Mientras hagan las revoluciones así…

[Pablo España es miembro del colectivo artístico Democracia, director de la revista Nolens Volens, fundador y miembro del colectivo El Perro (1989-2006) y comisario de multitud de exposiciones. ]

El arte político es hoy día una etiqueta de moda y son muchas las prácticas que quieren presentarse como tal. El arte se convierte en un espacio para la protesta pero al mismo tiempo cualquier potencia crítica que pueda tener queda cooptada en una suerte de ámbito protegido donde todo puede decirse, pero donde todo está altamente controlado.

Es conocida la anécdota del dictador español Franco que, habiendo acudido a la inauguración de la I Bienal Hispanoamericana de Arte, que tuvo lugar en Madrid en 1951, cuando iba a entrar en la sala donde exponían los artistas supuestamente críticos con su régimen, fue advertido : ‘Excelencia, esta es la sala de los revolucionarios’. Y el dictador respondió: ‘Mientras hagan las revoluciones así…’ (1). Aquellos artistas eran representantes del informalismo español, un movimiento parejo al expresionismo abstracto en el que la autonomía del arte había vaciado de contenido la expresión artística. Todos aquellos artistas pasaban por ser intelectuales opositores a la dictadura y cuando sus obras se empezaron a exhibir en los Estados Unidos, la crítica de arte no vio otra cosa sino la perversión de los principios del expresionismo abstracto en los que, si bien la labor del artista era una tarea puramente estética, cuando esto se daba en una dictadura no podía entenderse sino como silencio y por ende como complicidad. Más allá del contexto específico, esta historia puede ser una metáfora de cómo el arte que quiere ser político es muchas veces neutralizado por el propio sistema del arte.

Artistas en problemas

En una reciente entrevista (2) a Alexander Plutser-Sarno, miembro del colectivo de artistas y activistas rusos Voina, se le preguntaba si veía similitudes entre la situación de Voina y la de Ai Weiwei, dado que ambos están siendo perseguidos por las autoridades de sus respectivos países. La respuesta no puede ser más significativa:

“Yes, our situations are very much similar. The difference is that we are making real protest art, which scares the authorities. We are stirring young people to action; we are setting an example of public resistance”.

Si, por un lado, Alexander Plutser-Sarno admitía lo evidente, que tanto su colectivo como Ai Weiwei están siendo hostigados por su oposición al poder estatal, marcaba una diferencia fundamental centrada en la praxis artística y su efectividad política. Si el artista chino trabaja con imágenes críticas que circulan en la institución artística y se dirigen a la audiencia del arte contemporáneo, sus problemas políticos vienen más provocados por ser un personaje reconocido internacionalmente, un intelectual crítico con el régimen chino (de hecho, oficialmente, su detención se presentó motivada por una cuestión fiscal). Por su lado, el grupo Voina trabaja en el espacio público con acciones directas de oposición frontal (como aquella que les valió su persecución judicial que consistió en  dar la vuelta a unos coches de policía en St. Petersburgo) y sus tribulaciones son las del activista implicado con los movimientos sociales de resistencia a la autoridad. Mientras para el gobierno chino el problema no son las obras de Ai Weiwei sino sus declaraciones contra el régimen, para el gobierno ruso las obras de Voina, sus acciones, son el problema. En el caso de Voina la dimensión política de su discurso es inseparable de su praxis. Cuando Alexander Plutser-Sarno hablaba de la diferencia entre su caso y el del artista chino, nos viene a decir que tendríamos que ver si la sola obra de Ai Weiwei, sin estar respaldada por sus declaraciones, sería tan subversiva para la autoridad como lo es la de Voina.

(“Palace Revolution”. Voina.)

Dejemos de lado ahora las consideraciones sobre el autoritarismo ruso y chino frente a la permisividad de las democracias occidentales, en la que la censura artística ya no se ejerce privando a los individuos de su libertad sino a través de las políticas culturales y los presupuestos de cultura, y centrémonos en esa diferencia en la que la práctica artística puede o no contener en sí misma elementos antagonistas.

Políticas de Mercado

Son muchos los ejemplos de artistas que presentándose sus obras como críticas o políticas, triunfan sin mayor problema en las instituciones y el mercado, lo cual no deja de parecer una gran contradicción. La crítica institucional que durante los 70 y los 80 trató de desestabilizar el sistema artístico desde dentro ya se ha convertido en una nueva ortodoxia dentro del mundo del arte actual, como señala Simon Seikh:

“what does it mean when the practice of institutional critique and analysis has shifted from artists to curators and critics, and when the institution has become internalized in artists and curators alike (through education, through art historical canon, through daily praxis)? Analyzed in terms of negative dialectics, this would seem to indicate the total co-optation of institutional critique by the institutions (and by implication and extension, the co-optation of resistance by power), and thus make institutional critique as a critical method completely obsolete. Institutional critique, as co-opted, would be like a bacteria that may have temporarily weakened the patient – the institution – but only in order to strengthen the immune system of that patient in the long run.” (3)

Pensemos ahora en todos los artistas implicados en las “guerras culturales” presentes en millonarias colecciones. No obstante, es cierto que lo generado en el mercado no puede ser apreciado o condenado de forma unívoca por su procedencia. El artista urbano Banksy vendió una obra por 80.000 libras para ayudar al grupo Voina con el pago de sus fianzas y las de otros prisioneros políticos rusos. Bajo los eslóganes “”Diletantes, alzaos contra el arte” y “Dadá es político”, la Primera Exposición Internacional de Dada en Berlín (1920) tuvo lugar en la galería del coleccionista y marchante Otto Burchard, quien también la produjo, y el grupo dadaísta de Zurich ya mantenía relaciones con el galerista Han Coray desde 1917. De todos es conocido que gracias a las ventas de la “pintura industrial” por metros de Pinot-Gallizio se financió a los miembros y las actividades de la Internacional Situacionista durante algún tiempo a finales de los años cincuenta, antes de que el artista italiano la abandonara por su alejamiento progresivo del arte. Es de dominio público que los Sex Pistols trabajaron para una multinacional, y que si bien hoy son contemplados como un producto más de la industria discográfica, en su momento supusieron una verdadera ruptura cultural (el situacionismo en el rock and roll, como declaró su manager Malcom McLaren). “Fix  the World”,  el último documental de The Yes Men, el colectivo artístico en el que mejor se puede reconocer la ideología del movimiento antiglobalización, ha sido distribuido por HBO. Los mismos Yes Men que recientemente se han sumado al boicot internacional contra la 4ª Bienal de Moscú promovido por los mencionados Voina, que acusa a la institución responsable del evento de corrupción. Sin embargo, cuando el arte político es subsumido por el capital, transformando sus realizaciones en meros objetos de lujo destinados a un mercado elitista y especulativo, cualquier potencia crítica que la obra pueda tener queda en entredicho, y cualquier expresión cultural que en su momento pudiera haber tenido algo de subversiva, desde dadá a la crítica institucional, pasa a formar parte de la cultura hegemónica. Si una práctica artística que se reclama política se dirige únicamente al mercado y a la institución artística, difícilmente podrá tener efectos políticos en la medida en que esa misma práctica artística se contamine de otros ámbitos y  se diluya en otros espacios que no sean los señalados para el arte su efectividad política será mayor. Independientemente de la estructura desde la que se proyecte, sea un museo o una galería, una compañía discográfica, una manifestación o una distribuidora de cine o TV.

(“Fix the World”. The Yes Men)

En este sentido, la artista mexicana Minerva Cuevas, rememorando Mejor Vida Corporation, un experimento social y político centrado en la vida cotidiana a través del cual se distribuían boletos gratuitos para el transporte público, códigos de barras para reducir el precio de los alimentos en supermercados, carnets de estudiantes para conseguir descuentos o cartas de recomendación aprovechando el membrete institucional de los museos y galerías que presentaban el proyecto, escribía que cuando Mejor Vida Corporation empezó a recibir la atención de instituciones culturales relacionadas con el arte contemporáneo, fue cuando también empezó a denominarse “proyecto” y a necesitar una autoría. Si bien todo aquello no alteró el modo en el que este “experimento” se activaba, a través de su conexión con diversos proyectos autónomos de resistencia y sus prácticas comunitarias, y que “ser arte” fue útil para multiplicar su presencia y capacidad de distribución. Mejor Vida Corporation se entendía a sí misma más que como un ente benefactor como un analista de los contextos  sociales y económicos dentro del sistema capitalista, tomando como punto de partida la gratuidad como condición inicial para un intercambio humano que desdeña al capital.

Una nueva legitimidad

Volviendo a The Yes Men, uno de sus miembros, Mike Bonanno explicaba que sus acciones, en las que se hacían pasar por miembros de la WTO, impartiendo en foros económicos conferencias en las que llevaban hasta el absurdo la lógica de las políticas neoliberales de esa organización (proponiendo, por ejemplo, el uso de técnicas de “reciclaje” de excrementos humanos para que así las hamburguesas consumidas en el primer mundo pudieran acabar con el hambre en el tercero) tienen como objetivo llegar a los medios de comunicación de masas para que la gente pueda conocer a través de las noticias en los que se da cuenta de sus irónicas “performances” (ellos prefieren hablar de “corrección de identidad corporativa”) las posiciones críticas del movimiento antiglobalización (4).

(“Cómo expropiar entidades bancarias”. Nuria Güell)

En el contexto de la crisis que azota Europa, la artista española Nuria Güell está desarrollando un proyecto titulado “Displaced Legal Application #1: Fractional Reserve” consistente en la creación de plataformas de difusión y formación sobre estrategias para expropiar dinero a las entidades bancarias. Este proyecto que parte del arte busca encuentra su legitimación en su conexión con los movimientos autónomos, alternativos e “indignados” que cuestionan la actual situación de sumisión de la política a los mercados y abogan por la desobediencia civil. Y, en este caso, más allá del activismo comunicativo que supone desvelar las estrategias de creación de deuda por parte de los bancos, es decir, de la generación de dinero a partir de la nada, se constituye en una herramienta pedagógica, en un instrumento de empoderamiento frente al poder financiero al servicio de quién quiera utilizarlo. La crítica debe mantener hoy una práctica completamente pública. Un arte que se quiera denominar político ya no puede conformarse con su reconocimiento en el campo del arte, sino que ha de funcionar en la intersección de este con los movimientos sociales. Y su legitimación vendrá de ahí.

 

  1.  “Arte moderno y franquismo”. Jorge Luis Marzo. http://www.soymenos.net/arte_franquismo.pdf
  2.  http://stefanvandrake.blogspot.com/2011/10/exclusive-arttraveler-interview-with.html
  3. “Notes on Institutional Critique” Simon Seikh, en “Art and Contemporary Critical Practice”. Gerald Raunig y Gene Ray, editores.  May Flay Books, 2009.
  4.  En el documental “The Yes Men” . Dirigido por Chris Smith, Dan Ollman y Sarah Price, 2004.

1 comentario

  1. Que maravillosa manera de trasmitir sensaciones…ayer los descubri, me encanto y se los comento a todos en mi trabajo , entre en su pagina y cada cartel que lei me dejo algo….”NO SABIA QUE PONERME….Y ME PUSE FELIZ” me mato este, los felicito a todos los que se adieran a este estilo de arte.-

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