Usando encuestas en clase (los “clickers”)

Uso de clickers en clase

Teoría y práctica

Las encuestas son una de las estrategias estrella del aprendizaje activo y nos ofrecen un interesante punto intermedio entre la clase teórica tradicional y la clase inversa. Encuestar a nuestros estudiantes durante la clase sobre los contenidos que estamos enseñándoles tiene múltiples ventajas de las que destacaría dos para el docente. Por un lado, nos ayuda a despejar esa incógnita que suele rondar nuestras cabezas cuando contemplamos nuestra audiencia: ¿se están enterando realmente de lo que les estamos contando? Por otro, sitúa a nuestro público en una posición inevitablemente activa, con un nivel de concentración muy superior al del paciente receptor pasivo de una charla.

Una estrategia común de su uso consistiría en:

  • Proporcionar los fundamentos teóricos a los estudiantes previamente a la clase de modo que se pueda reducir el tiempo dedicado a la teoría en el aula. El uso de la encuesta tiene ventajas, pero requiere inevitablemente de tiempo.
  • Una vez en la clase, se realiza una breve introducción que ayude a comprender los conceptos básicos estudiados previamente por los alumnos y se plantea un problema con distintas soluciones. A esto último nos limita la idea misma de la encuesta, que requiere de un número de respuestas cerrado. Normalmente se aconseja que no sea superior a 5 y es vital que la pregunta planteada sea fácil de comprender para que todos la interpreten igual.
  • Los estudiantes eligen individualmente la solución que consideran más adecuada y el profesor muestra los resultados (el número o porcentaje de apoyos que ha tenido cada posible solución). Este proceso es completamente anónimo porque nos interesa una participación que no esté cohibida por el miedo al ridículo o a una mala evaluación.
  • Las respuestas se pueden discutir en pequeños grupos. Como veremos más abajo, la configuración de los equipos puede ser de una sofisticación variada dependiendo de lo que nos ofrezca la tecnología utilizada, pero lo importante es que se produzca una discusión colectiva que ayude a la reflexión.
  • Por último, podemos repetir la encuesta para ver cómo ha variado los resultados la puesta en común dentro de los grupos. Los nuevos porcentajes nos servirán para resumir las conclusiones y asegurarnos de que su relación con los contenidos teóricos está clara.

Como vemos, el uso de las encuestas no sólo nos facilita el aprendizaje activo, sino que también es un interesante punto de partida para el aprendizaje entre compañeros. No obstante, si vas a utilizar las encuestas para explicar varios puntos del tema, puede ser conveniente espaciarlas en el tiempo para que no pierdan su aliciente y canse al auditorio.

Los clickers

Lo más importante de la tecnología que usemos es, como siempre, que no nos complique la clase. Es preferible prescindir de algunos datos antes que convertir el proceso en algo complejo: ¡el problema debe ser el que les planteamos nosotros, no el modo de responderlo! En cualquier caso, se aplican los consejos habituales si optamos por un sistema electrónico. Es aconsejable probarlo antes para asegurarnos que funciona correctamente y explicar con claridad cuál es su funcionamiento para que no se nos pierda nadie durante la actividad. Si utilizas mandos (clickers), piensa antes el modo en que van a ser repartidos y recogidos para que no se pierda demasiado tiempo.

Por suerte, se comercializan mandos de diferentes marcas lo que ha provocado que sus precios se hayan hecho razonablemente asequibles. La versión más sencilla del sistema consiste en un conjunto de mandos vinculados al ordenador del profesor de modo que las gráficas con los resultados aparezcan en la pantalla de forma instantánea. En la actualidad, existen productos más sofisticados que van desde la integración con smartphones (los estudiantes responden desde sus teléfonos móviles) hasta algunos que utilizan los datos de dónde está “sentado” cada mando para proponer posibles grupos de discusión de modo que no coincidan alumnos con resultados similares.

Sin embargo, no es necesario realizar ninguna inversión para probar si el método funciona en tu docencia. Una encuesta manual se puede realizar incluso con grupos grandes utilizando tarjetas de colores que indiquen las respuestas elegidas. Se pierde anonimato en la contestación, pero tampoco debería ser un gran problema si se explica con claridad que el objetivo de la actividad no es acertar en el primer intento, sino reflexionar activamente sobre los problemas planteados.

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