La tutoría con grupos grandes

Ejemplo de tutoría con Big Blue Button

¿Tiene sentido la tutoría con clases grandes?

Parece que hay una contradicción a la que nos estamos viendo abocados quienes nos dedicamos a la educación independientemente del tipo de institución o incluso el país en que ejercemos. Se trata de la doble exigencia de atender cada vez a grupos más grandes y a hacerlo de manera más personalizada. Nos ocurre en la universidad pública española, me cuentan los mismo compañeros de la privada, también de secundaria, es motivo de discusión en el Reino Unido, Estados Unidos o Alemania… Esta semana el periódico inglés The Guardian ha organizado un debate titulado “Using tutorials: using contact time to boost independent learning” que acabó inevitablemente convirtiéndose en una discusión sobre este tema. En el caso español, el cambio de política educativa hacia una posición aún más marginal de la educación dentro de las prioridades de nuestros gobiernos ha coincidido en el tiempo con la implantación del modelo llamado “Bolonia”, centrado en la evaluación continua y la personalización de la educación.

Dicho esto, la necesidad de tutorías personales es fácil de defender. Por un lado, nuestra experiencia nos dice que cada estudiante puede enfrentarse a retos diferentes en una asignatura; precisamente los grupos grandes dificultan tratar estos problemas en el contexto de la clase. Aún más importante en mi opinión: el trato individual es el mejor escenario para encontrar la intersección entre los intereses del estudiante y la materia que enseñamos.

De hecho, la tutoría es una práctica prestigiada en los modelos educativos actuales y es la bandera de los centros más prestigiosos. La conocida como “Educación Oxbridge”, la que promueven las universidades de Oxford y Cambridge, tiene la tutoría personal como eje fundamental de la enseñanza hasta el punto de que se llegan a reducir las horas de docencia en aula para garantizar al menos una hora semanal de tutoría.

Tecnologías para conseguir una tutoría eficaz

La contradicción de atender a más alumnos de una manera más personal se está intentando resolver a través de las nuevas tecnologías. Sin otorgarles los poderes milagrosos que le dan algunos responsables políticos, sí es cierto que nos pueden ayudar a que la paradoja no se convierta en una catástrofe absoluta. Las siguientes son algunas soluciones ampliamente extendidas.

  • Los estudiantes suelen ser poco inclinados a utilizar las tutorías igual que les cuesta adaptarse a un aprendizaje activo. Creo, no obstante, que ambos problemas tienen más que ver con nosotros que con ellos. Debería ser parte de nuestra labor conseguir que esa actitud inicial cambie. Sin embargo, eso requiere del tiempo del que ahora solemos carecer. Una virtualización de las tutorías sí puede, sin embargo, mitigar parte de las reticencias del estudiante, sobre todo las relacionadas con su timidez ante la idea de enfrentarse solo con el profesor. Si el “contacto” se realiza a través de un ordenador, la situación puede ser menos tensa. Un teclado es para muchos menos intimidante que una entrevista en un espacio que no es el habitual. Así el estudiante juega “el partido” en casa. Una herramienta ideal para esto sería un chat o, si se quiere algo más próximo a la tutoría presencial, un video-chat. Probablemente lo más utilizado sea, no obstante, el correo electrónico, que me parece menos eficaz salvo para dudas muy puntuales ya que elimina la conversación por ser el intercambio lento y engorroso.
  • Los foros tienen otras ventajas. La principal es que la interacción no está restringida a un horario concreto, lo que puede ser positivo tanto para el estudiante como para el profesor. Otra ventaja es que tanto la pregunta como la respuesta pueden quedar expuestas para el resto del grupo de modo que alimente a la docencia general. Evidentemente este tipo de “tutorías” no son válidas para tratar cuestiones que se consideren personales y requieren de un esfuerzo extra para convencer al grupo de que todos tienen derecho a tener cualquier duda por muy estúpida que les pueda parecer. La clave para conseguirlo estará el modo en que nosotros enfoquemos las respuestas.
  • La tutoría virtual hace más fácil el compartir información. A menudo se discute sobre la importancia de que ese tiempo no se convierta en un espacio demasiado abierto sin objetivos: debe tener su parte de reto para el estudiante de modo que saque algo positivo. Poder compartir enlaces, documentos y aplicaciones es una buena forma de dinamizar la tutoría y convertirla así en una auténtica sesión de trabajo. Una herramienta que puede complementar a los chats en esto son los escritorios remotos, de modo que el tutor pueda mostrar su escritorio al estudiante o incluso manejar desde su ordenador el de este último.

Algunas dudas

Yo utilizo el foro como complemento a las tutorías personales y, aunque creo que es una gran ayuda, a veces debo ser cauteloso en el modo en que doy mis respuestas. Mis dos mayores temores son ser demasiado rotundo en mis respuestas y darlas con demasiada facilidad. En ambos casos, estropearía la función real de las tutorías, que sería animar y guiar las reflexiones de mis estudiantes, no hacerlas por ellos.

Tampoco estoy seguro que las tutorías virtuales sean de igual utilidad para todas las materias (letras, ciencias, ingenierías…). Mi docencia gira sobre temas que dan para mucha discusión y no están exentos de controversia por lo que un foro se adapta perfectamente a lo que necesito. Quizá no sea el caso en una clase sobre lenguajes de programación o sobre técnicas de filtrado de agua potable.

Por último y como señalaba al principio, las nuevas tecnologías ayudan, pero no son milagrosas. Vender que podemos dar un trato personalizado con más de treinta alumnos por clase es sencillamente indecente. No se puede. El chat, por ejemplo, nos facilita la labor de organizar nuestras agendas y las de nuestros estudiantes porque no tenemos que desplazarnos, con el tiempo que ello requiere en una ciudad como Madrid. Sin embargo, el tiempo invertido en un chat personalizado es inasumible por un profesor con la carga normal hoy en día (si queremos dar nuestras clases y dormir). Por eso debo confesar que yo mismo tiendo a utilizar más los foros y las video-conferencias con grupos en un intento de estirar el tiempo todo lo posible, dejando los chats/entrevistas personales para aquellos casos en que el estudiante lo solicita por iniciativa propia, que no suele ser lo habitual.

Y algunas aplicaciones

Como he comentado en otras ocasiones, la UAM utiliza la plataforma Moodle para la docencia no presencial. Este sistema cuenta con foros y chats integrados, que son los que suelo utilizar. No obstante, otros compañeros prefieren plataformas independientes sobre todo para los chats. Algunos utilizan las integradas en Facebook, pero la mayoría parecen decantarse por Skype, que permite el uso de chat escrito, audio y video (gratuitos hasta el momento). Existen muchas aplicaciones para las videoconferencias con un grupo. El propio Skype lo permite, pero hay sistemas adaptados concretamente para el contexto de la docencia, como Elluminate o Big Blue Button (en la imagen que encabeza esta entrada). Este último es sencillo de utilizar, código libre y tiene una funcionalidad interesante también para las clases inversas ya que podemos grabar nuestras sesiones y ofrecérselas a los estudiantes en cualquier momento.

Si utilizas otras aplicaciones para las tutorías, ¡no dudes en apuntarlas en los comentarios!

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