Humanidades + Digitales : De pregoneros colombianos

Humanidades Digitales

Estos días he llegado a varias propuestas de HD que merece la pena compartir. En un taller sobre proyectos transmedia, Raúl Fernández (del Etnolab) puso de ejemplo la web de Pregoneros de Medellín, una webdocumental interactiva de los que se dedican a vender cantando en esa ciudad de Colombia. La experiencia va más allá de un simple vídeo, pero aquí te dejo el trailer como aperitivo.

El intenso movimiento de digitalización de las pinacotecas es un regalo impagable. Permite apreciar tranquilamente cada obra desde casa y ¡con lupa digital para acercarnos cuanto queramos! Hace tiempo que voy recorriendo así el Museo del Prado y ahora puedo pasear igual por el Rijksmuseum, que ha digitalizado más de 600.000 pinturas, incluidas muchas obras maestras de Vermeer, Rembrandt y Durero.

Fragmento de "Mujer leyendo una carta" de Vermeer
Fragmento de “Mujer leyendo una carta” de Vermeer

El podcast On Being y Ta-Nehisi Coates

Si tuviera que quedarme solo con un podcast, ese sería sin pensarlo On Being de Krista Tippett. Es tan bueno que no se puede escuchar mientras se hace otra cosa. Requiere de toda nuestra concentración y muchas veces de nuestra capacidad para emocionarnos. Los entrevistados siempre son interesantes y ella bucea en su mundo interior con una inteligencia y elegancia increíbles. Por si esto fuera poco, está brillantemente producido y la web nos ofrece cada capítulo en versión editada, sin editar y con el texto transcrito.

Si tuviera que destacar a un ensayista estadounidense de mi generación, no me cabe duda de que el primer nombre que pronunciaría sería Ta-Nehisi Coates. Este periodista trabaja actualmente como corresponsal para The Atlantic y ha escrito en los últimos diez años tres joyas que no deberías perderte: The Beautiful Struggle (2008), Between the World and Me (2015, traducido al español y al catalán) y We Were Eight Years in Power (2017). Retrata la sociedad americana desde la perspectiva de ser parte de una minoría y lo hace con una desarmante mezcla de honestidad y buena literatura.

Si aún no los conoces y quieres una prueba contundente de que no exagero sobre lo buenos que son, existe la posibilidad de hacerlo conjuntamente ya que el pasado noviembre Tippett entrevistó a Coates en el contexto del Chicago Humanities Festival.

Comunicación digital

Twitter continúa siendo una fuente inagotable de investigaciones. En el proyecto europeo ThinkBIG han sido capaces de hallar patrones en los cambios de  los estados de ánimo mayoritarios en los diferentes momentos del día observando los tuits publicados. Han visto que hay patrones de cambio a lo largo de las 24 horas, distintos si es a diario o en fin de semana. Lo han hecho buscando frecuencias de palabras relacionadas cada estado de ánimo. Por ejemplo, han comprobado que la tristeza es una de las emociones que más fuertemente varía en el tiempo, pero siempre dentro de los ritmos circadianos.

Gráficos que muestran las tendencias emocionales en Twitter
Gráficos que muestran las tendencias emocionales en Twitter

Relacionado con esta misma red social, me ha llamado la atención el debate que ha surgido alrededor de la decisión de la Library Of Congress de abandonar el proyecto de almacenar todos los tuits que se publican en el planeta (pdf). La iniciativa empezó en el 2010, cuando Twitter decidió cederle el archivo desde el primer mensaje (de 2006) para que pudieran conservarlo. Es muy interesante que uno de los motivos que explican en la LOC es que Twitter ha dejado de ser una plataforma de intercambio básicamente textual a otro multimedia donde los medios son en realidad enlaces a fuentes externas. De esta forma, conservar solo las palabras pierde parte del sentido. A pesar de todo, van a seguir recolectando, pero de manera selectiva. Al fin y al cabo, tienen un presidente cuyas infames obras completas literarias se construyen a golpe de tuit. El cambio ha provocado críticas inmediatas.

El debate sobre los abusos en Hollywood

Afortunadamente parece que el cambio de año no ha afectado al fuerte impulso que el feminismo ha tomado en 2017. Una prueba es el debate generado alrededor del último evento mediático, la entrega de los Golden Globes en los EEUU, especialmente el discurso de Oprah Winfrey. La discusión tiene muchas aristas, lo que permite cogerlo desde ángulos muy diferentes. La propia persona de Winfrey refleja esta complejidad: mujer, estadounidense, negra, un poder mediático, multimillonaria, de orígenes humildes, con una infancia de abusos… Debatir temas complejos siempre es interesante y enriquecedor, pero me quedo con la sensación de que afilamos la lupa de los matices cuando es una minoría vulnerable la que se pretende defender. Si el problema fuera contra hombres blancos estadounidenses, ¿seríamos tan finos en nuestras disquisiciones o los defenderíamos de manera automática?

Espero que este 2018 apostemos por un mundo feminista sin matices. Si hay abuso de poder, no deberíamos tener mucho más de lo que hablar.

En Wor(l)ds Lab

Han sido unas semanas intensas para Wor(l)ds Lab. Cito las dos cosas que más nos han ilusionado. Por un lado, hemos presentado una propuesta para un proyecto europeo que nos permitiría realizar en la UAM una importante campaña de comunicación contra el discurso extremista en las redes. Se enmarca en nuestra colaboración con la red europea Radical Awareness Network y con nuestra participación reciente en la reunión de expertos Preventing Radicalization organizada por el G20 en Berlín.

Por otro lado, ha salido publicado nuestro estudio “The framing of Muslims on the Spanish Internet” en una revista que respetamos enormemente, Lodz Pragmatics, y además en un número especial dedicado a Discursos contemporáneos de odio y radicalismo editado por Monika Kopytowska y Fabienne Baider. Hemos utilizado la metodología de nuestro proyecto sobre el discurso político en Twitter y la hemos aplicado sobre un corpus representativo del español en Internet (esTenTen). De esta forma, no solo hemos podido describir los marcos cognitivos -discriminatorios- relacionados en Internet con el mundo musulmán, sino también dar pruebas empíricas de cómo se construyen.

El tema del plagio musical

¡El debate del plagio musical llama otra vez a nuestros titulares! ¿Qué hemos hecho para merecernos esto? Ahora han sido Radiohead los que han denunciado a Lana del Rey por copiarle Creep en su tema Get Free. Vaya por delante que yo he sido muy fan de los primeros, aunque creo que llevan varios discos mostrando cierto cansancio creativo. En todo caso, es patético que permitan que se mezcle su nombre con estas bajezas económicas. ¿De verdad no han exprimido lo suficiente a Creep? El mundo discográfico siempre nos ha olido regular a los amantes de la música, pero parece que la cosa va a peor.  Si suponen que así están defendiendo el honor de la banda…

Por suerte, esta vez el músico y youtuber Jaime Altozano se ha animado a explicarlo todo de una forma muy clara y divertida. Si yo le añadiera algo, sería sumar a su diferenciación entre la perspectiva legal y la moral otras dos que para mí son la clave: la económica y la artística. Nos íbamos a enterar todos si los clásicos grecolatinos tuvieran aún herederos en activo.

La censura en las redes del Partido Comunista Chino

La gente de The Citizen Lab han estudiado cómo el PC chino censuró la red social WeChat con motivo del 19 Congreso Nacional del Partido Comunista. Este fue el evento político más importante en China durante el 2017, año que marca el ecuador de los diez años de legislatura del presidente Xi Jinping. Cabe recordar que el ministro de Industria y Tecnologías anunció en enero del año pasado que el uso de redes VPN (que sirven para esquivar la censura en la red) solo estaba permitido tras previa autorización individual de las compañías de telecomunicaciones (que pertenecen al Estado). Han sido unos meses muy intensos para el gobierno chino en lo que a Internet respecta, con la publicación de varias normas que han restringido su uso y aumentado gravemente el control. Un día antes de que comenzara el congreso, las redes sociales más utilizadas (WeChat, QQ y Weibo) anunciaron que no permitirían cambios en los datos personales de sus usuarios (fotos, biografías…) hasta el final de ese mes.

Un dato alarmante que revela este estudio es lo poco sofisticados que son los sistemas de censura digitales. El método es tan sencillo como eliminar cualquier mensaje que contenga alguna de las palabras clave incluidas en la lista negra de lo prohibido. La censura se realiza en los servidores de WeChat, que paran los mensajes que no pasan su filtro sin avisar ni al emisor ni al receptor. De julio del 2016 a agosto del 2017 encontraron 51 palabras prohibidas en los experimentos que se realizaron para el estudio. En septiembre y octubre, sin embargo, encontraron 194. Esto significa que el sistema de censura se actualiza e intensifica durante este tipo de eventos.

La canción de Big Little Lies

Una de las grandes vencedoras de los mencionados Golden Globes es la serie Big Little Lies, que tiene bastante que ver con el escándalo de Hollywood: mujeres aparentemente empoderadas por el dinero, pero que… (aquí vendría el spoiler que te voy a ahorrar).

Lo que no quiero ahorrarte es la joya que esconde la música de los créditos iniciales. Lo que se escucha ahí es un breve fragmento del tema Cold Little Heart de Michael Kiwanuka, un músico londinense hijo de una pareja de ugandeses que llegaron al Reino Unido huyendo del régimen de Idi Amin. Este tema de unos diez minutos lleva varios meses acompañándome obsesivamente, pero a veces lo interrumpo para escuchar el resto del disco, que tampoco tiene desperdicio.

En breve


Si has llegado a esta página por casualidad y hasta aquí abajo por tenacidad, no seas tan optimista como para pensar que volverás a tener esta suerte. Suscríbete en Inicios.es.

Los emojis sirven para no buscar los matices de las palabras

Para mí hay pocos placeres equiparables al de escuchar -o leer- a personas que hablan sobre el valor de las palabras desde el conocimiento y el respeto. La conversación entre los escritores Adam Valen Levinson y Morgan Parker publicada por The Paris Review es eso en estado puro. No tiene desperdicio: una prueba es la sencillez con la que distinguen los emojis de las palabras.

PARKER

Well, but honestly, the flexibility of words is my whole jam. We know that words have multiple layers of meaning. And if we’re thinking about emojis as words, then the emojis, too, must have multiple layers of meaning.

VALEN LEVINSON

They do, but the words we use and how we break up our thoughts are the product of a long evolution, not just one that has taken place over our lives as single people, but long beyond that—there are long histories to every word. When we start over—and it feels like that’s what we’ve done with emojis—it’s gonna take us a long fucking time to build what we have with words. I mean, people are already talking past each other and are not good at communicating and not good at not hearing what somebody didn’t say. We’re already not articulate enough, so much of our lives. When we start over? Man … sure emojis can have nuances, but when they replace—

PARKER

But that’s the thing that is scary to me—the need to sub in and replace, instead of simply adding.

VALEN LEVINSON

Yeah. Cause it’s an option. The emoji is an option. It used to be that I would have to find words to say to you. And because every word is full of connotations and can mean all kinds of different things, I’d have to make so many choices, especially if I don’t know you super well. Now, it’s like, Oh, shit, I can just send you a wave emoji? Tight.

El decálogo del escritor, de Stephen Vizinczey

Stephen Vizinczey es el autor del siguiente decálogo, todo un clásico entre quienes alguna vez se han propuesto convertir la escritura en su profesión. Él mismo es escritor y crítico de éxito, en inglés a pesar de ser húngaro. Publicó estos diez avisos el 14 de agosto de 1977 en The Sunday Telegraph, pero verás que las recomendaciones no han envejecido en absoluto. Son muy buenos consejos, redactados con honestidad y humor, seguramente las dos claves de su éxito.

Foto de Stephen Vizinczey de Zoe Cormier for the globe and mail

1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.

Para ser escritor necesitas todo el cerebro del que dispones.

2. No tendrás costumbres caras.

Un escritor nace del talento y del tiempo. Tiempo para observar, estudiar y pensar. Por lo tanto, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas superfluas. A no ser que tenga la fortuna de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes materiales.

Es cierto que Balzac se inspiraba con la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de las personas con hábitos caros son propensas a fracasar como escritores.

A la edad de 24 años, tras la derrota de la revolución húngara, llegué a Canadá con unas 50 palabras de inglés. Cuando me dí cuenta de que era un escritor sin una lengua, subí en ascensor al último piso de un alto edificio de Dorchester Street, en Montreal, con la intención de arrojarme al vacío. Al mirar hacia abajo desde la azotea, con auténtico pánico ante la idea de morirme, pero aún más de romperme la columna vertebral y pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas, decidí tratar de convertirme en un escritor inglés.

Al final, aprender a escribir en otra lengua fue menos difícil que escribir algo bueno, y viví durante seis años al borde de la miseria antes de estar listo para escribir mi obra En brazos de la mujer madura.

No podría haberlo hecho si me hubiesen interesado los trajes o los coches. En realidad, no lo habría hecho si no hubiera visto otra alternativa que la azotea de aquel rascacielos.

Algunos escritores inmigrantes que conocía trabajaban como camareros o vendedores para ahorrar dinero y crearse una base financiera antes de ponerse a escribir. Uno de ellos posee ahora toda una cadena de restaurantes y es más rico de lo que yo podría llegar a ser nunca, pero ni él ni los otros volvieron a escribir.

Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. Mi recomendación es no atormentarse con ambiciones contradictorias.

3. Soñarás y escribirás (y soñarás y volverás a escribir).

No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.

Nunca me siento ante una página en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber qué han sentido, dicho y hecho mis personajes, tomo la pluma y el papel e intento relatarlo.

Una vez que he escrito mi relato, a mano y a máquina, lo leo. Encuentro entonces que la mayor parte de lo escrito es a) confuso o b) inexacto, o c) tedioso, o d) sencillamente no es verosímil. Utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena.

Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender, cuando aprendía inglés, que mi principal problema no era la lengua, sino, como siempre, saber ordenar las cosas en la cabeza.

4. No serás vanidoso.

La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos.

Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje descrito en su libro con mayor simpatía será un alcohólico. Esto es muy aburrido para los lectores.

Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las  circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente como para escribir.

Dejé de tomarme en serio a la edad de 27 años. Desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo modo que se utiliza a sí mismo un actor: todos mis personajes —hombres y mujeres, buenos y malos— están hechos de mí mismo más la observación.

5. No serás modesto.

La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza y la complacencia. Las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.

6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.

“Las obras del genio están regadas con sus lágrimas”, escribió Balzac en Ilusiones perdidas. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha eterna contra las propias limitaciones… Estos son los principales sucesos en las vidas de la mayoría de los grandes artistas. Si aspiras a conseguir su destino, debes fortalecerte aprendiendo de ellos.

Yo me he animado con frecuencia al releer el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene, Una especie de vida, que trata de sus primeras luchas. También he tenido ocasión de visitarle en Antibes, donde vive en un pequeño piso de dos habitaciones (un lugar diminuto para un hombre tan alto) con los lujos de un aire suave y una preciosa vista del mar, pero pocas posesiones aparte de libros. Parece tener pocas necesidades materiales, y estoy seguro de que esto tiene algo que ver con la libertad interior que emanan sus obras. Aunque afirma que ha escrito sus “entretenimientos” por dinero, es un escritor dirigido por sus obsesiones sin hacer caso de modas cambiantes e ideologías populares, y esta libertad se comunica a sus lectores. Uno se siente liberado del peso de los propios compromisos, al menos mientras lo lee. Esta clase de logro sólo es posible para un escritor de costumbres espartanas.

Ninguno de nosotros tiene oportunidad de conocer personalmente a muchos grandes hombres, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo, las biografías, en especial las que han sido adaptadas a películas o series de televisión. Casi todo lo que nos llega sobre los artistas a través de los medios es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro. Un ejemplo reciente es Amadeus, que intenta convencernos de que es fácil ser un genio como Mozart y muy difícil ser una mediocridad como Salieri.

Hay que leer, en cambio, las cartas de Mozart. En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia de Virginia Woolf; el prefacio de La dama morena de los sonetos de Shaw; Martin Eden de Jack London; y, sobre todo, Ilusiones perdidas, de Balzac.

7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo importante.

En mi adolescencia estudié para ser director de orquesta. De mi educación musical adopté una costumbre que considero esencial para los escritores: el estudio constante y diario de las obras maestras. La mayor parte de los músicos profesionales de dicha categoría conocen de memoria centenares de partituras. La mayor parte de los escritores, en cambio, sólo tienen un vago recuerdo de los clásicos, lo cual explica que haya más músicos expertos que escritores expertos. Un violinista que poseyera la técnica de la mayor parte de los novelistas publicados no encontraría nunca una orquesta en la que tocar. Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos específicos inventados por los grandes maestros para desarrollar una escena, construir una frase, un párrafo, un capítulo…, se puede aprender todo lo que hay que aprender sobre la técnica. Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero tienes más posibilidades de desarrollar las propias si comprendes las técnicas de los maestros. Para decirlo en términos de ajedrez: aún no ha existido un gran maestro que no conociera de memoria las partidas de sus predecesores.

No se debe cometer el error común de intentar leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le aporta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos páginas y luego cubre dos años con una frase… ¿Por qué? Cuando hayas comprendido esto sabrás realmente algo.

Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos de quienes cree que puede aprender más, pero desaconsejo con firmeza la lectura de novelas victorianas, que están infestadas de hipocresía e hinchadas de redundancias. Incluso George Eliot escribió demasiado sobre demasiado poco.

Cuando te sientas tentado a escribir cosas superfluas deberás leer los relatos de Henrich von Kleist, quien dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a Swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo algunas obras de Pushkin, Gogol, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal y Balzac. A mi juicio, Kleist y estos novelistas franceses y rusos del siglo XIX son los más grandes maestros de la prosa, una constelación de genios no superados, como los que encontramos en la música, de Bach a Beethoven, y todos los días intento aprender algo de ellos. Esta es mi técnica.

8. No adorarás Londres, Nueva York ni París.

Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que creen que las personas que viven en las capitales de los medios de comunicación tienen sobre el arte alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias y ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es el arte en realidad, qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a retrasados mentales que sólo tienen talento para medrar.

No hay razón para sentirse aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado crítico de Nueva York que no ha leído nunca a Tolstoi, y además está orgulloso de ello. No hay que perder el tiempo, por tanto, preocupándote por lo que está de moda, del tema idóneo, el estilo idóneo o qué clase de cosas tienen éxito en los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en literatura lo ha conseguido en sus propios términos.

9. Escribirás para tu propio placer.

Ningún escritor ha logrado jamás complacer a lectores que no estuvieran en su mismo nivel de inteligencia general y que no compartieran su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la política o el dinero. Los dramaturgos son afortunados: con ayuda de los actores pueden extender su mensaje hasta más allá del círculo de los espíritus afines. No obstante, hace sólo un par de años leí en los periódicos americanos las críticas más condescendientes de Medida por medida…, la obra en sí, ¡no la producción! Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo, ¿por qué intentarlo siquiera nosotros?

Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte en algo que te resulta aburrido. Cuando era joven, perdí mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interés por los vestidos ni por los muebles, pero Balzac experimentaba hacia ellos un apasionado interés que consiguió comunicarme mientras le leía, así que pensé que debía dominar el arte de escribir excitantes párrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.

Ahora sólo escribo sobre lo que me interesa. No busco temas: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema.

Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión. Yo omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de aquellas de sus acciones, afirmaciones, ideas y sentimientos que me hayan escandalizado, intrigado, divertido y deleitado a mí mismo.

No es fácil, por supuesto, ser fiel a lo que realmente nos importa. A todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo. ¿Quién no ha asistido jamás a una fiesta fingiendo interés por algo? Pero cuando escribes tienes que resistir la tentación y cuando lees lo que has escrito debes preguntarte siempre: “¿Me interesa de verdad esto?”.

Si te ves a ti mismo —a tu yo verdadero, no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que sólo se preocupan por los niños hambrientos de África—, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones. Esto es así porque, quienquiera que seas, hay en el mundo millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El éxito editorial más ramplón tiene una cosa en común con una gran novela: ambos son auténticos.

10. Serás difícil de complacer.

La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien y luego pasó a algo nuevo.

Para mí, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector y, por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas y adjetivos que son inexactos o superfluos. De hecho encuentro escenas enteras que, aunque ciertas, no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.

Es en este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria —lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar— y, si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.

Comunicado para la convivencia en paz

Pacto de convivencia

Hay momentos en los que es más importante que nunca acordarse de aquello de que la unión hace la fuerza. Por eso se agradece que un grupo muy importante de entidades hayan decidido no escuchar el ruido de los políticos y de los medios, y se hayan decidido a trabajar juntos para defender una sociedad tolerante y pacífica.

Esta nueva plataforma, llamada Pacto de convivencia, está formada hasta el momento por instituciones religiosas (Arzobispado de Madrid, Comisión Islámica de España, Federación de Comunidades Judías de España, Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), entidades sociales (Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo, Consejo de Víctimas de Delitos de Odio y Discriminación, Movimiento contra la Intolerancia, Plataforma del Tercer Sector, Diaconía España), universidades (Crue Universidades Españolas) y colegios profesionales (Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Entre todas representan a muchos millones de ciudadanos en España. Además, la plataforma cuenta con el asesoramiento de expertos de diferentes universidades y con la presencia de la Fundación Pluralismo y Convivencia como observadora. ​

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La piedra de Rosetta en 3D

Piedra de Rosetta

Ahora podemos contemplar con el máximo detalle una de las obras más importantes de la historia de la lingüística y, más concretamente, de la traducción. La piedra de Rosetta contiene un decreto publicado en Memfis en el II a.C., bajo el reino de Ptolomeo V. Su valor radica en que aparece el mismo texto triplicado en egipcio (jeroglíficos), en demótico y en griego, lo que permitió comprender por primera vez el significado de los primeros.

La piedra fue descubierta por el ejército napoleónico, pero pronto pasó a estar en manos de las tropas británicas. Un año después, en 1802, se incorporó al British Museum, donde aún permanece. Irónicamente sería un estudioso francés, Jean-François Champollion, quien dos décadas después publicaría un artículo donde descubría que los jeroglíficos eran la transcripción del egipcio, abriendo así la puerta a su análisis y traducción.

Ahora el British Museum ha escaneado esta piedra en 3D para que todo el mundo podamos observarla de cerca. Es un auténtico lujo que nos mete esta emocionante pieza histórica en nuestras casas. Pulsa al play y ponlo en pantalla completa…

Presentaciones de Palabras invasoras. El español de las nuevas tecnologías

Todo el mundo está invitado a la presentación de "Palabras invasoras. El español de las nuevas tecnologías" en Casa del Libro (C/ Fuencarral 119, Madrid) el martes que viene a las 19:00. Después nos iremos de cañas...

En los próximos días voy a tener la suerte de poder charlar sobre Palabras invasoras. El español de las nuevas tecnologías en dos presentaciones. Será un placer poder ver allí a todo el mundo interesado y poder hacer más grande la conversación.

  • Este sábado 3 de junio a las 20:00 en la Librería Ícaro (C/ Marqúes del Arco, 36, Segovia – junto a la catedral – datos del evento en Facebook). Me acompañará en la mesa el escritor Sergio Artero.
  • El martes 13 de junio a las 19:00 en la librería Casa del libro (C/ Fuencarral, 119, Madrid). Me acompañará en la mesa la catedrática de lingüística de la UAM Luisa Martín Rojo.

¿Son las redes sociales machistas?

La foto censurada de Rihanna en Instagram
La foto censurada de Rihanna en Instagram

En reacción a un movimiento contra la censura de fotos con madres amamantando a sus bebés, un responsable de Instagram advirtió que «intentamos encontrar un buen equilibrio entre permitir a la gente que se exprese creativamente y tener normas que favorezcan una experiencia placentera de nuestra comunidad global». Obviamente la experiencia placentera de estas plataformas recuerda bastante al conservadurismo más machista.

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Acosar es algo normal. Al menos eso dicen nuestras palabras.

Estalkear o acosar. Palabras invasoras

Cotillear la vida privada de los demás a través de Internet es tan habitual que ya tiene un verbo propio: estalkear. Es vox populi que se ha convertido en una parte esencial de los procesos de selección de las empresas, pero abarca muchos ámbitos diferentes e igualmente preocupantes. Basta con pensar en el comportamiento tradicional de una pareja obsesiva y acosadora para entender que la información que compartimos en Internet es un arma peligrosa. Pueden saber dónde estuviste ayer incluso sin que seas tú quien lo publique. Otro puede hacerlo y etiquetar la imagen con tu nombre, facilitando así sobremanera que cualquiera encuentre la fotografía en relación contigo. También pueden saber dónde y con quién estuviste hace cuatro años. Tu biografía (y ese es el nombre que tienen las publicaciones relacionadas con un usuario en la plataforma Facebook) está escrita por muchas manos sin que nadie cuide la coherencia ni el estilo. A diferencia de cualquier otro texto, este no se escribe pensando en un objetivo global o queriéndo si quiera darle un sentido. Es fragmentario, caprichoso y abierto a interpretaciones, también a las de nuestros acosadores potenciales.

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“Palabras invasoras” es mi nuevo libro sobre el español de las nuevas tecnologías

Palabras Invasoras. El español de las nuevas tecnologías

Hoy llega a las librerías Palabras invasoras. El español de las nuevas tecnologías (Libros de la Catarata, 2017). En él propongo acercarnos a nuestra lengua cotidiana con ojos críticos, que no negativos, y aprovechar su potencial como ventana privilegiada para comprender el mundo en el que vivimos y el modo en el que nos relacionamos con quienes nos rodean tanto física como digitalmente. Copio el texto promocional de la editorial:

Los inventos tecnológicos de las últimas décadas han venido acompañados de importantes novedades en el español. Las hemos recibido a menudo con reticencia, considerándolas colonizadoras o contaminantes de una supuesta pureza de nuestro idioma. Mientras tanto hemos abierto los brazos a los ingenios electrónicos con fe casi ciega, con la convicción de que cualquier innovación será siempre positiva y nos hará mejor la vida.

Manuel Alcántara Plá nos muestra por qué dirigimos nuestros recelos hacia un objetivo equivocado y abre el camino para una visión crítica sobre la lengua que nos ayude en las relaciones que estamos estableciendo con los dispositivos digitales. Por un lado, las palabras de reciente creación aparecen situadas en una tradición histórica que nos obliga a comprenderlas como una evolución natural del español. Por otro, un análisis detallado de cómo se crean y de sus significados nos descubre las repercusiones que tienen sobre nuestro día a día.

La invasión más importante de las palabras no es la que se produce sobre el vocabulario, sino sobre el modo en que entendemos la vida, desde las relaciones personales hasta las oportunidades laborales. Observar de cerca estos términos nos proporciona pistas de gran valor sobre el lugar que le hemos dado a las nuevas tecnologías en nuestra realidad contemporánea.

El libro está disponible a partir de hoy en tu librería favorita o en los sitios online habituales, como El Corte InglésAmazon (España) o Bookdepository (gastos de envío internacionales gratuitos).

Stephen y Cathy Marlett en la UAM: cómo cuidar de lenguas en peligro de extinción

Stephen y Cathy Marlett en la UAM: cómo cuidar de lenguas en peligro de extinción

Tenemos la fortuna de contar con la visita estas semanas de Stephen Marlett y Cathy Mosher Marlett, dos profundos conocedores de la lengua y cultura seri y del territorio de Sonora (México) habitado por este pueblo.

Van a impartir varios seminarios y conferencias de los que puedes obtener más información en los siguientes enlaces:

Tribuna en Ctxt: ¿Nos vigilan a través de los televisores? Ese no es el problema

Ilustración de Geralt en Ctxt, vigilancia, televisores y Wikileaks

En el próximo número de la revista Ctxt (el 109) aparece una columna en la que reflexiono sobre mi mayor preocupación detrás de la sociedad vigilada en la que nos hemos convertido: que lo hemos normalizado y ya no nos provoca alarma si quiera.

El problema verdadero detrás de los televisores espías no reside en sus innovaciones, sino en la nueva forma en la que entendemos el mundo. De este cambio tenemos pruebas que no requieren de Wikileaks ya que hasta nuestra propia lengua nos delata. Cuando llamamos “amigos” a los desconocidos y “biografía” a la retransmisión a través de fotos y vídeos de nuestras experiencias, evidenciamos una reinterpretación de la privacidad que sería difícil de explicar a nuestros antepasados más recientes. Algo ha ocurrido cuando nos parece que el verbo “acosar” es inapropiado para denominar la acción de entrar obsesivamente en la privacidad de alguien a través de Internet, y por eso adoptamos un neologismo como “estalkear”, mucho más neutro en español desde un punto de vista ético. También cuando creamos una palabra como “sexting” para el intercambio de imágenes de nuestros desnudos, sospechosamente parecida a “texting”, que es la utilizada para el envío cotidiano de mensajes de texto. Lo público y lo privado se confunden también en el vocabulario.

Puedes leer el texto completo en ¿Nos vigilan a través de los televisores? Ese no es el problema. La ilustración de arriba, de Geralt, es la que lo acompaña en la publicación.

Las razas no existen

After Freddie Gray’s death, Baltimore’s long-brewing racial tension exploded in street protests (deemed riots by the media), where mainly African-American Baltimoreans called for respect, and greater equality. Through these events, cable news media dramatically portrayed a seemingly insurmountable tragedy: Baltimore has a Race Problem.

As a Baltimorean, I crinkled my brow and thought “what is a Race Problem?” It sounds harder to climb than Mount Everest, and harder to solve than any theoretical math equation. As a physical anthropologist, I answered my own question with “actually, race doesn’t exist.” If you said “Huh?” right there, let’s do what America has been avoiding lately; let’s talk about race.

When I say this, here is the big question that runs through the mind: I can see that people look different; aren’t those different races? Great question! Let’s start by analyzing what “a race” is, and what biological traits are wrapped into “a race.” The main race categories in America are White, Black, Asian, Native American, and Other: two opposite colors; one continent; an ethnic group; and a catch-all category including billions of people and Chewbacca. These are not biologically defined groups. No human is biologically white or black. These are social terms; they have a social existence, and they have social power.

La antropóloga Hannah E. Marsh (University of Central Missouri) ha escrito un artículo esclarecedor y divertido sobre el absurdo de la discriminación por razas. En The biological fallacy of America’s race problem, Marsh pone en evidencia cómo los prejuicios sociales se disfrazan a menudo de biología.

A mí me ha recordado al uso que se ha hecho históricamente de la vejez/pureza/perfección de unas lenguas frente a otras. Suelo dedicar una clase a explicar por qué las lenguas no existen. A partir de ahora, podré citar a Marsh y decir: “las lenguas, como las razas, son un invento político para poder dividir a las personas”. Los antropólogos y los lingüistas corremos el riesgo de hacerle el juego a intereses externos, ansiosos de legitimaciones irrevocables, cuando  utilizamos estos conceptos.

Cómo citar fuentes digitales

Cómo citar las fuentes

Los peores errores en los trabajos académicos son los formales. Impiden que la labor realizada sea juzgada en positivo sin valorar siquiera los contenidos. El caso más común es el de las referencias bibliográficas. En el recurso de Cómo hacer trabajos universitarios damos bastantes pistas para no fallar. Sin embargo, ahora tenemos las complicaciones derivadas de incluir fuentes digitales. Yo me encuentro constantemente ejemplos en los trabajos que me entregan, desde direcciones interminables hasta escuetas referencias a Google o la Wikipedia. Esta entrada es un intento de ponerlo fácil dentro de que es un tema donde no hay aún prácticas aceptadas por todo el mundo.Seguir leyendo →

¿Un museo de palabras? Pronto en Washington D.C.

Proyecto del Planet Word Museum en Washington D.C.

Esa idea de la que hemos hablado tantas veces sin creérnosla del todo porque cualquier pista que nos daba la imaginación resultaba onírica: un museo de las palabras. Parece que vamos a llegar a verlo en dos inviernos. Estoy hablando de un museo real, no de una metáfora. Es decir, de un sitio con paredes y puertas, donde la gente entre para disfrutar de las palabras.

Ese el el proyecto que ha conseguido arrancar la periodista Ann Friedman con el nombre Planet Word. De momento ya tienen un equipo potente, una lista de consejeros que parece el “hall of fame” de la lingüística anglosajona (Steven Pinker, David Crystal, Dan Jurafsky, Deborah Tannen, John McWhorter…) y un edificio histórico en Wahington D.C. cedido para cumplir el sueño. Se resume así:Seguir leyendo →

Los números le dan igual a Trump y a muchos de tus vecinos

El otro día contesté a un tuit bienintencionado en el que aparecía una comparativa de quiénes asesinaban más estadounidenses cada año. Como 140 caracteres no son suficientes para explicar mi mensaje, que pudo parecer críptico, lo hago ahora aquí. Reproduzco la tabla de aquel tuit y que ha sido ampliamente difundida por la Red estos días:

Quiénes asesinan más estadounidenses

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