Sin futuro

Es una escena. Ella sube sus cabellos dorados a lomos de su yegua, me regala calor un instante con una última sonrisa y su espalda desaparece a través de la pradera nevada. Yo quedo atrás con la respiración reventada llenando el vacío de breves nubes. Pienso que su cara no era nueva. Al menos estoy seguro de la familiaridad de su sonrisa, aunque puede resultármelo por otras caras.

A pie y desde donde yo quedo, es imposible llegar a buen puerto.

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