Vacía

Todas lo decimos, pero a mí cada vez me preocupa más la manía de Mariana con las figuritas de porcelana aunque al principio su ánimo colector nos gustase a algunas, deslumbradas por su gusto de tiendecita frágil.

Pronto las figuras comenzaron a reproducirse hasta ocupar cada rincón de su casa, desde el dormitorio hasta el baño.

Escuchen: El único señor que ha entrado a visitar a Mariana desde que vive aquí fue visto salir por última vez minutos después de que Lourdes oyera a través de la pared el chillido nítido de la porcelana golpeando el suelo.

Después las figuritas conquistaron las ventanas y seguidamente las barandas.

Hace tiempo que Mariana ya no sale de su casa ni para realizar la compra, probablemente temerosa de enfrentar su mirada al espacio sin ellas.

Esta mañana, al abrir los ojos, he descubierto dos figuritas brillantes acosando al despertador en mi mesilla de noche.