Cómo hacer un trabajo universitario 3: El plagio

Qué es el plagio y por qué no debes plagiar

Definición

Plagio es según la RAE “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

El Código Penal regula esta figura en su Art. 270 –dentro de los delitos contra la propiedad intelectual– y castiga con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses a quien “con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, (…) sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.

Siguiendo a Angélica Gutiérrez (nota), plagio es “copiar una obra, o parte de ella; es decir, reproducir otra ajena ya creada, sin la autorización de su autor y, además, darla como propia”, haciendo creer a quien la lee – en nuestro caso profesores y compañeros – que quien plagia es el verdadero autor. El plagio supone por lo tanto dos acciones: copiar y tratar de suplantar la autoría. En la vida de la facultad, el plagio aparece frecuentemente bajo la forma del “corta y pega” de fuentes electrónicas, de copia de otros trabajos, de citas sin identificar, u otros. Habitualmente no se plagia por un interés lucrativo, aunque sí se trata de obtener plagiando un interés de resultados académicos no merecidos. Todos estos ejemplos de plagio en la vida académica constituyen en realidad un ataque – consciente o no – a los derechos de un autor, que protegen el bien que surge de su trabajo y creación personal y original, lo que implica una vulneración de sus derechos morales (la “paternidad” de la obra) e incluso pueden suponer también un detrimento económico (su derecho de explotación).

El plagio académico está considerado delito también en la mayoría de los países de la Unión Europea.

¿Por qué no debes hacerlo?

La razón para no plagiar no es sólo jurídica. Es fundamental que consideres que toda contribución académica, sea cual fuere su entidad – trabajo de clase, TFG, tesis doctoral, etc. – es tu contribución personal a una conversación científica que se está produciendo desde hace siglos. Todos los que participan en dicha conversación serán conscientes antes o después de si tu aportación es original o fue formulada por otro antes. Si se descubre que tratas de apropiarte de las ideas de otro, sin reconocerlo, perderás tu credibilidad en la conversación, y todos los beneficios que dicha credibilidad pueda suponer. Citar es la única manera de evitar el plagio. No hay ningún problema en reproducir las ideas interesantes que encuentres en otros trabajos científicos, siempre y cuando cites correctamente sus ideas y a sus autores. Citar mucho es signo de que conoces bien cuáles son las diferentes perspectivas y qué académicos han contribuido de manera decisiva en la conversación. Como en la vida, la mejor manera de aportar una idea inteligente a una conversación es escuchando con atención lo que se ha dicho antes, y cómo ha ido avanzando el conocimiento sobre ese tema determinado. De ahí que un apartado fundamental de todo buen trabajo científico es el resumen lleno de citas de lo dicho hasta entonces, apartado que se denomina habitualmente Estado de la cuestión, o en su versión anglosajona Estado del arte de un tema determinado.

Gutiérrez, Angélica: Quadernos de Criminología, nº 10 http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/201010-666912587452.html

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