La publicidad invasora

Imagen de The Economist del proyecto One Page Magazine de Joseph Ernst

No sé tú, pero yo, con todo lo que escribo, aún tengo la sensación de vivir en un mundo gobernado por las imágenes. Especialmente la publicidad se encarga de que, mire para donde mire, me encuentre con una imagen más o menos sorprendente, más o menos desencajada en el contexto en el que ha sido emplazada. ¿Y las palabras? ¿Han sido verdaderamente relegadas a un segundo plano? Joseph Ernst, último ganador del Sticker Award, parece tener una querencia mucho mayor por la publicidad, lo que le ha llevado a publicar el One Page Magazine: revistas reducidas a una sola página en la que se contienen todos sus títulos, toda la publicidad… En el caso que he elegido de muestra, se trata del número de The Economist del 4 de agosto del año pasado reducido a los logos que aparecen en su interior, cada uno respetando su posición en la página original. Si te parecen muchos, te recomiendo que le eches un vistazo al número dedicado a Vogue (cuya revista original contenía 236 páginas de publicidad). Nunca he entendido por qué esas revistas no son gratuitas…

Imagen del resultado del proyecto Delete! de Steinbrener y Dempf

Reiner Dempf y Christoph Steinbrener parecen coincidir más conmigo en su proyecto del 2005 Delete! (¡Borra!) con el que quisieron devolverle a la ciudad sus formas, robadas habitualmente por los carteles publicitarios. Es interesante ver que, sea resaltándola o anulándola, la publicidad como elemento invasor del espacio es un tema que está dando bastante juego en los últimos años a los artistas.

Imagen de The Untitled Project de Matt Siber

Otro ejemplo es The Untitled Project (El proyecto sin título) del 2006 de Matt Siber. Como si se tratara de una fusión de los dos anteriores proyectos, en este el artista aisla los anuncios del resto y nos los ofrece por separado. Por cierto, que Siber continúa dedicando su trabajo a la publicidad en su actual proyecto, Floating logos (Logos flotantes), curiosamente dedicado a los anuncios colocados en postes muy elevados.

Creo que son tres buenos ejemplos, pero hay bastantes más: los carteles transparentes de Kasia Kesicka y los de Paul Kalkbrenner, las ciudades desconocidas de Hyungmin Moon… Incluso hay un Frente de Liberación de los Carteles formado por artistas concienciados tanto con la importancia del anuncio como con la necesidad de combatirlo. No se me ocurre mejor manera de terminar esta entrada que traduciendo algún fragmento de su manifiesto:

Lo primero fue el anuncio. El anuncio le fue llevado al consumidos por el anunciante. Deseo, autoestima, imagen, ambición, esperanza; todos tienen su génesis en el anuncio. A través del anuncio y de la intención del anunciantes nos formamos nuestras ideas y aprendemos los mitos que nos convierten en lo que somos como personas. Que este método de autodefinición ha superado los demás métodos es algo que no se puede discutir. Está claro que ahora el anuncio posee la posición más relevante en nuestra cosmología.

(Empecé a escribir esta entrada por la de De-brandt sobre One page magazine. La versión política más extrema que conozco es el experimento realizado en São Paulo eliminando la publicidad de la ciudad).

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