Precios personalizados

Imagen del restaurante-bar Karriere de Copenague

Karriere Bar es uno de los restaurantes de moda en Copenague. Claro que ese no es el motivo de que te lo presente… Se trata de un establecimiento realizado por más de treinta artistas, cada unx de lxs cuales le ha dado su toque personal al lugar: desde el diseño de la página de Internet hasta el de la iluminación. Muchas de las propuestas son realmente arriesgadas y, a juzgar por el lleno completo que tienen a diario, todo un acierto para un público ávido de originalidades. Claro que ese no es el motivo de que te lo presente…

La cuestión es que la carta de precios es obra de Kenneth A. Balfelt, quien ha tenido una curiosa idea: que las bebidas cuesten según la apariencia del cliente. Algunos ejemplos: las cervezas tiene un precio extra si el cliente es un yuppie, algo que les ocurre a los hippies y activistas si piden soda orgánica. Los mendigos tienen mejor suerte con los cafés cortados porque se les aplica un descuento… La lista es larga, más o menos favoreciendo a los que son normalmente desfavorecidos (asiáticos que hablan danés y gente de color con pareja blanca están especialmente valorados). El camarero es el encargado de establecer el precio según las pintas que te vea.

Vamos, lo que nos vienen haciendo los bancos desde que el mundo es mundo, pero dado la vuelta.

(La pista).

Manuel Alcántara-Plá
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3 comentarios

  1. En realidad les honra la sinceridad, porque esto es algo que los de marketing hacen constantemente pero de tapadillo.

    Un ejemplo buenísimo fue cuando los Starbucks cobraban el café 10 céntimos más caro si el cliente elegía que fuese de Comercio Justo. La diferencia real de precio estaba muy por debajo de esa cantidad, pero era una manera de diferenciar al cliente de clase media del de clase baja. En vez de que la carta pusiese:

    * Si a usted sólo le importa lo que cuesta su café, le cobraremos 1’50.
    * Si a usted no le importa mucho el dinero y está dispuesto a pagar más por alguna razón, le cobraremos 1’60.

    … la carta ponía:

    * Café normal: 1’50
    * Café de comercio justo: 1’60

    Esto se explica muy bien en “El economista camuflado” de Tim Harford.

  2. Y otra cosa, tu frase “favoreciendo a los que son normalmente desfavorecidos” es incorrecta. Es totalmente normal, porque eso es lo que quieren que pienses. Partiendo la base irrefutable de que el restaurante no quiere perder dinero, los precios más bajos seguirán dando un margen de beneficios que enriquezca al restaurante.

    Por lo tanto, en realidad lo que se está haciendo es perjudicar a los yuppies cobrándoles un suplemento sencillamente porque tienen más dinero.

    ¡Un saludo!

  3. lo que comentas, kesher, me recuerda un tema que aquí, en Austria, está muy de moda. casi todo se puede comprar en tres modalidades: normal, bio o fair-trade. por supuesto, el precio va en aumento según la modalidad que elijas. de esta forma, quienes tienen dinero pueden hacer algo por mejorar su dieta y las desigualdades económicas… mientras que les cobran un plus por ello. ¿se salva el mundo dejando que la minoría haga lo correcto? me temo que no. más bien se distingue quién es quién en las estanterías de los supermercados y, de paso, las marcas sacan un poco más de dinero.

    un saludo,

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