Vals con Bashir

Fotograma de Vals con Bashir de Ari Folman

Acabo de ver Vals con Bashir (Waltz with Bashir), la película documental de animación sobre la guerra del Líbano de 1982 del director israelí Ari Folman (autorretratado en el fotograma que ves arriba). La película es posiblemente el mayor ejercicio de autocrítica y conciencia de la historia del cine, pero es mucho más que eso. En el lado formal, convertir un documental en una animación le otorga un poder visual increíble a la cinta, con escenas de una espectacularidad asombrosa. Por si la fuerza visual fuera poca, la sonora está a cargo de ese mago de las emociones llamado Max Richter. Acostumbrado como estoy a que Richter me haga ver tantas cosas a través de sus notas, escucharlo acompañando la narración de Folman me ha parecido casi un prodigio.

En cuanto al contenido, siempre echo de menos obras que denuncien el cinismo de la actitud victimista de Israel, que ejerce desde hace décadas de verdugo, y Vals con Bashir lo expone con una claridad casi violenta. Ari Folman se sitúa a sí mismo en el centro de la historia, entrevistando a distintas personas que le deben ayudar a recordar su propio papel en las masacres de los campos de refugiados palestinos del Líbano. Presenciar el asesinato de más de tres mil personas (la mayoría mujeres y niños y en todo caso civiles, puesto que a los considerados “terroristas” ya les habían expulsado de los campos) hace que su mente se niegue a recordar. Poder ir con él en esta búsqueda es el privilegio que nos regala con esta cinta.

Auswitz existió, pero también esta masacre de los campos de Sabra y Shatila, ejecutada por los falangistas cristianos del Líbano bajo el auspicio de las tropas y del ministro de defensa israelíes. Parece que Auswitz es algo que los políticos israelíes quieren que tengamos presente cada día. ¿Sólo podemos recordar lo que interesa a sus intereses? Poco después del genocidio palestino, la opinión pública israelí forzó una investigación que terminó con la declaración de culpable del ministro de defensa, a quien se le desposeyó de su cargo. Imagino que te sonará su nombre: Arik Sharon, elegido primer ministro de Israel veinte años después. Memoria selectiva contra la que va dirigida una película centrada en lo difícil y necesario que es a veces recordar.

Manuel Alcántara-Plá
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3 comentarios

  1. hola algarabia,

    he leído la crítica que comentas y la verdad es que creo que hemos debido de ver películas completamente diferentes. ¿es exculpación una película cuyo tema principal es el reconocimiento de que, aunque nuestra mente trate de olvidarlo, sí estuvimos ahí durante la matanza (ayudando a que ocurriera en realidad)? yo no entiendo esa lectura de la película.

    el inicio del artículo de levy ya me parece sospechoso. no comprendo que critique que ari folman no comentara nada de gaza en unos premios. me parece que es una crítica maniquea y simplista. folman no menciona gaza porque la película no ocurre en gaza, sino en el líbano, y son dos contextos muy diferentes (aunque parcialmente los actores sean los mismos).

    incluso niega que vals con bashir sea una película anti-belicista. por si fuera poco anti-belicista todo el argumento y las atrocidades que muestra (con especial interés por muertes absurdas de inocentes que poco tenían que ver con el conflicto), lo remata al final con imágenes reales de muertos (la última imagen es la de un niño destrozado).

    a mi modo de ver, es una película claramente inculpatoria que denuncia que se olviden crímenes tan salvajes. claro que, como dice levy, se tratan los problemas sicológicos que eso causa a los israelíes que estuvieron allí y que esa es la perspectiva… pero me parece totalmente legítimo teniendo en cuenta que es autobiográfica. me habría parecido peor impostar la perspectiva del otro lado, que paree que es lo que se demanda en esa crítica.

    me ha salido más largo el comentario que la entrada… lo siento!

    un saludo,

  2. A mí me impactó mucho esta película. Además me parece polémica porque el resultado es que, para bien o para mal, todos hablan sobre ella y debatir siempre es bueno. He escuchado a muchos decir que no iban a ver la película porque no les interesaba nada la opinión de un israelí. A mí sin embargo me parece una película necesaria. Me hizo reflexionar. Y además, aunque el director se autoexculpara tampoco considero que sea algo malo. No sé que haríamos muchos si nuestro gobierno nos obligara a ir a una guerra con sólo 18 años…
    Saludos!

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