Pasos

No tenemos prisa. ¿La tenemos? Podemos dejar que el camino se desenvuelva ante nosotros y seguirle callados. Él nos puede llevar. Seguro que es compasivo con los giros. Podemos concentrarnos en mirar y no ver, oír y no escuchar. En abrazarnos. Seguro que llegamos a tiempo. La luz es idónea. Podemos incluso estar el uno junto al otro sin tan siquiera tocarnos, dejando que sea el viento quien decida si nuestro aroma se mezcla.

Es la primera vez, pero no lo parece.

Seguro que sabemos acompasar los ritmos. Podemos respirar el aire hasta lo más profundo de nuestras entrañas, retenerlo allí un momento, como un juego, y después reír. Está en nuestras manos y no pesa. Podemos sincronizar nuestras pestañas. Si nos concentramos, ya se siente fuera lo que nos espera quieto, oscuro, de madera.

0
Etiquetas :

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.