Herramientas para la docencia online

La recomendación de las autoridades es que se cancele la docencia presencial y se transforme en online, algo que parece razonable desde un punto de vista médico, pero no es sencillo de implementar de un día para otro. Existen miles de herramientas para la docencia no presencial, pero muchas implican una curva de aprendizaje que las hace inviables en las circunstancias actuales. Por este motivo, me he propuesto escribir aquí una lista con aquellas que sean gratuitas y que puedan ser eficaces y fáciles de adoptar con un esfuerzo razonable. Antes de pasar a ello, creo que es importante advertir que no todas/os nuestras/os estudiantes tienen el mismo acceso a las tecnologías y que es una cuestión que nos obliga a cierta flexibilidad.

Herramientas para la docencia online
Herramientas para la docencia online

Para organizar la clase

Muchos centros educativos cuentan ya con plataformas online sobre las que gira la organización digital de las clases. Algunas de las más utilizadas son Moodle y BlackBoard. Sin embargo, no son fáciles de instalar de forma individual y su riqueza de posibilidades las puede hacer excesivamente complejas para un arranque rápido.

Yo recomiendo como alternativa Google Classroom. Es sencillo de utilizar para compartir documentos, recibir tareas y comunicarnos con el grupo. Además todo el mundo está familiarizado con los productos de Google y probablemente tengan ya un correo electrónico de Gmail con el que ingresar en la clase.

Para comunicarnos con el grupo

Como he comentado arriba, Google Classroom nos ofrece herramientas para comunicarnos con la clase. La más importante es la de los foros de discusión, una función (también presente en Moodle y Blackboard) que yo he comprobado muy útil incluso como espacio paralelo a la clase presencial.

Un problema que tienen esos foros es que se basan en comunicación escrita o en documentos. A veces es mucho más fácil comunicar algo cara a cara, por ejemplo en el contexto de una tutoría. En ese caso, lo mejor es utilizar videoconferencias, que pueden ser individuales o grupales. La opción de Google es Hangouts, que tiene las ventajas señaladas para Google Classroom: nuestro grupo está familiarizado con los productos de esta compañía (y nosotros también). Dicho esto, hay otras alternativas muy similares como Microsoft Teams o Skype.

En mi opinión, la opción más eficaz para las videoconferencias individuales es WhatsApp. Será raro encontrar a alguien que no lo tenga instalado en su teléfono y que no lo utilice a diario. Nos ofrece la posibilidad de elegir entre vídeo, audio o texto. La gran desventaja es que requiere que compartamos los números de teléfono, algo que será mejor hacer de forma controlada (y no mandando el número a todo el grupo).

Presentación de contenidos

Podemos compartir los contenidos en PDF y remitir a bibliografía online, pero el grupo echará probablemente de menos un acercamiento más pedagógico al temario. El alumnado actual está acostumbrado a un aprendizaje visual e interactivo, muy lejano de la vieja tradición de “hincar codos”. Por este motivo, seguro que agradecen una introducción a los contenidos en forma de presentación, que puede hacerse rápidamente utilizando las plantillas de Genially. La plataforma ofrece muchas posibilidades, pero mi consejo es apostar por la sencillez: no la llenes del texto que podrán encontrar en la documentación; úsala para darles una guía que les facilite leer después los textos. Alternativas similares son Prezi o NearPond.

Una recomendación quizás más personal es el incorporar las redes sociales a la dinámica de clase. Los estudiantes están acostumbrados a recibir información a través de RRSS, probablemente Instagram. Si te sientes cómoda/o en ellas, puede ser un espacio fácil para compartir enlaces o incluso proponer retos/actividades. El uso de hashtags o etiquetas es de gran ayuda en ese caso. También es una oportunidad para romper las fronteras de la clase, introduciendo elementos externos y permitiendo que otros participen de lo que en ella se trabaja.

En algunas de estas RRSS podemos retransmitir vídeo en directo. Habilitando un chat en paralelo, esto sería lo más semejante a una lección magistral clásica: nosotros explicando algo a través de la cámara de nuestro ordenador o teléfono y los estudiantes viéndonos en sus dispositivos, con la opción de escuchar. Se puede hacer, por ejemplo, con YouTube Live o Facebook Live.

Más interacción, más diversión

Las redes sociales nos permiten cierta interacción, pero no todo el profesorado las usa (al menos no una que los estudiantes sientan cercana: Twitter puede ser un terreno neutral interesante). Hay otras herramientas para lograr esa interacción y hacer que el curso no se convierta en unidireccional: con el grupo recibiendo información sin parar.

Mentimeter, Socrative y Kahoot son plataformas en las que es muy sencillo montar una sesión de preguntas y presentarlas como si de un concurso se tratara. Tienen dos ventajas por las que las incluyo aquí: son divertidas para los estudiantes (cuidado con su componente competitivo: ¡que la clase no se convierta en una guerra!) y permiten exportar los resultados. Para que esto último sea útil, debemos asegurarnos de que los estudiantes se registran con un nombre fácilmente reconocible.

Trabajos en equipo

Casi todas las asignaturas que conozco incluyen algún tipo de trabajo en equipo. ¿Se pueden mantener si los componentes de un equipo no pueden reunirse físicamente? Sí, tenemos herramientas que lo hacen posible. Algunas como Trello y Wunderlist son perfectas para que cada equipo organice las tareas, comparta documentos y discuta los progresos. Dropbox o Google Drive, les permitirá tener las carpetas de archivos sincronizadas. En el caso del segundo, podrán modificar documentos de forma simultanea, haciendo un trabajo realmente colaborativo.

En cuanto a los productos finales de los trabajos, me parece buena idea aprovechar las capacidades de los estudiantes en el ámbito audiovisual. Previniendo que no sea posible realizar las clásicas presentaciones en clase, se les puede pedir que realicen vídeos breves donde expliquen su tema. Como con cualquier trabajo, preparar -y compartir- una rúbrica clara de lo que se va a valorar es clave para que se cumplan los objetivos. A mí personalmente me gusta incluir valoraciones relacionadas con la creatividad del vídeo: los suele hacer más atractivos y el proceso más divertido. No obstante, hay que advertir que la creatividad solo se valora si ayuda al objetivo comunicativo del vídeo. Al final podrán compartir los vídeos en YouTube o Vimeo para que estén disponibles para el resto.

Nota sobre la evaluación

La evaluación depende lógicamente del planteamiento del curso. Las herramientas recomendadas arriba permiten desde la realización de tests (en Moodle, BlackBoard, Kahoot, Mentimeter, etc.) hasta los exámenes orales (en Whatsapp, Hangouts, etc.).

Un aspecto a tener en cuenta es que todas estas herramientas registran la actividad que se desarrolla en ellas. Por ejemplo, podemos ver si un estudiantes se ha descargado un fichero, ha visto un vídeo o ha completado un cuestionario. Esto puede servir a modo de “evaluación continua”, analizando tanto los progresos como el tiempo que se ha dedicado a la asignatura.

Más herramientas

Como decía, el número de herramientas es muy elevado (aquí puedes ver una lista de la UNESCO propuesta por la crisis actual). Si utilizas alguna que falte aquí y piensas que puede ayudar, será estupendo si la añades en los comentarios a esta entrada. Así podemos crear un repositorio de ideas útiles para la docencia no presencial.

Manuel Alcántara-Plá
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