Recursos digitales para la docencia

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Para organizar la clase

Muchos centros educativos cuentan ya con plataformas online sobre las que gira la organización digital de las clases. Algunas de las más utilizadas son Moodle y BlackBoard. Sin embargo, no son fáciles de instalar de forma individual y su riqueza de posibilidades las puede hacer excesivamente complejas para un arranque rápido.

Yo recomiendo como alternativa Google Classroom. Es sencillo de utilizar para compartir documentos, recibir tareas y comunicarnos con el grupo. Además todo el mundo está familiarizado con los productos de Google y probablemente tengan ya un correo electrónico de Gmail con el que ingresar en la clase.

Para la docencia presencial, hay una página muy sencilla que facilita increíblemente el trabajo en clase: Classroom Screen. Te permite escribir mensajes durante la sesión, compartir enlaces en forma de QR, presentar un temporizador, dividir a los estudiantes en grupos, medir el nivel de ruido en el aula…

Para comunicarnos con el grupo

Como he comentado arriba, Google Classroom nos ofrece herramientas para comunicarnos con la clase. La más importante es la de los foros de discusión, una función (también presente en Moodle y Blackboard) que yo he comprobado muy útil incluso como espacio paralelo a la clase presencial.

Una plataforma interesante para la comunicación con los estudiantes es Trello. Se trata de una herramienta para el trabajo en equipo colaborativo basada en la metodología Agile. No está diseñado pensando exclusivamente en la educación, pero sus funcionalidades son perfectas si pensamos en metodologías por proyectos.

Un problema que tienen esos foros es que se basan en comunicación escrita o en documentos. A veces es mucho más fácil comunicar algo cara a cara, por ejemplo en el contexto de una tutoría. En ese caso, lo mejor es utilizar videoconferencias, que pueden ser individuales o grupales. La opción de Google es Meet, que tiene las ventajas señaladas para Google Classroom: nuestro grupo está familiarizado con los productos de esta compañía (y nosotros también). Dicho esto, hay otras alternativas muy similares como Jitsi, Microsoft Teams, Zoom o Skype.

Otra opción eficaz para las videoconferencias individuales es WhatsApp. Será raro encontrar a alguien que no lo tenga instalado en su teléfono y que no lo utilice a diario. Nos ofrece la posibilidad de elegir entre vídeo, audio o texto. La gran desventaja es que requiere que compartamos los números de teléfono, algo que será mejor hacer de forma controlada (y no mandando el número a todo el grupo).

Relacionado con esta última, conozco a docentes a los que les funciona bien la comunicación a través de redes sociales convencionales, como Facebook e Instagram. Yo no lo he probado, pero es obvio que tienen el aliciente de que a los estudiantes les resultan familiares. Cuidado, no obstante, con intentar imponer un estilo muy académico a un contexto que implica otras costumbres.

Presentación de contenidos

Podemos compartir los contenidos en PDF y remitir a bibliografía online, pero el grupo echará probablemente de menos un acercamiento más pedagógico al temario. El alumnado actual está acostumbrado a un aprendizaje visual e interactivo, muy lejano de la vieja tradición de “hincar codos”. Por este motivo, seguro que agradecen una introducción a los contenidos en forma de presentación, que puede hacerse rápidamente utilizando las plantillas de Genially o Sway. Estas plataformas ofrecen muchas posibilidades, pero mi consejo es apostar por la sencillez: no las llenes del texto que podrán encontrar en la documentación; úsalas para darles una guía que les facilite leer después los textos. Otras alternativas similares son Prezi o NearPond.

Una recomendación quizás más personal es el incorporar las redes sociales a la dinámica de clase. Los estudiantes están acostumbrados a recibir información a través de RRSS, probablemente Instagram y Twitter. Si te sientes cómoda/o en ellas, puede ser un espacio fácil para compartir enlaces o incluso proponer retos/actividades. El uso de hashtags o etiquetas es de gran ayuda en ese caso. También es una oportunidad para romper las fronteras de la clase, introduciendo elementos externos y permitiendo que otros participen de lo que en ella se trabaja.

En algunas de estas RRSS podemos retransmitir vídeo en directo. Habilitando un chat en paralelo, esto sería lo más semejante a una lección magistral clásica: nosotros explicando algo a través de la cámara de nuestro ordenador o teléfono y los estudiantes viéndonos en sus dispositivos, con la opción de escuchar. Se puede hacer, por ejemplo, con YouTube Live o Facebook Live.

Si la idea es crear un vídeo en lugar de una clase síncrona, una herramienta como Explain Everything simplifica la labor de juntar recursos y grabarlos en formato de vídeo

Para leer

La lectura puede ser una de las tareas más tediosas para los estudiantes. Sin embargo, llevarlo al plano digital lo puede convertir en una labor colaborativa más interesante. Una herramienta ideal para ello es Perusall. Les asignamos una tarea relacionada con un documento y la trabajan (subrayan y comentan) conjuntamente, valorando sus propias aportaciones. Una aplicación curiosa de esta web es que puede realizar la evaluación de forma automática calculando el nivel de trabajo del estudiante.

Más interacción, más diversión

Las redes sociales nos permiten cierta interacción, pero no todo el profesorado las usa (al menos no una que los estudiantes sientan cercana: Twitter puede ser un terreno neutral interesante). Hay otras herramientas para lograr esa interacción y hacer que el curso no se convierta en unidireccional.

Mentimeter, Socrative y Kahoot son plataformas en las que es muy sencillo montar una sesión de preguntas y presentarlas como si de un concurso se tratara. Tienen dos ventajas por las que las incluyo aquí: son divertidas para los estudiantes (cuidado con su componente competitivo: ¡que la clase no se convierta en una guerra!) y permiten exportar los resultados. Para que esto último sea útil, debemos asegurarnos de que los estudiantes se registran con un nombre fácilmente reconocible.

Otra plataforma más sencilla para la interacción es AnswerGarden. El funcionamiento es muy sencillo. Se les da un enlace con una pregunta a la que deben responder con palabras clave. La página muestra sus respuestas con forma de nube de palabras.

Trabajos en equipo

La mayoría de las asignaturas que conozco incluyen algún tipo de trabajo en equipo. ¿Se pueden mantener si los componentes de un equipo no pueden reunirse físicamente? Tenemos herramientas que lo hacen posible. Algunas como Trello y Wunderlist son perfectas para que cada equipo organice las tareas, comparta documentos y discuta los progresos. Dropbox o Google Drive, les permitirá tener las carpetas de archivos sincronizadas. En el caso del segundo, podrán modificar documentos de forma simultanea con Google Docs, haciendo un trabajo realmente colaborativo.

Una estrategia útil en los trabajos en equipo, también válida para otras tareas, es la elaboración de mapas conceptuales. Plataformas sencillas para hacerlo de forma colaborativa son Bubbl.us y X-mind.

Presentaciones audiovisuales de los estudiantes

En cuanto a los productos finales de los trabajos, me parece buena idea aprovechar las capacidades de los estudiantes en el ámbito audiovisual. Se les puede pedir que realicen vídeos breves donde expliquen su tema. Como con cualquier trabajo, preparar -y compartir- una rúbrica clara de lo que se va a valorar es clave para que se cumplan los objetivos. A mí personalmente me gusta incluir valoraciones relacionadas con la creatividad del vídeo: los suele hacer más atractivos y el proceso más divertido. No obstante, hay que advertir que la creatividad solo se valora si ayuda al objetivo comunicativo del vídeo. Al final podrán compartir los vídeos en YouTube o Vimeo para que estén disponibles para el resto.

Otra alternativa a estas últimas plataformas es FlipGrid, que es muy eficaz para su uso docente. Se les propone una pregunta que deben responder con un vídeo corto. Yo lo empleo a veces para que los estudiantes tengan un primer espacio donde presentarse y compartir sus inquietudes y expectativas con la asignatura.

El uso de recursos audiovisuales en la docencia

En la sección anterior he hablado de herramientas para que los estudiantes presenten el produzco de sus trabajos de forma audiovisual. También es muy probable que tengas materiales en vídeo sobre los que te interesa que trabajen. Conozco dos herramientas que pueden hacer que el visionado no sea una simple obligación pasiva. Tanto PlayPosit como EdPuzzle te permiten compartir vídeos y añadirles preguntas o texto en momentos determinados del metraje.

Si lo que quieres es utilizar imágenes estáticas, ThingLink ofrece muchas posibilidades para enriquecer cada imagen con información.

Nota sobre la evaluación

La evaluación depende lógicamente del planteamiento del curso. Las herramientas recomendadas arriba permiten desde la realización de tests (en Moodle, BlackBoard, Kahoot, Mentimeter, etc.) hasta los exámenes orales (en Whatsapp, Hangouts, etc.).

Un aspecto a tener en cuenta es que todas estas herramientas registran la actividad que se desarrolla en ellas. Por ejemplo, podemos ver si un estudiantes se ha descargado un fichero, ha visto un vídeo o ha completado un cuestionario. Esto puede servir a modo de “evaluación continua”, analizando tanto los progresos como el tiempo que se ha dedicado a la asignatura.

Más herramientas

Como decía, el número de herramientas es muy elevado (aquí puedes ver una lista de la UNESCO propuesta por la crisis actual). Si utilizas alguna que falte aquí y piensas que puede ayudar, será estupendo si la añades en los comentarios a esta entrada. Así podemos crear un repositorio de ideas útiles para la docencia no presencial.

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