Una experiencia de evaluación a través de vídeo

Fotografía de http://www.flickr.com/photos/jayneandd/

El porqué del uso de vídeo

El pasado cuatrimestre tomé la decisión de realizar parte de la evaluación de una asignatura a través de vídeos. Tenía dos motivaciones principales. La primera fue intentar hacer interesante una parte del temario que considero importante, pero que es tradicionalmente ardua para los estudiantes. Se trata del tema de los parentescos genéticos que tienen las lenguas del mundo y las familias que forman, estudiado dentro del grado de traducción e interpretación. Aunque el análisis de las diferencias tipológicas entre las lenguas es más fácil de explicar a través de ejemplos, lo cierto es que los nombres de las familias y su situación geográfica tiene el peligro de convertirse en una enumeración tediosa, la típica información que un estudiante es capaz de aprender para un examen, pero que olvidará a los diez minutos de que la prueba haya finalizado.

Este tipo de contenidos fue el que me llevó a plantearlo como un trabajo en equipos: cada grupo se debía hacer cargo de una familia. La segunda motivación para elegir el formato de vídeo fue garantizar en la medida de lo posible que todos los estudiantes se interesaran por los trabajos del resto de compañeros y, de paso, por el resto de familias lingüísticas. Esto habría sido muy complicado con trabajos tradicionales de texto puesto que se trataba de más de diez equipos. Fue lo que me decidió a valorar la creatividad como uno de los aspectos puntuables del trabajo, lo que creo que fue un acierto también como motivación para el trabajo en equipo.

Resultados de la experiencia

Este pequeño experimento ha salido bastante bien en cuanto a los objetivos principales aunque también debo reconocer que hay algunos aspectos mejorables en próximas aplicaciones. En cuanto a lo positivo:

  • A pesar de cierta resistencia inicial, la mayoría de los grupos terminaron implicándose claramente en el trabajo. El esfuerzo por hacer algo creativo y el ser conscientes de que el vídeo iba a ser visto por el resto de compañeros les animaron sin duda a poner un interés especial.
  • Todos vieron los trabajos de los demás. Para ello fue importante limitar la duración de los trabajos. Yo elegí (quizá la decisión más arriesgada) reducirla a un máximo de cinco minutos, lo que les obligó a un esfuerzo extra de síntesis. Los resultados demuestran, no obstante, que ese tiempo es suficiente si se aprovecha la multimodalidad del vídeo.
  • Los vídeos quedaron enlazados en la página del curso de modo que tanto los autores como el resto pudieron verlos tantas veces como quisieron (e incluso mostrarlos a personas externas al curso).
  • La corrección es más entretenida porque hay más variedad formal y las posibilidades del vídeo animan a la originalidad. Sin embargo, esta heterogeneidad también obliga a tener muy claros los aspectos que se están evaluando y a ser especialmente rígido en su aplicación. De otro modo, sería complicado valorar de la misma manera productos que son en apariencia muy diferentes.

La prueba final de todo lo positivo es que las evaluaciones resultaron bastante satisfactorias en la mayoría de los casos. Sin embargo, sería mejorable:

  • La falta de tiempo imposibilitó un trabajo real por mi parte sobre los aspectos formales de lo que supone realizar un vídeo, que se redujeron a algunas directrices mínimas, a la petición de un esfuerzo creativo y a la exigencia de desarrollar un guión previo con los contenidos que se iban a mostrar. La función de este último era evitar que se realizaran vídeos partiendo de bases equivocadas o que no coincidieran con los objetivos que se buscaban.
  • Una vez más, el número de estudiantes (dos grupos de más de sesenta) resultó excesivo para poder realizar un trabajo intensivo sobre los vídeos. Su utilización por mi parte se redujo a unas sesiones de visionado en las que pedía comentarios sobre las familias lingüísticas que se iban tratando primero a la clase y después a los autores. Obviamente, a pesar de la corta duración de las películas, poder verlas y comentarlas mínimamente nos obligó a invertir varias clases completas (y a mí el visionado previo de los trabajos para poder aportar mis propios comentarios).
  • El no poder realizar un trabajo intensivo con los vídeos hace que la proporción de tiempo perdido con algunas distracciones sea mayor. Me refiero, sobre todo, a los inevitables comentarios (y risas en ocasiones) provocadas por el visionado. Lo ideal habría sido tener un primer visionado “relajado” para después realizar un segundo centrado en el análisis, probablemente por partes.

Las cuestiones técnicas fueron uno de los principales problemas previstos por mí y resaltados por los estudiantes cuando les realicé la propuesta. Sin embargo, este temor resultó ser infundado gracias, por un lado, a la libertad que les di en cuanto a lo formal y, por otro, al elevado dominio medio que se tiene hoy en día de las nuevas tecnologías, aunque a menudo no seamos del todo conscientes de ello. La factura de las películas fue por regla general más que aceptable.

Algunas conclusiones

Como se puede ver, mi experiencia personal ha sido positiva y la respuesta de los grupos también. No he tenido ninguna queja en el sentido de sentirse perjudicados por el formato elegido. Además, el uso de medios diferentes a la escritura les familiariza con unas formas de comunicación a las que muy probablemente se tendrán que enfrentar en el futuro ahora que los documentos multimedia/multimodales se han convertido en la norma. La comunicación a través de la combinación de imágenes, texto y sonido es una competencia que no parece trivial en pleno siglo veintiuno.

Una cuestión que queda para la reflexión tiene que ver con el siempre de moda concepto del plagio académico, que creo que no se puede aplicar de la misma manera a un trabajo de vídeo que a uno de texto. La realización de una película con medios muy escasos (a menudo con las cámaras incorporadas en los teléfonos o en las tabletas) obliga a aprovechar imágenes y sonidos que no han sido realizados por el grupo. Fue muy común, por ejemplo, el uso de fragmentos de documentales para mostrar las características de los lugares donde se hablan las familias lingüísticas descritas. En este sentido, es de gran interés introducirles a los conceptos básicos relativos con las diferentes licencias de propiedad intelectual existentes, algo que, por otra parte, debería ser central en estudios como el de traducción, donde el contacto y la creación de productos susceptibles de tener propiedad intelectual es constante.

 

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