Sobre la educación prohibida

Del cartel de La educación prohibida

La educación prohibida es, como advierten su título y cartel, una película documental sobre formas de entender la educación diferentes a la mayoritaria y oficial. Son métodos tan distintos que a veces se han sentido incluso peligrosos para el orden social. En el mejor de los casos, no se promueven y se castigan a la marginalidad. Estos métodos educativos basan la educación en necesidades tan básicas de la persona a educar como son el amor y la libertad. De ahí su carácter revolucionario. Los centros en que se experimentan con ellos no recuerdan a las fábricas de producción en cadena ni a las prisiones; en ellos la jerarquía no es el eje que lo organiza todo, sino que es el interés común el que da sentido al proceso; se intenta no educar para estar perfectamente adaptados a nuestra sociedad imperfecta, sino para poder hacerla mejor en el futuro.

Siendo completamente honesto, debo decir que en ocasiones la película caricaturiza comportamientos del profesorado y del alumnado que no habría sido necesario ridiculizar porque las entrevistas que conforman el núcleo del documental, más de 90 realizadas durante 3 años, aportan ideas suficientes para lograr el contraste con lo que todos sabemos que son nuestros sistemas educativos. Durante las casi dos horas y media que dura, profesionales de la educación reflexionan sobre aspectos de experiencias educativas dispares. Lo hacen sin que la película sea una apuesta por ninguna de ellas, sino más bien un testimonio de que hay muchas otras formas de educar y que es difícil de defender la que se nos lleva imponiendo desde hace casi dos siglos.

La mayoría de las ideas no son nuevas (de hecho, tienen casi tanto tiempo como la propia existencia de las escuelas modernas), pero sí lo es la intención movilizadora de este proyecto. Se trata de una llamada a la disconformidad para toda la sociedad porque la educación es vital para todos. Una de las cuestiones que queda más patentes en su metraje es que no educamos para la democracia, sino para la sumisión. ¿No es motivo suficiente para plantear un cambio? También es la pista de por qué ese cambio no nos va a llegar fomentado desde los gobiernos. Es nuestro derecho como personas y nuestro deber como generación: debería ser un derecho universal y la mayor obligación de cualquier generación.

Puedes descargarte la película en su página o verla online en HD aquí mismo. Se ha estrenado este agosto y dan todas las facilidades para su difusión. El proyecto está teniendo continuación en la Red de Educación Viva (Reevo), que promete darnos más satisfacciones y busca colaboración para tener un buen arranque.

 

Manuel Alcántara-Plá
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