Injusticias In-visibles (Imágenes extremas de mujeres II)

Mientras dormíamos: El caso Juárez 2002-2005, de Lorena Wolffer
Mientras dormíamos: El caso Juárez 2002-2005, de Lorena Wolffer

Dentro del mismo evento de la Fundación Lydia Cacho en el Matadero de Madrid que comentaba en I, pudimos ver la obra Mientras dormíamos: el caso Juárez de la artivista mexicana Lorena Wolffer. Por los altavoces se escuchaban las descripciones de casos de crímenes contra mujeres (la mayoría asesinadas tras ser violadas) y Lorena iba señalando sobre su cuerpo con un rotulador de cirujano los puntos en los que, según la voz, se habían producido las agresiones. Después de casi una hora de recitado de víctimas, su cuerpo semi-desnudo apenas tenía espacio para nuevas marcas. El proceso hacía visible lo que -el efecto mismo de la obra lo demuestra- permanece invisible, convertido a fríos números por los medios de comunicaciones en el mejor de los casos.

A mí la performance me sirvió también para animarme a conocer más sobre Wolffer y me he llevado bastantes sorpresas agradables, algunas en forma de intervenciones urbanas. La siguiente imagen la puso sobre las placas de los nombres de algunas calles de Ciudad de México cuando -¡atención quienes estamos a este lado del charco, que esto es nuevo para nosotr@s!- el gobierno comenzó a ponerles logotipos de multinacionales que las habían subvencionado de alguna manera.

Marca Libre, de Lorena Wolffer
Marca Libre, de Lorena Wolffer

Con una intervención parecida, Zona de tolerancia usa señalizaciones urbanas para indicar prácticas que parecen aceptadas en algunas partes de la ciudad. Me parece todo un acierto el uso de las señales para marcar la “oficialidad” de esas prácticas (ya que las instituciones las toleran).

Zona de tolerancia, de Lorena Wolffer
Zona de tolerancia, de Lorena Wolffer

 

Zona de tolerancia, de Lorena Wolffer
Zona de tolerancia, de Lorena Wolffer

Y cierro este breve paseo por su obra cerrando el círculo con la violencia de género. En Acta testimonial, Lorena Wolffer contrapone dos voces. Por un lado, la escrita en las paredes son “los insultos que cotidiana y reiteradamente eran dirigidos a usuarias del Refugio Nuevo Día por parte de sus agresores, en todos los casos sus parejas o esposos”. Por otro lado, el audio pertenece a ocho mujeres que estuvieron albergadas en el Refugio y que pronuncian lo que les habría gustado “decirles a sus agresores ahora que han escapado la violencia, con base en el derecho de réplica que establece la legislación mexicana”. Como todo lo anterior, una manera muy potente de comunicar el mensaje.

Acta testimonial, de Lorena Wolffer
Acta testimonial, de Lorena Wolffer

Deja un comentario