Encuentra las siete diferencias entre un blog y un contestador automático

Cinta de contestador automático (Tony Duell)
Cinta de contestador automático (foto: Tony Duell)

Imagina que coges tu teléfono y grabas un mensaje para tu contestador automático pensando no en quién te va a llamar, sino en quién podría hacerlo. No olvides incluir en esos potenciales interlocutores a aquellos que no saben ni que existen, pero que podrían pulsar tu número por error, lo que hace que te pueda llamar en realidad cualquiera. No hablo solo de tu barrio, ni de tu ciudad, ni de tu país. Cualquiera del planeta que tenga un teléfono ya sea fijo o móvil podría acabar al otro lado de tu número de teléfono. La CIA calculaba en 2012 que había casi trescientos millones de líneas telefónicas fijas solo en China y unos ciento cuarenta millones en los EEUU.

Son los dos países que encabezan el ranking, pero el problema está en la lengua. Si alguien te llamara desde uno de estos países, es posible que no entendiera tu grabación a no ser que la hubieras realizado en varias lenguas. No es un tema baladí: La decisión del idioma implica dejar fuera a la mayor parte del planeta o incluirla en el cómputo de posibles conversadores. Una posibilidad interesante es refugiarse en la idea de que el español es una lengua en auge y confiar en que la persona que llame la domine suficientemente como para comprender tu mensaje. El país de habla hispana con más líneas fijas según la CIA es México, con algo más de veinte millones, seguido de España, con algunas menos.

Supongamos que te has decidido por el español. ¿Qué dirías en tu mensaje? Sin duda, hay muchos temas importantes sobre los que tienes una opinión que no estaría mal que escuchara otra gente. El problema es que hay que ser selectivos porque estás contando, para que los números sean relevantes, con que hay millones de personas que pueden llamarte por error y no es lógico pensar que alguien tenga mucha paciencia si se encuentra en esa circunstancia. El mensaje debe ser claro y contundente. A poder ser, debería tener algún gancho que invitara a no colgar el teléfono de manera inmediata. Es una tarea complicada, pero varios millones de potenciales interlocutores lo merecen. Incluso podrías pensar si lo más sensato es grabar tú misma/o el mensaje o si tienes alguna amistad cuya voz le aportara mayor atractivo.

Supongamos que has elegido la lengua, tienes claro tu mensaje, has cogido el teléfono y lo has grabado. A lo mejor lo has tenido que repetir un par de veces para que te quedara perfecto. “Perfecto” teniendo en cuenta por supuesto que no eres un locutor profesional, que no dispones de micrófonos adaptados y de que es imposible anular todo el ruido ambiental de tu salón. En mi grabación, por ejemplo, se podría escuchar de fondo el motor del frigorífico sin necesidad de hacer intervenir a la CIA.

Tienes tu mensaje preparado para todas las llamadas que pudieran llegarte. ¿Qué harías entonces?

El grado de impaciencia con el que esperarías la primera llamada dependería de tu forma de ser, pero seguro que estarías deseando escuchar la primera respuesta que te dejaran en el contestador después de haberte tomado tantas molestias. Lo cierto es que habría posibilidades de que esa primera respuesta tardara tiempo en llegar. No sería sano esperar junto al aparato. Por suerte, los contestadores de ahora tienen formas de avisarte cada vez que ha llegado una llamada y cuando alguien te deja algo grabado. La procesión iría por dentro, pero tu estarías libre de ir haciendo otras cosas entre tanto… como buscar estrategias para favorecer que lleguen las ansiadas llamadas.

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