas las personas sin importar su origen o condición- se lleva utilizando milenios para reforzar lo que nos separa, la de Mahoma se ha utilizado irrespetuosamente para reprimir a la mujer en algunos casos, especialmente en lo concerniente a su sexualidad. Tanto Cristo como Mahoma lucharon por la igualdad, el segundo de una forma más clara y terrenal puesto que el Corán y los hadices son leyes morales y cívicas que regulan los impuestos, el estatus legal del ciudadano, etc.

Fotografía de Shadi Ghadirian

Ese fue uno de los motivos que llevó a Shadi Ghadirian (de Teherán) a realizar la serie sobre retratos del siglo XIX a la que pertenece la imagen de arriba. Pero si te fijas bien en la fotografía, descubrirás que hay algo chocante en ella. ¿Siglo XIX? La imagen incluye muchos elementos de modernidad: una bicicleta de montaña, un casco, las posturas de las retratadas y un vestuario que mezcla las ropas originales con las modernas. El velo se ha convertido en una especie de nudo en un pañuelo con dos fuerzas que tiran desde sus extremos: la tradición y la modernidad. Parece lógico preguntarse si la opción más saludable para escapar de esas tensiones no es precisamente agarrarse al nudo en el que se juntan. Sobre todo cuando los otros se muestran ansiosos por tomar la decisión por una misma y quieren dibujar una modernidad a su medida (una medida en la que sólo se cabe si se deja de ser quien se es). Y cuando modernidad significa que el valor de la mujer se reduce -para algunos- a mostrar sus ombligos en invierno.

Muchas mujeres con las que coincidimos a diario -como estas artistas- parecen tenerlo claro. Algunas, como la propia Shadi, sienten que no es precisamente el velo lo que las cubre en los tiempos modernos. No se nos ocurre mejor manera de terminar esta entrada que dejarte con ella (la imagen es de su serie Ctrl+Alt+Del):

Imagen de la serie Ctrl+Alt+Del de Shadi Ghadirian

Nos han transformado. Nos han cubierto. A veces nos cubrimos tras ellos. A veces nos perdemos tras ellos. A veces hurgamos en ellos en busca de amores perdidos. A través de ellos, escapamos a veces del mundo real. Con un solo click, a veces nos borran.

Nos han transformado. No son como nuestras madres. Son únicos de nuestra era; de una mujer actual en el mundo moderno.

Nos han transformado. Nos organizan. Nos leen y nos escriben.

“Ellos” son iconos diminutos en nuestro ordenador. Ellos definen el modo en que me ves, a la mujer de hoy.

4 pensamientos en “El velo nos descubre”

  1. Hola, este artículo me ha encantado!
    Soy una musulmana universitaria de 20 años que lleva en Barcelona prácticamente toda la vida. Llevo el velo desde hace 3 meses y he notado que mi vida ha cambiado: la gente ya no e trata como antes, tienen la idea de que estoy reprimida, de que soy una analfabeta y de que lo llevo por obligación. Realmente soy muy feliz llevándolo y no sépo qué la gente de occidente quieren que seamos como ellos. Yo me siento adaptada en este país y no necesito quitarme el velo para ser feliz o sentirme libre, porque ya lo soy, alhamdulillah!

  2. hola fátima!

    encantados de que le haya gustado la entrada a alguien con tu experiencia (y gracias por compartirla aquí).

    bienvenida a inicios y un abrazo,

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