La aplicación Radar COVID no ha tenido éxito. Creo que se están buscando los motivos en el sitio equivocado

Las apps de rastreo que se crearon para el COVID-19, como la Radar Covid del gobierno español, no han tenido la relevancia que se esperaba. Debo confesar que nunca fui muy optimista, especialmente si se trataba de sus posibilidades en España. Dudo también que, incluso funcionando, hubiera merecido la pena frente al coste que ha implicado. No me refiero al económico, sino al precedente que ha supuesto de vigilancia masiva de la población, pero esa es otra historia… En cualquier caso, no escribo esto para apuntarme el tanto a toro pasado al decir que ya lo sabía, sino para intentar explicar el motivo que creo que hay detrás de ello.

Logo de la app Radar Covid

El fracaso ha sido tan rotundo que empiezan a surgir múltiples estudios sobre ello a nivel internacional. El último lo he leído en un artículo de la siempre interesante Revista Mèthode. El título es claro: «Per què no ha tingut èxit l’aplicació de rastreig Radar COVID?» y el texto de Selena Badenas merece la pena porque hace un recorrido detallado por fallos técnicos que podrían explicar el fiasco. El más obvios es la falta de una cantidad de descargas suficiente para que el sistema tuviera impacto. Otros que nos cuenta han sido también contrastados: códigos que no llegaron cuando debían, la existencia de falsos positivos, falta de promoción, poca confianza en la tecnología…

A mí me parece un caso claro de una tecnología que ha sido diseñda sin tener en cuenta la realidad en la que viven sus potenciales usuari_s. La idea era sencilla y evidente desde un punto de vista epidemiológico: un modo digital de seguir el rastreo de contagios y de comunicarlos rápidamente. La pregunta que nadie pareció hacerse antes de implementarla fue: ¿Qué consecuencias tendría un positivo para quien fuera notificado por la app? A partir de aquí es posible que mi razonamiento te suene escandaloso. Yo desde luego no lo escribo con esa óptica. Creo que hay una parte grande de la población (la mayoría) que no se puede permitir un positivo. Hemos leído incluso que hubo residencias que mantuvieron trabajando a personas infectadas por falta de personal. Una app como Radar COVID no es solo una herramienta útil, es también un lujo para much_s trabajador_s.

Todas las cosas de las que se han escrito pudieron afectar. Los fallos técnicos y las complicaciones desaniman a la hora de instalar una app nueva que además es muy intrusiva. Sin embargo, el impedimento para que estas aplicaciones funcionaran era más profundo y anterior. Si no te va a quedar más remedio que seguir con tu vida igual, es mejor no saber que lo estás haciendo con el virus encima.

Sería preferible que la herramienta no hubiera funcionado por problemas técnicos o por la irresponsabilidad de la población. Me temo que lo ha hecho porque quienes deciden no tienen la más remota idea de cómo funciona la sociedad que pretenden estar administrando.

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