El relato del suicida

Al suicida se le olvida lo importante. Es uno de esos caprichos tan propios de la memoria: una mañana, cuando se despierta, lo importante ya no existe. O no lo recuerda, que se puede confundir, pero crea un vacío.

El vacío de lo importante incomoda cualquier existencia.

Lo importante tiene además muchas otras características que lo hacen tan especial. Por ejemplo, lo importante es personal. No se puede preguntar por ello. O se puede preguntar, pero no se pueden tomar en serio las respuestas de los otros. Quien lo olvida debe recordarlo sin ayuda porque lo importante ni se presta ni se regala.

Una vida sin lo importante es un derroche.

Manuel Alcántara-Plá
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7 comentarios

  1. Bravo !!!!! Tienes toda la razón lo importante no se debe de olvidar sin esto no somos nadie, y a mi muchas veces se me olvida y necesito que me lo recuerden porque no soy capaz de ello, porque a lo mejor no me doy cuenta de ello, y los demas, los mas cercanos a mi si se dan cuenta, hay veces que peco de inocente o de idiota no sabría que decir, pero desde luego lo importante es tener gente amigos novio/a cerca de ti gracias a ellos todo es mas fácil, me ha llegado tio Enhorabuena!!!

  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que lo importante es personal. A veces incluso algo tan simple como un beso o un abrazo de alguien que queremos puede significar un mundo.
    Yo creo que a todos se nos olvida alguna vez lo que es importante, pero me parece que al suicida lo que se le olvida es que la desesperación no es la mejor ayuda para recordarlo.
    De todos modos, bonita microficción.

  3. Sí,lo importante es personal,nos acompaña y a su modo está vivo.
    Es frágil, algo voluble y a menudo camina desacompasado con nosotros porque cuando no entiende bien el presente se despereza fuera de sí, para poder crecer respirando algo de futuro.
    A veces se desgasta en nuestro tránsito más rápido que nosotros mismos y tenemos que recrear otra ilusión.Lo importante, al respirar futuro, se intoxica volviéndose ilusorio aunque nos sirva.
    Quizás al suicida se le descubre el vacío que deja la última ilusión desvanecida y buscando aferrarse a un mínimo escollo de importancia todo se le hace áspero y extraño, se resbala y se quiebra.

  4. Más preciso sería decir que el suicida olvida que ha olvidado lo importante. Si se es consciente de que eso todavía existe fuera/dentro/en algún lugar, el suicidio deja de ser una opción (o no, depende…al menos en este mini”relato”) Estilísticamente mucho más feo, claro.

    Y probablemente será algo totalmente personal, pero el orden de publicación de “La sirena” y de “El suicida” me han traído a la mente los versos finales del poema “Ausencia” de Borges.

    Buena suerte con las microficciones.

  5. p.d. y lo de “ausencia” no es ningún comentario personal… con lo de los signos ya fue más que suficiente desahogo… 🙂

  6. Siempre me pregunté si cuando yo, por ejemplo, veo el color naranja los demás aún llamandole igual ven el mismo, o cada uno ven un color mas o menos distinto, al que llaman naranja.
    Lo que es lo importante para uno para otro puede ser una tonteria o viceversa.
    Pero…
    Creo que un suicida siempre deberia tomar en serio cualquier respuesta de otro, pues aunque a él no le resultara importante no querría necesariamente decir que no lo fuera.

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