La diferencia

La mujer de la habitación de motel en el centro de la ciudad. Sentada en la cama y registrándose en el espejo del ropero como si esperara a que su cuerpo echara a andar y la duda quedara atrás.

El arma sobre la mesilla junto a la hoja arrugada.

Como lleva consigo misma toda la vida y sabe interpretarse los nubarrones, ha sido previsora y se ha comprado una botella de Beefeater y dos latas frías de limón.

Un trabajo sencillo, como tantos otros, cuestión de minutos, nada por lo que pudieran temblarle las manos.

Si no se complica.

Pero el problema no tiene que ver con la munición ni con la emboscada ni con la sangre. El problema es saber si debe o quiere.

Manuel Alcántara-Plá
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