Por Simone de Beauvoir (y contra los mitos)

Imagen de Simone de Beauvoir y Sartre

Como seguro que habréis visto en todos los medios, se cumplen cien años del nacimiento de quien no sólo destacó como filósofa, sino también como escritora: la francesa Simone de Beauvoir. Y, como todos sabemos, estas conmemoraciones sirven más que nada para rejuvenecer algunas obras en las estanterías de las librerías y para repetir algunos tópicos que después guardaremos hasta la próxima ocasión (probablemente el 50 aniversario de su muerte, en el 2036). Lo que ocurre es que a algunos que -intuyo- no han leído un libro de esta escritora en su vida se les va la mano con lo de los tópicos y casi parece que aprovechan la ocasión para venganzas poco sutiles a las que no se han atrevido hasta ahora que la señora está requetemuerta. El caso que más me ha llamado la atención, por la ignorancia que rezuma, es el de un tal Juan Pedro Quiñonero en el periódico español ABC. Me voy a permitir matizarlo aquí como tributo de aniversario a la homenajeada.

Quiñonero comienza su texto defendiendo una paradoja: que este centenario se celebra sin que ningún editor se haya planteado vender ni un libro de la escritora. Creo que la paradoja es tan clara (siendo estos aniversarios fundamentalmente para vender libros) que no requiere que me extienda. Además, como él siente esta celebración coja en este aspecto, se vuelve profuso en el segundo, en el de los tópicos, con lo que es mejor que nos pongamos a ello cuanto antes.

Cita frases sueltas de un par de publicaciones francesas (explicitando si son de derechas o de izquierdas para que se vea que su crítica no es sólo por ser conservador) para defender el tópico más famoso de Beauvoir: que su vida no es completamente coherente con su obra. No acabo de entender por qué un pecado que se le puede achacar a todos los escritores que conozco (y no sólo a los escritores: también a los dioses, los políticos, los arquitectos, etc.) ha cobrado tanta importancia en la figura de Beauvoir. Y esto no significa que crea que todas las acusaciones que le hace Quiñonero tengan fundamento, más bien al contrario, como tampoco significa que entienda por qué considera los “terrenos capitales: la vida íntima y sexualidad, vida pública y compromiso político”. Allá cada uno con lo que mete en la misma cazuela…

La cuestión es que Quiñonero y muchos otros parecen no perdonarle a esta mujer que escribiera El segundo sexo (uno de los textos fundacionales del feminismo) mientras tenía ciertos comportamientos que ellos consideran -y que en su momento consideraron también el Vaticano y los nazis- inmorales. Hay otros en la otra punta, por cierto, que la acusan de conservadora olvidando que la obra citada es de 1949 y que, mientras ella defendía el aborto y aquello de que “una no nace mujer, sino que se hace mujer”, las futuras feministas de la diferencia apenas habían nacido (como tampoco existía aún la píldora ni nadie que contradijera públicamente la condición de asesinato de cualquier aborto). Los que la acusan de sumisión con su pareja Jean-Paul Sartre (que la acompaña en la imagen) también se olvidan de las muchas relaciones extramaritales que tuvo (algunas famosísimas como la del actor Nelson Algren y otras más polémicas entonces por ser con mujeres) y del contraste que suponía con lo aceptable en su época.

Quiñones afirma que este aniversario es “la caída de un mito“. Sean siempre bienvenidas las caídas de los mitos. Simone de Beauvoir se merece no ser un mito (con la tendencia que estos tienen al tropiezo…). Se merece ser recordada y releída por lo que fue: una escritora de novela, memorias, teatro y ensayo en los que siempre dio una visión de la mujer diferente a la permitida en un momento en que su sexo tenía claro cual era el puesto al que podía aspirar socialmente: el segundo puesto. Yo me atrevo a recomendar leer sus libros en lugar de someterla a un linchamiento general por motivos peregrinos. Ahora que si alguien piensa que se la debe penalizar por su vanguardismo feminista, por su bisexualidad, por su forma de ver la vida en pareja o -pertimitidme ser aún más claro- por ser mujer, yo le pediría que lo expresara claramente y con las menos citas posibles. Así nos ahorramos todos las matizaciones. Lo otro es jugar a sentirse perseguido cuando en realidad se está de caza.

Manuel Alcántara-Plá
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6 comentarios

  1. Cualquier tío que despotrique visceralmente merece que lo pongan en su sitio. Enhorabuena.

    Ciertamente, la mejor celebración del aniversario de vida, muerte u obra de una escritora es leerla; más aún cuando se trata de alguien con el talante intelectual de Simone de Beauvior.

    Leed EL SEGUNDO SEXO y re-descubrid quiénes somos los hombres y quiénes son esos seres maravillosos llamados mujeres.

  2. queria aclarar que la foto que acompaña el articulo es de una pelicula que se hizo sobre la vida de Simone y Sartre, Los amantes del cafe Flore, es decir son actores

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