Los números del fin del mundo, ¿entre virus y ramen?

Foto de Viktor Hanacek

Otra vez he pasado parte del día revisando números y tablas. Es una extraña costumbre que he adquirido durante esta crisis sanitaria. Me parece singular porque no son datos relacionados con mi trabajo, sino que es la forma en la que sigo las novedades en los periódicos. Todos le dan un protagonismo especial a esas informaciones matemáticas, a veces aderezadas con gráficos, algunos empinados, otros en curva, que muestran los enfermos y muertos en cada región del planeta. Ayer volvieron a bajar y hoy volvieron a subir… Los reviso y los comparo, cronológicamente o entre países, como si quisiera encontrar una linea argumental macabra en ellos. Sería magia negra que la hubiera si tengo en cuenta lo diversos y poco fiables que son los números: en unos países solo contabilizan casos hospitalizados, en otros incluso aquellos que no han llegado a pasar ningún test. De alguna forma, creo que me sirven de anestesia.

No soy el único desarrollando aficiones oscuras estas semanas relacionadas con los números. No hay más que ver el tono de la mayoría de las publicaciones. Me encuentro con una que lleva por título “¿Y si el coronavirus no fuera nuestra mayor amenaza?” Me intriga la duda. Pienso que el autor quizás quiera consolarnos con aquello de pensar que siempre podría ser peor, pero no; lo que quiere es que nos acordemos de que puede que lo sea. Aprendo en su texto que existen instituciones dedicadas a analizar el riesgo que hay de extinción para nuestra especie. Cita mucho a un experto australiano, Toby Ord, que acaba de publicar un libro titulado El precipicio y que trabaja en el Instituto del Futuro de la Humanidad de Oxford. La otra gran universidad británica, Cambridge, se ha decidido por un nombre más transparente con su Centro para el Estudio del Riesgo Existencial. Cotilleo un poco la web de este último, que me recibe con una presentación breve y clara, como un disparo: “Nos dedicamos a estudiar y mitigar los riesgos que podrían llevar a la extinción de la humanidad o al colapso de la civilización”. Pagaría por estar en una reunión de trabajo en ese centro. Deben de ser una fiesta de guarismos.

Ord calcula las probabilidades de que nos autodestruyamos y cree que los próximos cien años van a ser moviditos en este sentido. Sin tener las cifras a mano, yo diría que el último siglo tampoco ha estado mal. Me parece más interesante su forma de entender la evolución del ser humano. En su opinión, estamos en la adolescencia de nuestra especie y, como tal, es normal que realicemos acciones estúpidas que nos pongan en peligro. A mí, en términos generales y pudiéndose uno preocupar por otras cosas, me parece de muy mal gusto recordarnos precisamente ahora que el calentamiento global y el rearme nuclear están a la vuelta de la esquina.

Mapa de EEUU con los mejores sitios en caso de apocalipsis zombie
Mapa de EEUU con los mejores sitios en caso de apocalipsis zombi

Hamlet se lamentaría hoy “Números, números, números”. Hace poco más de un año que una periodista llamada Rachel Oaks publicó una lista con los mejores y peores estados de los EEUU para sobrevivir en caso de apocalipsis zombi. Tuvo en cuenta variables como la agricultura, la pertenencia de armas (ahí me enteré de que Austria es el principal exportador de armas al país), el clima, la producción de energía solar o el suministro de alimentos básicos, como el ramen. California sería el sitio al que moverse en caso de que nos ofrecieran un protagonista involuntario de The walking dead. Irónicamente no habría suerte en Las Vegas. Los de Nueva Jersey tampoco saldrían bien parados, pero cuidado con descartarlo apresuradamente como destino: parece ser el estado con mejor suministro de ramen. Según los datos que manejaron en el estudio, los californianos son los que están más locos por el ramen, pero se les agotaría muy rápido. Dilema irresoluble. Como dijo Bertol Brecht, primero la comida y después la moral. Es lo que pasa cuando alguien se pone a analizar en serio nuestras probabilidades de subsistencia y coge los números por los cuernos. Si pensamos que hay más de 300.000 armas de fuego en California y poco ramen, ¿cómo corregimos los cálculos para que nos aseguren que sigue siendo el estado a elegir?

Estados con mejor suministro de ramen
Estados con mejor suministro de ramen

En estas ando tras mes y medio de confinamiento, y docenas de desayunos aderezados con cantidades y probabilidades. Con el humor raro.

Manuel Alcántara-Plá
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