LENGUAJE Y COMUNICACIÓN
¿Por qué importan las palabras cuando hablamos de terrorismo?

¿Por qué importan las palabras cuando hablamos de terrorismo?

Es difícil medir el peso de las palabras que utilizamos. Al fin y al cabo, están formadas por corrientes sutiles de aire o finas lineas negras sobre un fondo blanco. Sin embargo, su apariencia ligera es a veces engañosa. Se trata de una de las cuestiones que más nos preocupa a quienes trabajamos analizando el discurso desde una perspectiva crítica. También es una de las más incomprendidas por esa levedad aparente de las palabras. ¿No será que les damos demasiada importancia?

Foto de la artista Daniela Ortiz

Tres investigadoras del Peace Research Institute Frankfurt (PRIF) han publicado un texto que ayuda a mostrar la relevancia social y política de las palabras. Lo han titulado «¿Por qué los desvelos académicos sobre las palabras?» y trata sobre el comúnmente denominado «terrorismo islamista» o «islámico».

El problema que quieren destacar con su estudio es la creciente discriminación de la comunidad musulmana en Europa, especialmente alimentada por las informaciones que se difunden sobre terrorismo. Citan a Macron denunciando «el separatismo islamista» así como a medios de diferentes países que intercambian términos diferentes («islamista», «yihadista», «salafista») como si fueran una misma cosa.

La peligrosa imprecisión que encierra el término «terrorismo islamista» es fácil de aclarar. En primer lugar, «islamismo» e «islam» no son lo mismo, pero los medios y políticos los usan a menudo indistintamente. Mientras que el segundo hace referencia a una religión, «islamismo» lo hace a un pensamiento que aboga porque la vida pública y política se rija por los preceptos del Islam. Cuando decimos que alguien es «islamista», por lo tanto, deberíamos estar significando que es un/a activista de esta posición. Cuando decimos que es «islámico» lo estamos simplemente vinculando al islam.

Observamos que hay dos tergiversaciones en juego: El islamismo no es sinónimo al islam, pero además el islamismo tampoco se identifica necesariamente con el terrorismo, sino con la defensa de una idea.

Como decía, los medios y los políticos los mezclan constantemente y lo hacen además de una forma sesgada, dando más relevancia al terrorismo relacionado con los islamistas que a cualquier otro a pesar de que los expertos llevan tiempo intentando cambiar el foco a otros ámbitos, como el terrorismo de la extrema derecha radical. El Global Terrorism Index 2020 indica que, aunque afortunadamente hay un descenso continuado en el número de víctimas mortales de terrorismo (un 54% inferior en 2020 a la cifra de 2014), el terrorismo de extrema derecha ha subido dramáticamente de un solo caso en 2010 a 49 en 2019.

Nosotros en Wor(l)ds Lab mostramos hace tres años en el artículo «The Framing of Muslims in the Spanish Internet» que este retrato del islamismo y del islam ha provocado una imagen negativa y violenta de la comunidad musulmana también en español. El Observatorio de islamofobia lleva mucho tiempo documentando las consecuencias sobre parte de nuestros/as vecinos/as.

Las palabras importan y de manera especial aquellas que utilizamos para identificar a grupos de personas. Tratadas de un modo perverso, pueden funcionar como aquellas estrellas que utilizaban en Alemania para marcar a los judíos: para etiquetar a una parte de nosotros como «otros», ajenos, extraños y peligrosos.

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